‘Julián Bolívar’, el último ‘expara’ en el pabellón de la extradición

Rodrigo Pérez Alzate, postulado para Justicia y Paz y condenado en 2013 por delitos distintos a narcotráfico, podría enfrentar la justicia norteamericana si el presidente Juan Manuel Santos así lo decidiera.

Con el concepto de favorabilidad emitido por la Corte Suprema de Justicia, Rodrigo Pérez Alzate, alias ‘Julián Bolívar’ entró a hacer parte de la lista de exjefes paramilitares que podrían ser extraditados a Estados Unidos.

Aunque el actual gobierno se ha negado a extraditar varios postulados de Justicia y Paz, la aprobación por parte de la Corte ante la solicitud del tribunal extranjero indica que en cualquier momento, si el presidente así lo considera o si es excluido del proceso de justicia transicional, Pérez Alzate podría ser enviado a una cárcel norteamericana.

En los últimos años, José Élber Albarracín, alias el ‘Canoso’, Edwar Cobos, alias ‘Diego Vecino’, Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’ y Carlos Fernando Mateus, alias ‘Paquita’, han sido también requeridos por la justicia estadounidense por delitos relacionados con el tráfico de drogas a ese país.

No obstante, desde la polémica extradición de los 14 exjefes ‘paras’ durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, ningún otro postulado de Justicia y Paz ha sido extraditado.

El exjefe del Bloque Central Bolívar (BCB) de las autodefensas delinquió entre 1998 y 2005 en los departamentos de Bolívar, Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y los santanderes y, según las autoridades, estaría vinculado con una veintena de masacres y cientos de reclutamientos de menores.

Pérez Alzate inició su actividad delictiva en 1995 al conformar una convivir cuando era comerciante del municipio de Yarumal (Antioquia), un par de años más tarde ya tenía un grupo de autodefensas de unos 20 hombres y poco tiempo después se unió al grupo de Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, en el Bajo Cauca antioqueño.

Pérez Alzate debe su alias de ´Julián Bolívar’ a su incursión a finales de la década del 90 al sur del departamento del mismo nombre, donde se asentó por orden de Carlos Castaño Gil. En 2001 se trasladó a Barrancabermeja y tras participar en las negociaciones de desmovilización con el Gobierno en 2003, entregó las armas en diciembre de 2005 y desde agosto de 2006 se encuentra recluido en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí.

Durante su proceso ha confesado la muerte de 45 personas y la desaparición de otras 20. El Bloque Central Bolívar tiene un registro de 20.868 víctimas en el Sistema de Información de Justicia y Paz.

Y aunque es reconocido que su labor en las autodefensas tuvo una relación directa con el narcotráfico, el tribunal de Justicia y Paz consideró este como un delito conexo y no principal, pues su ingreso a las autodefensas se dio por el interés de combatir a las guerrillas del Eln y las Farc.

Entre los argumentos de la Corte Suprema para dar el aval de extradición se encuentran principalmente el hecho de que la condena por la cual obtuvo la pena alternativa de 8 años se dio por los delitos de entrenamiento a grupos armados, homicidio, tortura, desaparición forzada, reclutamiento de menores –según la sentencia serían más de 200 los menores vinculados por el exjefe a las filas de las autodefensas– y actos de barbarie, y no por narcotráfico. Es decir, por ese delito sí podía ser requerido por una corte federal.

Según el aval de la Corte, la relación de Pérez Alzate con el narcotráfico estuvo dada por permitir que en territorios bajo su dominio, terceros realizaran actividades de producción y tráfico, brindándoles seguridad, por lo que cobraba un porcentaje.

Sin embargo, los cargos que le atribuye el tribunal extranjero señalan que formaba parte de una organización que directamente se dedicaba a producir cocaína para enviarla a Estados Unidos.

Los testigos y las pruebas aportadas por la embajada estadounidense, y que fueron adjuntadas a la solicitud de extradición decían que “gravaba con impuestos a los laboratorios de cocaína en el sur de Bolívar por cada kilogramo producido en los laboratorios e imponía un impuesto a los narcotraficantes que utilizaban los laboratorios de cocaína para producir su propia cocaína, controlaba pistas de aterrizaje clandestinas y cobraba una cuota a los narcotraficantes por usarlas, otra veces a Pérez Alzate se le proporcionaba espacio en las aeronaves para enviar su propia cocaína”.