Jorge Visbal: libre, pero enredado

El testimonio de Salvatore Mancuso lo tiene en aprietos. Exembajador se defiende.

A pesar de que la semana pasada la Fiscalía le otorgó la libertad al exembajador Jorge Visbal Martelo, el expediente que lo tiene enredado en el escándalo parapolítico parece estar suficientemente sustentado. Salvatore Mancuso lo acusó de ponerse al servicio “de la causa paramilitar” en su calidad de presidente de la Federación de Ganaderos; señaló que tuvo varias reuniones con él entre 1998 y 2004 y que Visbal gestionó un “impuesto” entre los ganaderos que tenía como fin patrocinar las actividades ilegales de las autodefensas.

Los encuentros entre Mancuso y Visbal se dieron en distintas fincas de la Costa Caribe de propiedad de la organización armada y, según el proceso, a esas reuniones también asistieron los hermanos Carlos y Vicente Castaño Gil, así como Diego Fernando Murillo, alias Don Berna. El exdiplomático y excongresista dijo que concurrió a esas citas con la cúpula del paramilitarismo empujado por sus buenos oficios como consejero de paz; sin embargo, su versión contrasta con los detalles aportados por Mancuso.

El extraditado excomandante manifestó que Visbal Martelo, como representante de Fedegán, “traía sugerencias que hacían los ganaderos sobre determinados territorios para combatir a la guerrilla”, y específicamente “se atendió la solicitud” de que las autodefensas hicieran mayor presencia en regiones en las que la guerrilla tenía azotado al gremio a punta de extorsiones. Mancuso relató que con Visbal se trató en varias ocasiones la expansión del fenómeno paramilitar en todo Colombia.

Al ser interrogado por las peticiones puntuales de Visbal a la organización, Mancuso contó que la exigencia era que los ‘paras’ “hicieran presencia en los Montes de María, en la Troncal del Caribe, en Magdalena y Cesar; y por supuesto que así se hizo, porque esos pedidos venían de ganaderos a los que la guerrilla tenía prácticamente arruinados”. En síntesis, el testigo sostuvo que, valiéndose de la fachada como negociador de paz, Visbal Martelo concretó pactos con la organización para quitarles a los ganaderos el sambenito del chantaje.

Los señalamientos son corroborados por Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, y John Jairo Hernández, alias Daniel Centella, quienes señalaron la multiplicidad de encuentros en campamentos paramilitares. Báez, en declaración entregada el 26 de febrero de 2010 ante la Corte Suprema de Justicia, no dudó en calificar al expresidente de Fedegán como un hombre “muy cercano” de los hermanos Castaño y de Salvatore Mancuso Gómez, con quienes departía largas horas “y hasta días” en reuniones que excedían por mucho sus oficios como consejero de paz.

Sobre esa base, la Fiscalía resaltó en marzo pasado, cuando le dictó medida de aseguramiento, que el exdiplomático “acudió a las cabezas visibles de las autodefensas en procura de que intervinieran con su ejército de hombres ilegalmente conformado para eliminar a los grupos guerrilleros (...) dejando de lado la institucionalidad ante la idea ilícita de que las autodefensas podían sustituir al Estado, legitimándolas en el concierto nacional en el gremio de los ganaderos en la región Caribe para que lucharan contra la guerrilla”.

El vicefiscal Jorge Perdomo, al resolver la apelación a la medida de aseguramiento, decidió el pasado 4 de julio otorgarle la libertad a Visbal al considerar que ha comparecido a todos los llamados de la justicia y que no tiene capacidad de afectar el expediente o las pruebas que lo incriminan. Con todo, Perdomo avaló las evidencias recogidas por la Fiscalía y no dudó en calificar como grave el delito de concierto para delinquir por el cual se procesa a Visbal.

Sin embargo, parece haber un nuevo consenso sobre las capturas en los casos de parapolítica. Hasta hace una semana, la Corte Suprema ordenaba la detención de un parlamentario con fines de escucharlo en indagatoria. Pero en el caso de la congresista Dilian Francisca Toro esa tradición se rompió y todo indica que la Sala Penal quiere escuchar primero en indagatoria a los procesados y después resolver si les dicta o no medida de aseguramiento. Una tesis que, por lo menos en el expediente de Visbal Martelo, habría acogido la Fiscalía. Al margen de todo esto, las pruebas en contra del exdiplomático parecen sólidas, muy a pesar de que él sostiene que es inocente.