La EPS asegura que sí ha respondido

La batalla de Valeria por su vida

Desde que Valeria Bobadilla León fue diagnosticada con parálisis cerebral en 2005, su familia ha librado una disputa judicial para que Cafesalud reconozca su derecho a la salud.

Valeria Bobadilla lleva 12 años recibiendo anticonvulsivos. / Óscar Pérez

A las 6:30 p.m. del 12 de noviembre de 2005, con apenas diez horas de nacida, Valeria Bobadilla León tuvo una fuerte convulsión producto de unas supuestas irregularidades que, según su mamá, se habrían presentado antes y después de la cesárea. Desde ese momento, Celia León ha emprendido una batalla jurídica sin cesar para que la EPS Cafesalud le dé todas las garantías que su hija, diagnosticada con parálisis cerebral, necesita. Garantías que, según León, le han negado en varias ocasiones por las constantes dilaciones e inconvenientes con la entrega de medicamentos y la programación de citas médicas.

Ese 12 de noviembre, a primera hora, Celia León llegó por segunda vez al hospital Juan N. Corpas de Bogotá. Dos días antes había estado allí por un sangrado, pero los médicos le indicaron que no había anomalías en su embarazo. La situación, sin embargo, se agravó: su bebé empezó a quedarse sin líquido amniótico. El ginecobstetra que la recibió se alarmó y ordenó que alistaran a la madre para una cesárea, no sin antes explicarle a Humberto Bobadilla que la vida de su esposa e hija estaban en riesgo. Celia León recuerda que, en medio del cansancio, se quedó dormida y despertó en la sala de recuperación sin saber qué había pasado con su hija.

Fue un parto complejo. La bebé aspiró su primer excremento y ese mismo día tuvo una convulsión, lo que obligó a los médicos a remitirla a la clínica Jorge Piñeros Corpas. “Cuando me dieron salida (de la clínica) fuimos a visitar a la niña. Estaba con oxígeno y con una cantidad de tubos”, recuerda Celia León, hoy de 45 años, quien se desempeña como cajera en un almacén de cadena. Su esposo está pensionado y cuida a la niña. Valeria Bobadilla León estuvo 19 días hospitalizada y los padres firmaron un acta de salida asumiendo las complicaciones que esa decisión acarreaba, pues creían que en casa tenía más chances de recuperarse.

Las contiendas judiciales

Valeria Bobadilla León lleva 12 años recibiendo medicamentos anticonvulsivos. Lo más grave en realidad es que fue diagnosticada con parálisis cerebral y por eso tiene muchas dificultades para moverse, aprender, oír, ver o pensar. La situación se tornó aún más crítica cuando su madre empezó a notar que su EPS, Cafesalud, no le estaba prestando la atención que necesitaba, por lo que inició una batalla jurídica para buscar que la empresa reconociera el derecho a la salud de su hija. Un derecho que hasta el día de hoy, asegura, ha sido vulnerado.

El primer pleito fue una tutela que presentó ante el Juzgado 57 Penal Municipal en 2006. En ella imploró que Cafesalud trasladara a Valeria a Propace, una de las IPS capacitadas para atender a niños con parálisis cerebral. Igualmente pidió que se tuviera en cuenta la condición económica de su familia, que en ese entonces no contaba con suficientes recursos para pagar los copagos y cuotas moderadoras. La EPS contestó y dijo que Propace no formaba parte de la red de prestadores de servicios de la institución, que no se le habían negado los servicios a la menor y que “otra cosa es que la accionante considere que a su hija deban prestarle los servicios en una IPS determinada”.

La tutela fue negada. Según el juez, a Valeria Bobadilla León no le habían negado servicios médicos, la solicitud de que la atendiera Propace no tenía fundamento y la insolvencia económica de la familia no estaba probada. Celia León apeló la decisión, agregando que no se había tenido en cuenta un punto fundamental: Cafesalud tenía en Propace de 10 a 15 niños que habían obtenido la atención en ese lugar por medio de tutelas. No obstante, la solicitud fue nuevamente rechazada por la jueza 40 penal del Circuito, María Stella Jara, recordada por haber condenado en primera instancia al coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega por los desaparecidos del Palacio de Justicia.

Por medio de un abogado de la Defensoría del Pueblo, el proceso llegó a la Corte Constitucional. En octubre 17 de 2007, el alto tribunal evaluó que los familiares de la menor no contaban con la capacidad económica para pagar las cuotas moderadoras. Además, Cafesalud admitió ante la Corte Constitucional que era cierto que por órdenes de jueces, menores con parálisis cerebral —beneficiarios de su red— recibían tratamientos en Propace. La Corte ordenó iniciar los trámites para que la menor también fuera remitida a Propace.

Antes de que la Corte fallara, los papás de Valeria Bobadilla León peleaban en otro frente: el médico tratante de la menor le ordenó un medicamento para controlar las convulsiones, pero éste no estaba incluido en el Plan Obligatorio de Salud y costaba mensualmente $461.000 (poco más que un salario mínimo de la época), por lo que León recurrió de nuevo a la tutela. El galeno que trataba a la menor había certificado que era urgente iniciar el tratamiento con el medicamento recetado para evitar el “estatus epiléptico y muerte” de la niña. Es decir: era indispensable para la pequeña. El Juzgado 43 Municipal de Bogotá, en diciembre de 2006, le ordenó a Cafesalud suministrarlo “por el tiempo que ordene el médico tratante”.

No obstante, Cafesalud, indicó Celia León, ha venido entregando la droga desde entonces en medio de muchas trabas, poniendo en riesgo a Valeria. Por eso, después de una relación tormentosa de 10 años con esta EPS, el pasado 4 de abril presentó ante el mismo Juzgado 43 Municipal un incidente de desacato. “Cafesalud EPS sabe muy bien ejercer el abuso de su posición dominante y a la fecha de hoy no han dado cumplimiento a lo ordenado en el fallo”, expresó. El problema ahora es que el médico cambió la droga y, desde noviembre pasado, Cafesalud sólo la ha entregado en febrero y marzo. En estos seis últimos meses, los Bobadilla han tenido que conseguir $622.000 cada mes que Cafesalud les ha fallado, para evitar que su hija empeore.

Las explicaciones de la EPS

Consultada por El Espectador, la EPS Cafesalud informó mediante un comunicado que la droga fue puesta a disposición de la paciente y que la familia había sido informada sobre las entregas que estaban pendientes. Horas después de que este diario quiso conocer la respuesta de la EPS a este caso, la empresa se comunicó con la familia de la pequeña para informarle que las autorizaciones de los medicamentos que tenía pendientes, incluida una cita neurológica, habían sido concedidas. Los padres de Valeria Bobadilla salieron corriendo por el medicamento, pero en la farmacia a la que los envió Cafesalud les informaron que esa droga no hacía parte de su convenio con la EPS.