Internos de cárcel "Tramacúa" en Valledupar reclaman salubridad

En la cárcel de Mediana y Máxima Seguridad solo hay agua dos horas al día. Un grupo de internos decidió denunciar a través de videos la dura situación de higiene que enfrentan.

Internos de la cárcel de Valledupar hicieron llegar esta semana una decena de videos a los medios de comunicación en un intento desesperado por llamar la atención sobre los problemas de sanidad que enfrenta el centro penitenciario conocido popularmente como la “Tramacúa”. A escondidas de la guardia los reclusos grabaron con celulares imágenes de la situación que viven por cuenta de la escasez de agua y por la insalubridad que ha generado el taponamiento del acueducto. También grabaron algunos testimonios narrando cómo han sido víctimas de malos tratos por parte de la guardia principalmente cuando piden ayuda en temas relacionados con acceso a servicios de salud. 
 
El narrador de los videos explica que solo durante dos horas al día hay agua en la cárcel, por lo que deben llenar bidones de plástico en el que llevan el líquido a las celdas para satisfacer sus necesidades básicas. En una de las grabaciones se ve cómo los internos arriesgan su vida cuando trepan por las rejas que dan al patio interno para subir por ahí el agua amarrando las cubetas con sogas improvisadas de sábanas y ropa. Para ellos es la forma más práctica de hacer el procedimiento, de aprovechar el poco tiempo que tienen el fluido y los escasos recipientes a los que tiene acceso cada uno. Algunos se han caído y han tenido lesiones de gravedad.
 
La “Tramacúa” es la cárcel de mediana y máxima seguridad de Valledupar, tiene recluidas 1.559 personas aunque tiene capacidad para 1.588, lo que indica que tiene 2% menos del personal que puede recluir. Sin embargo una de las torres de la cárcel, la número seis, que tiene capacidad para 145 hombres está cerrada desde hace más de un año por obras de remodelación que exigió la instalación de un sistema de bombeo de agua. 
 
En el video los internos explican lo dramático que es para ellos estar sin agua la mayor parte del día en un lugar donde las temperaturas pueden alcanzar los 40 grados. Los presos son sometidos a los olores y los insectos que genera el taponamiento de los desagües, pues cada vez que llega el agua, los ductos de aguas negras se rebosan contaminando todo el lugar, precisamente los baños donde están las pocetas por donde toman el agua.  A los calabozos de castigos le llaman Villa Mosquitos. 
 
El director del Inpec, el general Jorge Luis Ramírez dijo con respecto a la situación denunciada por los internos que desde el año 2011 la institución se dividió y los asuntos relacionados con los contratos de infraestructura los maneja la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios, Uspec. Así mismo los temas de salud fueron remitidos a Caprecom.  Mencionando otro tema, expresó que esta cárcel es una de las pocas en el país que en lugar de tener cifras elevadas de hacinamiento, tiene todavía cupos habilitados para el ingreso de detenidos. Pues a diferencia del 53% de hacinamiento promedio del país, todavía tiene cupos disponibles. 
 
La Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios, Uspec, encargada de la administración de obras civiles dentro de los centros carcelarios de la red del Inpec se manifestó explicando que el suministro de agua dentro de esta cárcel depende de la empresa que suministra el agua al municipio. René Garzón, subdirector de construcción y conservación de la unidad dijo que aunque no es responsabilidad total de la empresa de acueducto municipal, sí existen problemas en la distribución del líquido por parte de esta. Así mismo dijo que el sobreuso y la antigüedad de las redes internas han deteriorado el sistema al punto de perjudicar el abastecimiento. “A veces el servicio de agua no es constante pero ha ido mejorando con el tiempo”, agregó Garzón, al mismo tiempo que explicó que para garantizar la optimización de la calidad del servicio ya se está construyendo un cuarto de bombeo que operará en dos pabellones.
 
Para la Uspec una de las razones que más dificultades enfrentan a la hora de optimizar los sistemas de abastecimiento de agua, y con ello las condiciones de salubridad de los internos, es el acceso limitado a recursos económicos, pues la construcción de obras de mejoramiento no puede hacerse al mismo tiempo en todo el establecimiento carcelario sino en ciertos pabellones cada año. 
 
No obstante, también se conoció que la razón por la que el bloque seis de la cárcel sigue es que la construcción del cuarto de bombeo no ha sido posible por incumplimiento de los contratistas. Esta obra que se adjudicó por medio de una licitación pública en 2013, tuvo que ser cancelada por incumplimiento a finales de 2014.  O sea que a pesar de estar cerrado este pabellón hace más de un año las obras del cuarto de bombeo comenzaron únicamente hace un mes. La vocería oficial de la Uspec dice que ellos han solicitado que desde la dirección de la cárcel se implemente un plan de sensibilización para el ahorro y el consumo de agua, pues los directores son autónomos en decidir el racionamiento del agua en cada centro. 
 
A pesar de todas las razones expresadas a nivel institucional, los únicos perjudicados con los problemas de suministro, los planes de racionamiento y los retrasos de las obras son los internos que siguen y por ahora seguirán enfrentando la deficiencia en el servicio de agua y los inconvenientes que la insalubridad les pueda generar. 
 
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