Homicida se entregó pero no fue capturado

Julio Quiroga, un reconocido adiestrador de caballos fue asesinado por Cristian Uribe, un joven de 20 años que regresó de prestar servicio militar.

Julio Quiroga durante sus 35 años de edad, fue adiestrador de caballos de paso fino colombiano en Villeta (Cundinamarca), donde vivía con su familia. Como experto chalán, participaba en todas las ferias del país montando a los más reconocidos ejemplares equinos, recorriendo municipios como Útica, Sasaima, Guadas y La Dorada. Su última salida como caballista, antes de ser asesinado, fue en la plaza de ferias de Villeta, donde ganó el primer lugar montando a su caballo Azteca. El 17 de febrero, día en que se celebraba una feria en su pueblo, terminó en tertulia en una tienda de la vereda Los Puentes (Villeta), como era de costumbre. Hacia la una de la mañana, como lo señalaron varios testigos, Quiroga discutió con varios jóvenes y, en medio de la pelea, uno de ellos lo golpeó con un palo en la cabeza y le causó la muerte.

Se trataba de Cristian Uribe, un joven de apenas 20 años de edad, quien había regresado a su casa en noviembre después de prestar su servicio militar obligatorio. Acompañado de varios agentes caminó varias cuadras y se entregó a la Fiscalía local para aceptar que había dado muerte al adiestrador de caballos. El victimario fue dispuesto a confesar y a aceptar su responsabilidad penal. El victimario se declaró dispuesto a confesar su delito y a recibir una condena. Sin embargo, sucedió algo inesperado que hoy es motivo de rechazo entre los habitantes del municipio: el homicida no quedó tras las rejas. En la Fiscalía le tomaron los datos sobre su nombre y dirección y, sin restricción alguna, lo dejaron libre.

El inconformismo de los pobladores y el estupor de los familiares del caballista no se hicieron esperar. Ante la insólita determinación de las autoridades respecto a la libertad del homicida, acudieron a la Procuraduría. Tampoco tuvieron eco. “Se entregó y fue como si no hubiera pasado nada”, es la frase que desde entonces se repite en el pueblo. Julio Quiroga fue sepultado en el cementerio de Villeta y desde ese día nada se ha avanzado para castigar a quienes le quitaron la vida.

El director seccional de la Fiscalía en Cundinamarca, Álvaro Escobar, sin justificar la conducta del agresor, explicó que no se puede detener a una persona por el simple hecho de que confiese un delito. Según él, las autoridades están en la obligación de adelantar una investigación para recoger pruebas que permitan judicializar a una persona. Según los familiares de la víctima, la sola evidencia del cadáver era suficiente para capturar y poner tras las rejas al joven identificado como Cristian Uribe.

Por su parte, la madre del joven homicida aseguró que su hijo está libre porque actuó en defensa propia, situación que aún no se ha esclarecido en desarrollo de un juicio. Ante esta polémica situación jurídica, los familiares de la víctima solicitarán el traslado del expediente al búnker de la Fiscalía en Bogotá, no sólo para lograr que se lleve ante un juez al homicida de Julio Quiroga, sino para encontrar una respuesta del homicidio.
 

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