Indignación por libertad de agresor de sacerdote

El 26 de abril el sacerdote de Santa Rosa de Osos fue atacado con un arma blanca. Su agresor fue detenido por la comunidad y entregado a la Policía, sin embargo al día siguiente quedó libre.

ArchivoSanta Rosa de Osos, Antioquia.

El 26 de abril pasado el ataque a un sacerdote en plena misa conmocionó a la comunidad de Santa Rosa de Osos (Antioquia). El padre José Gregorio Rodríguez fue agredido cinco minutos después de haber comenzado la eucaristía dominical del medio día y ante la presencia de más de 500 personas por el joven Duver Alejandro Medina Ruiz de 22 años con un arma blanca. Hoy el padre, ya recuperado del ataque, denuncia su preocupación porque el joven fue dejado en libertad y ronda constantemente la casa cural y la catedral donde él trabaja. 

Creyendo que era un borracho o cualquier otra persona que necesitaba decirle algo, como a veces sucede en medio de la misa, el padre Rodríguez no se inquietó al ver al joven que entraba por un ala de la iglesia y se dirigía al altar, directo a él. “No le vi el arma sino hasta cuando estuvo muy cerca, yo vi el arma y retrocedí. No sé si era un cuchillo o una navaja, vi que era un arma blanca y traté de protegerme” dice el padre. El joven le causó una herida al sacerdote en el lado intercostal izquierdo, que por fortuna no fue muy profunda. 

Varias personas corrieron a auxiliar al padre, otros persiguieron a Medina por la calle hasta que lo alcanzaron y se lo entregaron a un policía. Al siguiente día, durante el proceso de legalización de captura e imputación de cargos, la jueza Olga Libia Uribe García le atribuyó al joven el delito de lesiones personales, un delito excarcelable, por lo que Medina fue dejado en libertad. El padre dice que no entiende cómo se le imputó ese delito siendo que los feligreses testigos y el video de las cámaras de seguridad demuestran que el muchacho “tiró a darme en el corazón, y eso fue un intento de homicidio”. 

El párroco de la iglesia principal del municipio del norte antioqueño habló con El Espectador y expresó su decepción con la justicia y su preocupación sobre lo que pueda pasar en el futuro. Según explicó el padre, en la audiencia, el muchacho dijo que se convertiría en el ‘matacuras’ que decían que era, pues en el 2009 estuvo privado de la libertad durante seis meses en el marco de un proceso –del que finalmente salió exonerado- por el asesinato de otro sacerdote en el mismo municipio. Lo que significa, dice el padre Rodríguez que este no es un asunto personal sino contra todos los párrocos del municipio, que pueden ser más de 14 – por estar allí ubicada la arquidiócesis de la región-. Además, Medina se encuentra en libertad condicional por una condena a 30 meses por tráfico de estupefacientes, lo que según el padre, tampoco fue tenido en cuenta en la legalización de la captura, pues el fiscal del caso no presentó esa información a tiempo, como era su responsabilidad. 

Medina ha sido visto rondando la iglesia y la casa cural, él vive a cuatro cuadras del parque principal, o sea de la Catedral, ‘esa situación me ha acarreado problemas psicológicos, me siento agredido moralmente es un miedo constante y no solo de mi parte sino de los demás padres, a mí me pusieron un escolta de la policía desde ese día pero lo demás siguen igual de desprotegidos’ enfatiza el padre. 

Al final concluye diciendo que ya contrató un abogado y que se valdrá de los recursos que le permita la ley y los organismos de control, como la Procuraduría, para que se adelanten procesos contra la jueza y el fiscal quienes a través de su actuación minimizaron los hechos y están exponiendo a un peligro mayor a todos los líderes de la iglesia católica que viven en el municipio.