La inexperiencia ronda las Farc

Desde hace dos años se han venido interceptando correos del máximo comandante de la guerrilla, alias ‘Timochenko’, en los que se establece que la desobediencia y falta de conocimiento técnico han debilitado a la organización.

El máximo comandante de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverry, alias ‘Timochenko’. / Archivo

A pesar de que en las últimas semanas las Farc llevaron a cabo una serie de ataques que llegó a poner en duda la continuidad de los diálogos de paz en La Habana (Cuba) y provocaron que el presidente Juan Manuel Santos les dijera que “están jugando con candela”, las Fuerzas Militares interceptaron una serie de correos de jefes guerrilleros con el máximo comandante Timochenko en los que se descubrió que la desobediencia y falta de experiencia han provocado una debacle en el interior de la organización. En las últimas semanas se presentaron episodios que confirmarían las hipótesis de las autoridades, en pocas palabras: que civiles y personas sin experticia alguna en temas de explosivos están llevando a cabo los atentados.

En un correo interceptado, con fecha 4 de agosto de 2012, Timochenko les dice a los jefes de frente que hay problemas en la guerrilla que los han debilitado y fortalecido al “enemigo” (la Fuerza Pública), por lo que “hay que conservar la fuerza e impedir que logren cazar a nuestros mandos. Cuidar los cuadros como la niña de nuestros ojos”. Agrega que no se pueden permitir seguir cometiendo errores de principiantes, porque “la búsqueda de la información arranca por indicios: humo, un árbol derribado, una llamada telefónica, conversaciones por radio o pedidos por fuera de lo común”. El máximo comandante termina pidiendo que se tomen medidas preventivas contra, por ejemplo, “tomar trago” o “tener civiles en campamentos”.

Uno de los recientes hechos involucra al frente 53 de las Farc —recordado por activar un petardo el pasado 29 de julio que dejó sin servicio de agua a 16.000 habitantes de Granada y Fuentedeoro (Meta) al volar el Acueducto Regional de Ariari—, cuando inexpertos guerrilleros quedaron heridos después de que intentaron manipular un explosivo que se les activó en las manos. Sin embargo, cabe recordar que el 26 de diciembre de 2013 las Fuerzas Militares dieron un importante golpe a esta estructura cuando su comandante, alias John 26, que llevaba 15 años en las filas, murió en un operativo. Un claro ejemplo de los “reproches” que ha hecho Timochenko por la “irresponsabilidad, acomodamiento y soberbia” de los guerrilleros que han provocado la caída de varios hombres importantes para las Farc.

En un documento del frente 35 hallado recientemente se lee que han tenido que recurrir a cuatro civiles —Antonio, Viviana, Jaime y Robert— para realizar labores extorsivas: “llamar a empresas, contratistas, cooperativas y demás para cobrarles la ley 002”. Asimismo indican que si las “empresas se niegan a pagar, informan al comando superior para ordenar a Leonardo que emplee una bomba contra los bienes de la empresa”. Finalmente hablan de cómo son los porcentajes de repartición de ganancias cuando realizan un secuestro extorsivo junto a una banda criminal: “si ellos lo cogen y lo entregan se les da entre el 30% y el 40% (...) si ellos lo cuidan se les da entre el 35% y 45%”.

Otro episodio que, según las Fuerzas Armadas, pondría en evidencia la difícil situación que viven las Farc por la falta de experticia de sus hombres y el uso de civiles para realizar atentados fue el accidente que tuvieron dos subversivos en la vía Popayán-El Tambo (Cauca). Las versiones oficiales indican que la noche del pasado domingo 3 de agosto, en el corregimiento El Zarzal, dos guerrilleros transportaban un artefacto explosivo que, por falta de precaución, se activó. Ambos hombres perdieron la vida y la motocicleta en que se movilizaban quedó destruida.

Pero más allá de la falta de hombres, las Farc han necesitado de la ayuda de civiles en los departamentos de Cauca y Nariño para financiar la columna móvil Jacobo Arenas. “Hay una unidad de cinco civiles amigos que trabajan en finanzas con $450 millones en compra y venta de fincas, ganado, vehículos. Mensual nos quedan $30 millones, a veces $100 millones”, se lee en un correo interceptado con fecha del 2 de septiembre de 2012.

El tercer hecho que registró el Ejército a principios de agosto ocurrió en Hato Nuevo (La Guajira), cuando unos guerrilleros que tenían poco conocimiento del manejo de explosivos intentaron instalar un petardo para volar una torre de electricidad en la región. La mala manipulación del artefacto ocasionó que varios de los subversivos resultaran gravemente heridos. Pero como si fuera poco, el comandante del frente 7 del bloque Oriental las Farc, conocido con el alias de Arnulfo Dodo, y quien planeó “volar” la carretera y abrir un cráter en la vía que de Puerto Concordia (Meta) conduce a Guaviare, murió porque le cayó una placa de pavimento en la cabeza.

Las autoridades lograron determinar que los guerrilleros no planificaron a la perfección el atentado y que a la hora de la detonación no se encontraban lo suficientemente lejos, lo cual le costó la vida a Arnulfo Dodo. El jefe guerrillero logró el objetivo que se había propuesto un mes atrás: abrir un hueco de 20 metros en la carretera. Pero ese mismo día murió en el lugar de los hechos, como lo establecieron los primeros uniformados que llegaron al sector y encontraron sangre y restos de masa encefálica. Los campesinos también revelaron que los otros subversivos fueron hasta Nueva Colombia (Meta) buscando un médico, pero ya nada se podía hacer.

Para las Fuerzas Militares estas son pruebas fehacientes de que las Farc no tienen el control absoluto sobre sus tropas y les ha tocado recurrir a civiles y personas inexpertas para que planeen atentados, por lo que han cometido errores garrafales que les han costado la vida. Asimismo están seguros de que la guerrilla tiene serios problemas de obediencia en el interior de la tropa y que esta situación, junto a los golpes propinados por la Fuerza Pública, la han fragmentado y disminuido.

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