A juicio militar implicado en crimen de líder sindical

Esta semana comenzó el juicio contra Fredy Francisco Espitia Espinosa, el agente de inteligencia militar señalado de participar en el crimen del líder sindical Jorge Darío Hoyos, asesinado el 3 de marzo de 2001.

Jessika Hoyos viajó el año pasado a La Habana (Cuba), como integrante de una de las delegaciones de víctimas en el marco del proceso de paz con las Farc. / Archivo

Jorge Darío Hoyos se caracterizó siempre por su compromiso con la comunidad y la férrea defensa de sus derechos. Antioqueño de pura cepa, decidió dedicar su vida a la lucha sindical y llegó a ocupar cargos como el de encargado para América Latina de la Federación Internacional de Mineros y de la Federación Internacional de Trabajadores de las Plantaciones Agrícolas. También trabajó como asesor y organizador para la Federación Colombiana de Educadores, en el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Industria del Carbón, Sintracarbon y el Sindicato Nacional de Trabajadores de Telecom.

Hizo parte del desaparecido partido político Unión Patriótica y participaba activamente en movilizaciones. "Cuando era pequeña salíamos a las marchas, me llevaba a las del día del trabajo”, recuerda su hija Jessika Hoyos Morales.

Cuando no estaba atendiendo cuestiones de trabajo, Jorge Darío Hoyos se dedicaba a una de sus grandes pasiones: las 'chivas'. El peculiar medio de transporte, frecuente en pueblos y veredas, le despertaba un interés que pocos pudieron entender. Tanta era su afición, que cuando vivía en Fusagasugá decidió comprar su propia chiva y ponerla a trabajar con fines netamente turísticos.

Se sabía de memoria las rutas y conocía en detalle las horas en las que el vehículo transitaba por las calles del municipio. Por eso la noche del sábado 3 de marzo de 2001, cuando se encontraba en casa jugando parqués y tomándose unos tragos con algunos amigos, miró el reloj y supo con exactitud que la 'chiva' pasaría en cualquier momento por una calle cercana. Se asomó a la puerta para verla pasar y encontró la muerte. Dos hombres que lo esperaban afuera de su casa lo acribillaron a tiros.

Yessika recuerda que cuando ocurrió el atentado ella estaba en Bogotá, pues se encontraba cursando sus estudios de Derecho. Tenía 16 años. Se enteró de la noticia y sin saber con precisión qué había pasado viajó a Fusagasugá para saber la suerte de su padre. Jorge Darío Hoyos había muerto instantáneamente. Recibió siete tiros en la cabeza.

Los días venideros fueron mucho más duros de lo que Yessika pensó. “Después del asesinato mis hermanos, mi mamá y yo tuvimos que desplazarnos. Llegaron amenazas diciendo que no podíamos decir nada, que no podíamos buscar noticias. Este ha sido un proceso de mucho miedo”, afirma casi 14 años después del crimen.

La verdad sobre lo ocurrido esa noche aún se desconoce. Las teorías pasaron desde un crimen pasional hasta un asesinato relacionado con las las actividades de Jorge Darío Hoyos, a quien se acusó de ser ideólogo de las Farc.

Solo en 2003 se produjo un avance en el caso. Un juez condenó a los dos autores materiales del crimen - Luis Edilmer Rojas Rincón y Giovanny Moncada Cortés, integrantes de las milicias urbanas de las Autodefensas Campesinas del Casanare- y los nombres de las personas relacionadas con el atentado comenzaron a surgir. Se conoció que en el asesinato había participado un agente de la Policía de Fusagasugá, identificado como Carlos Monroy. El uniformado fue condenado a 40 años de prisión como reo ausente pues no se sabía de su paradero.

Incluso la misma Jessika, que ha dedicado su vida al Derecho para tratar de esclarecer la muerte de su padre, se entrevistó con uno de los sicarios en la cárcel. “Le dije que yo iba a buscarlo porque quería saber la verdad, quería saber quiénes estaban detrás del crimen”.

El último hecho relevante en el proceso se dio a comienzos del año pasado e involucró a otro agentes de la Policía. En febrero de 2014 un juez penal del Circuito Especializado de Bogotá condenó a 17 años y 8 meses de prisión al oficial de Policía Carlos Gilberto Mora Alfonso, al hallarlo responsable de los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio y concierto para delinquir agravado.

Durante el juicio Mora reconoció su participación en el crimen al señalar que se reunión con Fredy Espitia, Carlos Monroy, y un paramilitar identificado como alias 'Yoyo' "para planear el atentado contra el señor Hoyos".

Hoy, un año después de que se conociera la determinación contra Mora Alfonso, es su compañero, el suboficial de inteligencia del Ejército Fredy Francisco Espitia Espinosa, quien comparece ante la justicia. La Fiscalía le había dictado resolución de acusación en enero de 2014 señalándolo de ser el encargado de entregar información y suministrar armas y municiones a las Autodefensas Campesinas del Casanare. Espitia, acusado de homicidio y tentativa de homicidio agravado en concurso con concierto para delinquir, era el asesor de comando en la escuela de inteligencia Brigadier Charry Solano para la época de los hechos.

En el juicio contra Espitia, que comenzó el lunes y concluye este jueves, declarará Jessika Hoyos para quien lo más triste de todo el caso es saber que detrás de la muerte de su padre estuvieron agentes del Estado. "Es muy doloroso ver que miembros de las fuerzas militares se involucran en estos crímenes”, puntualiza.