“Jamás me reuní con Álvaro Ashton y Luis Gustavo Moreno”: Francisco Ricaurte

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El juicio contra Francisco Ricaurte, expresidente de la Corte Suprema de Justicia, entró en su recta final. En la mañana de este miércoles un juez escuchó bajo juramento al mismo investigado, quien aseguró nunca haber participado en el cartel de la toga y que desconocía los procesos que Luis Gustavo Moreno llevaba como apoderado de congresistas involucrados en parapolítica.

“Jamás, en absoluto”. Esa es la combinación de palabras que Francisco Ricaurte más repitió ante el interrogatorio propuesto por su abogado defensor, en medio del juicio que se le adelanta como presunto miembro del cartel de la toga, una supuesta red criminal de favorecimientos judiciales en la Corte Suprema de Justicia. Ricaurte insiste en su inocencia, niega cualquier vinculo criminal con Luis Gustavo Moreno y asegura que tuvo una relación estrictamente laboral con los magistrados involucrados en el escándalo.

En contexto: Arranca el juicio de un protagonista del cartel de la toga: Francisco Ricaurte.

El exmagistrado Francisco Ricaurte, con una amplia carrera en el sector judicial, en la cual incluso fue elegido presidente de la Corte Suprema de Justicia en 2008, entró en la mira de las autoridades gracias a un testigo clave: Luis Gustavo Moreno, abogado y exfiscal anticorrupción. Tras su captura con fines de extradición, en 2017, Moreno destapó el escándalo del cartel de la toga. Durante diferentes audiencias ha explicado que la estrategia de sobornos y favorecimientos judiciales se llevaba a cabo en una oficina en Bogotá, cuyos miembros eran él, la exmagistrada Ruth Marina Díaz y el exmagistrado Francisco Ricaurte.

“Ricaurte era la persona que mejor relación tenía con la parte política. Había terminado un periodo en la Corte Suprema, había adelantado unos años en la Judicatura. No sé, por su forma de ser, por su personalidad, no sé a qué se le pueda atribuir. Pero tenía muy buenas relaciones con la clase política y ya no era un secreto”, explicó Luis Gustavo Moreno en el mismo juicio contra Francisco Ricaurte, el 13 de agosto de 2020. Sin embargo, este miércoles 27 de enero el procesado aseguró que tuvo una relación difícil con el exfiscal Anticorrupción y que nunca tocó los procesos por parapolítica que Moreno trabajó en tal oficina.

Sobre el tema de la oficina, así fue el interrogatorio del abogado defensor Juan Sebastián Fajardo para Francisco Ricarte:

Abogado: ¿Tuvo comunicación con los involucrados sobre los casos que llevaba Moreno?

Francisco Ricaurte: Jamás, en absoluto.

Abogado: ¿Se enteró de que Moreno tuvo una oficina después en la calle 98?

Francisco Ricaurte: Me enteré en este proceso penal. Nunca fui.

Abogado: ¿Usted se quedó con los procesos de Gustavo?

Francisco Ricaurte: Nunca.

Abogado: ¿Su proyecto profesional estaba enfocado en lo que sucediera con los congresistas que defendía Moreno?

Francisco Ricaurte: Jamás.

En contexto: Así funcionaba la organización detrás del cartel de la toga, según exfiscal Moreno.

Incluso, Francisco Ricaurte aseguró que tuvo serios “encontronazos” con Luis Gustavo Moreno durante el tiempo que trabajaron en el supuesto buffet de abogados, tanto así que el exfiscal Anticorrupción se fue a finales de 2016 y les dejó el contrato de arrendamiento tanto a el procesado como a la exmagistrada Ruth Marina Díaz, quien reveló en 2017 -ante la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes- que el edificio se ubica en la calle 84. Para 2017, Francisco Ricaurte asegura dejó de hablar con Moreno y montó su propio negocio de arbitramento nacional e internacional.

En contraste, Luis Gustavo Moreno, quien fue condenado en 2018 a cuatro años y 10 meses de prisión, fallo que fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia en julio de 2020, ha sostenido que los exsenadores Álvaro Ashton y Musa Besaile, ambos investigados por parapolítica, tocaron las puertas de la supuesta oficina buscando favorecimientos judiciales. Sobre el caso de Álvaro Ashton, el exfiscal Anticorrupción dijo que le pidieron $1.200 millones, pero que solo recibieron $600 millones. Por su parte, Ashton testificó ante la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, el 28 de enero de 2020, que llegó a un acuerdo de $800 millones para ser cliente del cartel de la toga.

De acuerdo del testimonio bajo juramento de Álvaro Ashton, Luis Gustavo Moreno tenía un equipo conformado por Francisco Ricaurte y el magistrado Leónidas Bustos, quien en la diligencia de ayer explicó que nunca conoció de que el exfiscal Anticorrupción atendiera casos en la Corte Suprema de Justicia. “Él (Luis Gustavo Moreno) se jactaba de tener una relación permanente y constante con todos los magistrados de altas cortes y, particularmente, de la Sala Penal (...) Vendiéndose como una persona erudita en el tema de los falsos testigos”, testificó Álvaro Ashton. En contraposición, Francisco Ricaurte puntualizó, en su juicio, que nunca se reunió con Álvaro Ashton y Luis Gustavo Moreno.

Las relaciones de Ricaurte con magistrados de la Corte Suprema

Otro de los involucrados en el cartel de la toga es el magistrado suspendido Gustavo Malo, quien desde 2012 entró a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. De acuerdo con el testimonio de Luis Gustavo Moreno, Malo se encargaba de la mayoría de procesos que se negociaban, dado que en su despacho los investigados compraban la “tranquilidad de que, a pesar de que hubiera evidencia o de que estuviera un funcionario instruyendo y tuviera esa convicción, no se fuera a tomar una decisión que los afectara”. Gustavo Malo se ha declarado inocente por estos hechos

En su juicio, el mismo Francisco Ricaurte aseguró que su relación con Gustavo Malo nunca fue para negociar favorecimientos judiciales: “Con él tenía una amistad estrecha, compartíamos socialmente, yo asistía a los cumpleaños del doctor Malo, él a los míos. Uno solía reunirse los sábados, siempre se hacían como unas reuniones sociales en las casas de los distintos jueces que hacían parte de la línea de determinado magistrado del tribunal superior. Ahí fue surgiendo una relación de amistad respetuosa porque, aunque éramos amigos cercanos lo vi como la persona que había sido mi jefe”.

Lea también: El testimonio que Luis Gustavo Moreno ha dejado sobre el cartel de la toga.

Sobre el magistrado Eyder Patiño, togado de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema, Francisco Ricaurte explicó que solo tuvo una relación profesional. “Cuando aspiró a la Corte Suprema me visitó siendo yo magistrado de la Sala Administrativa. Me presentó su hoja de vida y esa fue la única relación que tuve con él. Ninguna relación de amistad”, dijo. Por su parte, el magistrado Eyder Patiño, quien es investigado por la Comisión de Acusación de la Cámara por los mismos hechos, estableció hace dos días que la relación con Francisco Ricaurte era normal y que nunca le hizo comentarios por los procesos por parapolítica que llevaba en su despacho.

Asimismo, sobre la exmagistrada Ruth Marina Díaz, quien hoy maneja un centro de arbitraje y conciliación, Ricaurte dijo que tenía una excelente relación, pero no se refirió al episodio de la oficina en Bogotá, donde supuestamente se desplegó la red de corrupción del cartel de la toga. “Fue una amistad muy cercana porque fue mi compañera todo el tiempo en la Sala Plena, ella estaba al lado mío, hablábamos mucho, éramos aliados en los temas electorales que se debatían en sala plena de la Corte. Compartíamos socialmente con mucha frecuencia. Almorzábamos con frecuencia, coincidíamos en reuniones sociales de amigos mutuos”, dijo el procesado.

::Para conocer más sobre el expediente del cartel de la toga entre a este enlace::

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