Homenaje a los héroes desarmados

Fue instalada en los juzgados de Paloquemao una placa en memoria de los 12 funcionarios judiciales asesinados por los ‘paras’ el 18 de enero de 1989.

Miembros del Gobierno descubren la placa conmemorativa. / Gustavo Torrijos.

A partir de hoy se puede observar en el complejo judicial de Paloquemao la placa que instalaron altos funcionarios del gobierno en conmemoración de la masacre de La Rochela, ejecutada en Simacota (Santander) el 18 de enero de 1989, cuando un grupo de paramilitares asesinó a 12 de 15 funcionarios judiciales que llegaron a ese municipio para investigar una serie de homicidios y desapariciones forzadas que los paramilitares, en colaboración con el Ejército, habían ejecutado en Simacota, Cimitarra y Puerto Parra.
Con el descubrimiento de la placa se dio cumplimiento parcial a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la que se ordenó reparar las víctimas, luego de que se comprobara que el Estado violó el derecho a la vida, a la integridad personal, a la libertad personal, y a las garantías judiciales y la protección judicial de esos funcionarios.

Alejandra Beltrán, en representación de las víctimas, clamó porque la masacre no quede en la impunidad. “Seguimos pidiendo que se haga justicia. Solo una condena cumplida, múltiples procesos cerrados y una excesiva dilación por parte del sistema judicial hacen parte de una de nuestras más grandes frustraciones y preocupaciones. Preocupaciones que no solo tienen las víctimas de La Rochela, sino todas las víctimas de violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario”.

En una sentida lectura, Beltrán se lamentó por la negligencia del Estado para esclarecer estos hechos y por la indiferencia del grueso de la sociedad frente a las víctimas del conflicto armado. “Nos encontramos y seguimos encontrando un Estado en general sordo, irresponsable y descompuesto, y frente a una sociedad ignorante, temerosa, y peor aún indiferente, en muchos casos enemigos de la verdad. Ese es el gran reto: que el Estado y la sociedad quieran saber la verdad de nuestras violencias y enfrentarlas también con decisión, para pasar la página de una vez por todas”.

María Azucena Hernández, hija de uno de los funcionarios asesinados, resaltó la calidad humana de las víctimas de la masacre de La Rochela. “Eran la clase de personas que aún luchaban por el país y por las víctimas, al punto de anteponer su seguridad y finalmente su vida al loable propósito de establecer la verdad de vergonzosos episodios. Fue su entrega al trabajo y su pasión, guiada por los más altos valores morales, lo que los llevo a partir con un hasta luego que la muerte enlutó días después en un hasta siempre”.

Mario Arturo Salgado, hijo de Arturo Salgado Garzón, uno de los tres sobrevivientes de la masacre, le pidió al fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, acelerar las investigaciones y encontrar a los culpables. “Al Fiscal le quiero pedir un favor muy grande. Mi padre, cuando a él lo nombraron fiscal general, dijo estas palabras: ‘Creo que ahora sí va a llegar el momento en que la masacre de La Rochela tenga una verdad’, porque el señor fiscal Eduardo Montealegre estaba en San José de Costa Rica como defensor del Estado colombiano y, cuando la Corte terminó, él guardó silencio. Quiero pedirle al doctor fiscal Eduardo Montealegre: No guarde más silencio, hay que actuar”.
Al recordar este hecho atroz, que sigue siendo recordado como un ataque directo a la Rama Judicial colombiana, el ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez, sentenció que “la masacre de La Rochela fue una pecaminosa conjunción de factores aliados al narcotráfico, a la Fuerza Pública y a políticos corruptos, en ese Magdalena Medio, en donde ya se veían las orejas del paramilitarismo, que además tenía fachadas de legalidad”.

Y agregó vehemente que “aquí se habla de los héroes, y es cierto, pero hay que tener en cuenta principalmente a estos héroes desarmados, los héroes desarmados de la justicia: los jueces, el poder judicial, ha aportado esa cuota de sangre por enfrentar todos los factores de criminalidad en esta nación. Ha sido la talanquera, por ejemplo, para que el narcoparamilitarismo no se hubiera tomado esta nación”.