“La corrupción es el mal del siglo”: nuevo presidente de la Corte Suprema

En entrevista con El Espectador, el magistrado Álvaro García habla sobre el nuevo caso de "chuzadas" que rodea a la Corte Constitucional, la reforma a la justicia, las pujas internas y el trato con el presidente Iván Duque.

El magistrado Álvaro García nació en Jardín, Antioquia, y lleva 22 años trabajando en la rama Judicial en Bogotá. / Óscar Pérez

¿Por qué tardaron tanto para elegir nuevo presidente?

Es normal en las instituciones que en algunas oportunidades, siendo un grupo heterogéneo, compuesto por tantas personas, se forman discusiones que pueden retardar una u otra decisión. En este caso, como había que elegir presidente y vicepresidente, la Sala Civil ya tenía elegido un candidato, pero la Sala Laboral no se ponía de acuerdo sobre el vicepresidente y ellos querían que (la elección) fuera a la vez. Por eso se demoró, pero no es extraño.

¿Existe una puja de poderes por parte de bloques de magistrados?

Yo no diría que hay bloques. Cuando se toman posiciones frente a un hecho, no se puede hablar de bloques. Esa discusión se dio un día cuando uno de los magistrados dijo: “Los bloques de intereses”. Otra magistrada le hizo énfasis: “Aquí no hay bloques, aquí hay posiciones frente a algo”. Esa fue la situación.

En el proceso se filtró que uno de los temas que frenaba el asunto era la elección próxima de registrador. ¿Qué intereses particulares tienen los magistrados en esa elección?

Al registrador lo eligen, por Constitución, los presidentes de las cortes. Desde hace un tiempo la Corte ha preguntado al presidente qué parámetros va a utilizar para aportar en el nombramiento. Yo sostuve que no tenía ningún interés personal, que cuando llegara el momento iba a cumplir con el deber de hacerlo con las presidentas de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado, buscando lo mejor para el país. Además, eso es un concurso. Yo voy a actuar en él e iré informando las decisiones que se vayan tomando, pero no hago ningún compromiso con anterioridad. Era mi posición. Es lógico que ellos preguntaran porque en su momento, cuando yo también, como magistrado, le preguntaba al presidente y qué van a hacer para nombrar registrador y me dijeron: un concurso. No puedo afirmar que haya una presión o algo indebido para el nombramiento de registrador.

La Corte Constitucional está denunciando una posible intervención en sus comunicaciones. ¿La Corte Suprema ha detectado algo similar?

Nosotros en el momento no tenemos certeza de que tengamos ninguna afectación de esa clase. No podemos decir que hay chuzadas, que hay seguimientos, nada de eso. No descartamos que pueda ocurrir, pero no podemos afirmar que haya en concreto alguna situación de esas. Sí consideramos muy grave que a la Corte Constitucional le esté pasando esto. La acompañamos. Hacemos votos porque haya respeto por esa institución, que se ha metido en el corazón de los colombianos, a la que nosotros queremos y respetamos. Somos conscientes, tanto entre nosotros mismos como cortes, entre toda la jurisdicción, como con las demás ramas del poder público, que no tenemos que tener sino colaboración con la armonía. Nos duele. Tenemos que ser garantes de la democracia.

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La Sala Plena está estudiando un impedimento del fiscal Néstor Humberto Martínez por el caso Odebrecht y unas recusaciones en su contra. En su trámite, ¿han detectado presiones? ¿Han tenido que cambiar la forma de hacer las cosas? ¿Dejar de entrar a sala con celulares?

No. Nosotros hemos estudiado esos impedimentos y recusaciones con plena libertad. De ninguna manera hemos sentido ni llamadas ni intervenciones políticas. Una de las características importantes de esta corte es que no ha aceptado nunca presiones de tipo político. Lo de los celulares, a veces hay incomodidad en la gente porque se cuentan muy rápido las cosas, pero yo creo que la información es garantía de democracia, tampoco nos podemos poner tan sensibles con eso. Si se informa la verdad, ¿qué problema hay con eso?

¿Y ese tema cómo va?

Ya comenzamos a estudiar. Se hizo un primer intento y fue necesario suspenderlo. Se comenzó con una ponencia del doctor (Octavio) Tejeiro sobre los impedimentos manifestados por el fiscal y la vicefiscal y se suspendieron para estudiar al mismo tiempo con la recusación y una aclaración que se está pidiendo a un auto. Tres asuntos que están estrechamente relacionados se van a estudiar para que no haya contradicción en las decisiones. Acordamos que es el primer numeral de orden del día (de la próxima sala).

Se hundió una reforma a la justicia en lo que va del gobierno Duque. ¿Qué se debe reformar?

Yo me duelo mucho de que las reformas se quedan en el aire, en cositas que no son el fondo del asunto. Si vamos a reformar quién nombra esto y lo otro, nos quedamos en una reforma política. Al ciudadano no le interesa tanto quién nombra contralor, registrados, auditor, sino la justicia del ciudadano. Yo creo que tenemos que hacer una reforma a la justicia integral, que toque temas que sean de la esencia de la justicia.

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¿Cómo cuáles?

El acceso a la justicia misma, hacer más ágiles las decisiones judiciales. Ya hemos avanzado en eso. Hoy hablamos de decisiones de una primera instancia en un año y de seis meses en segundo. Uno va al Tribunal de Bogotá, que ha sido uno de los tribunales más cargados de trabajo, y se falla en los seis meses en civil. Tenemos que poner a todos de nuestra parte, empezando con poner en manos de la justicia el presupuesto necesario. No hay que hacer descongestiones aisladas. Es nombrar la cantidad de jueces que la justicia requiere. Hay distritos que han aumentado la cantidad de habitantes y siguen fallando con los mismos jueces que tenían hace veinte, treinta o cuarenta años.

Esa discusión se da todos los años y casi siempre la rama necesita más recursos de los asignados en el presupuesto nacional. Además, implica un poco de “lobby” que podría afectar la imagen o la relación con el Gobierno.

Hay que ser justos, la rama judicial misma y el manejo del presupuesto sigue siendo difícil. Es que estamos en un país pobre. Tampoco podemos pedir que tengamos todo a la mano. No es lo mismo que hace treinta años que yo litigaba y en el maletín tenía que llevar una resma de papel para que un juez me recibiera una declaración. Hoy tenemos un montón de cosas buenas. La justicia ha cambiado. Tiene jueces elegidos por carrera, tiene un Consejo de la Judicatura que, con las críticas que se le hagan, ha cambiado lo que hacía el Fondo Rotatorio del Ministerio de Justicia, que nos daba era limosnas. Tenemos que querer seguir cambiado, ponerle calidad a lo que hacemos. Se necesita mucha sensibilidad humana. Necesitamos que los jueces nos propongamos ser mejores todos los días.

Presupuesto, descongestión judicial, acceso ciudadano, ¿qué otros puntos?

Lucha contra la corrupción. Nosotros no podemos negar que la corrupción es el mal del siglo y del siglo pasado también. Tenemos que poner nuestro granito de arena, parte la corrupción nunca campee entre nosotros. No será raro que ocurra, pero tenemos que luchar contra ella y castigarla cuando aparezca. La Corte ha hecho sus ejercicios de defensa, de la integridad de ella, castigando a los corruptos y hay que seguir en ese camino. No podemos cerrar los ojos y echarnos a morir por lo que ha pasado. Ustedes (los periodistas) desempeñan un papel importantísimo denunciando lo que está mal. Tenemos que alegrarnos que algo pasa mal. ¿Qué tal que no tuviéramos quién denunciara las cosas? Uno a veces se pone a pensar que ahora tenemos más violencia contra la mujer, yo creo que puede ser la misma o menos, sino que antes se guardaba, se callaba en la casa. Todo era asunto privado, hoy no. Hoy la violencia contra los niños es un asunto que nos interesa a todos.

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¿Algún otro punto que sea esencial en la reforma?

Los procedimientos tienen que hacerse más ágiles. Al Código General del Proceso recién creado tiene que hacérsele ya una reforma, porque ya conocemos los asuntos que no han funcionado. Lo mismo pasa en el Código Laboral. Tuvimos que nombrar 12 magistrados de descongestión laboral, porque teníamos 23.000 procesos atrasados. A la corte le están mandando demasiados asuntos y se está convirtiendo la casación casi en una tercera instancia. Aquí tiene que llegar lo que es de verdadera importancia para que se haga la jurisprudencia.

Pero en lo laboral, lo que son pensiones, por ejemplo, pasa lo mismo que con las tutelas de salud de la Corte Constitucional. Si la persona no llega con el fallo no le dan su pensión o el servicio...

Si hay mucha tutela es porque las otras ramas del Estado no están cumpliendo las funciones. Necesitamos que esos precedentes que ya tienen las cortes se cumplan y se vuelvan obligatorios no solo para los jueces, sino para la administración pública. ¿Si la salud sabe que hay que cumplir tal orden constitucional ya dada, por qué a la siguiente vez no cumple?

¿Cómo va el expediente digital?

El año pasado estuvimos en un encuentro con la ministra de las TIC y se hicieron acuerdos. Eso es costoso, es difícil, pero tenemos que avanzar hacia allá. Eso hace que la justicia sea más ágil, que sea más rápida. Yo creo que eso es urgente. Hace falta poner en red todo el país.

¿Ve voluntad para lograr una reforma?

Cuando alguien dice que nosotros no nos dejamos reformar, eso es falso. Estamos abiertos a hacer una reforma, a discutirla, a aportar, a que la experiencia sea escuchada. Lo que no queremos es que nos traigan reformas sin escuchar a los que trabajamos en el medio, a los que la sufrimos. Queremos hacer una reforma de buena voluntad, con cariño, con amor por la patria. No que nos impongan reformas desacreditándonos primero, para quitarnos una designación de un funcionario. ¿Qué sentido tiene eso? El Estado no puede ser enemigo del Estado ni de los ciudadanos. Por eso hay una propuesta que se ha trabajado hace varios años, que es Misión Justicia, donde las cortes se han unido para ese propósito y eso se está reviviendo. El Gobierno tiene un proyecto de decreto para revivir Misión Justicia y lo vemos con buenos ojos.

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¿Cómo ha sido la interlocución con el presidente Duque?

Cuando hemos hablado con él hemos visto una persona de muy buena voluntad. Yo no veo malas intenciones en él. No veo sino querer reformar la justicia como un propósito de su Gobierno y nosotros aceptamos que eso es necesario. No queremos ser el palo en la rueda de un Gobierno y de un país que quiere reformarse.

¿Y con la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, a quien la bancada de Gobierno ya le ha pedido la renuncia?

Mientras ella represente al Gobierno nosotros no vemos sino formas de trabajar con ella. Nosotros no somos políticos, no vamos a ponerle trabas. Mientras esté ahí y traiga la representación del Gobierno trabajaremos con ella tranquilamente, buscando sí criticar lo que no nos gusta y buscando aportar en lo que consideramos que debe ser, pero a la persona no le tenemos ninguna prevención. Vamos a ser con los argumentos duros, pero con la persona respetuosos.

La Sala Plena no ha podido ponerse de acuerdo para elegir vacantes. Faltan dos magistrados en la Penal. Dos en la Laboral y una en la Sala de Instrucción. ¿Por qué?

Eso se ha venido haciendo, lo que pasa es que tiene un trámite. Qué tal que entre 23 personas llegara el primer día y votáramos todos calladitos y ya. Somos seres pensantes, tenemos puntos de vista, escuchamos a los que vamos a nombrar. Le revisamos su hoja de vida. La demora a veces es maduración de las ideas.

¿Tienen que ver en la demora las diferencias entre la Sala Penal y la Civil por el nombramiento de magistrados de la nueva Sala de Instrucción y la aplicación de la doble instancia?

No. hay un criterio que por épocas impone y es el respeto por las decisiones de las respectivas salas. En materia de elecciones a veces se dice que la Sala es la que escoge con quién va a trabajar. Es un principio válido, pero hay otro: que todos votamos y la responsabilidad de la elección es de todos. No podemos ir con los ojos cerrados a decir que, si la Sala ya escogió, entonces tenemos que votar todos así. Hay que mezclar las dos cosas. La responsabilidad de quiénes escojamos es de toda la corte. En cuanto a esos magistrados se dio la discusión normal. Fueron elegidos unos de los que ellos propusieron y otros no.

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¿Las diferencias entre ambas Salas sobre la aplicación de la doble instancia ya está zanjada?

Por tutela a veces nos toca tratar asuntos de la Sala Penal. Puede que no compartamos unas cosas con ellos y eso genere que se tutelen algunos asuntos, eso no es del todo malo. Si hay derechos fundamentales que tienen algún asunto que revisarse, no podemos sentirnos mal si se tutelen algunos asuntos y no es por persecución. La seguridad jurídica es uno de los valores de la justicia, pero también hay otros valores, están los derechos fundamentales. Si en un momento dado hay un derecho fundamental que debe ser protegido, la seguridad jurídica tiene que ceder. Uno tiene que aceptar que, en ciertos casos, una acción de tutela de otro juez, le diga: “Usted se equivocó”. nosotros no podemos cerrarnos.

El expresidente Uribe anunció un proyecto de ley para que la doble instancia sea retroactiva y así se pueda revisar casos como el del exministro Andrés Felipe Arias. ¿Le gusta la idea?

La imposibilidad que se presenta ahora para revisar algunas decisiones es porque el acto legislativo no ordenó aplicar esas dos instancias hacia atrás. Si en un momento dado es el Congreso, una reforma constitucional o una ley la que ordena, los jueces cumpliremos la ley. No voy a hacer un concepto sobre cómo veo ese proyecto, porque eso es una situación política. Yo aplico la ley cuando ya sea ley, como juez, y no voy a conceptuar sobre asuntos políticos.

Se cumplió un año de la sentencia que otorgó derechos a la Amazonia. ¿Por qué salvó el voto?

Por asuntos procesales, yo considero que eso no era un asunto de tutela, que se trataba de derechos colectivos y esos tienen otra protección constitucional que es la acción popular. Pero además porque las órdenes que da un juez tienen que ser prudentes para que se puedan cumplir. Y esa sentencia traía unas órdenes como reforestar la Amazonia en pocos meses. Esa orden no se le puede dar ni a un gobierno exageradamente rico. No es porque yo no me preocupe por la Amazonia, yo también soy ambientalista. Yo lucho por el sistema de gestión ambiental acá en la Corte.

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Entonces, ¿cómo hacer para que esos fallos no se queden en el papel?

Hay que ser juez prudente, hay que hacer proyectos a largo plazo. Y es más importante la prevención misma que órdenes rápidas que no van a poderse cumplir. Creo que debemos dedicarnos a educar ambientalmente a corregir los errores que tenemos en nuestra propia vida, empezando por las cosas pequeñas, como el gasto de agua, el daño a los animales o un árbol.

¿Estaría de acuerdo en que la Corte Suprema empiece a hacer seguimientos como hace la Corte Constitucional? Hace poco un juzgado ordenó a proteger a las abejas y este tipo de decisiones también llaman la atención sobre temas que las administraciones no miran.

Yo creo que sí, pero eso tiene su herramienta: los incidentes de desacato. Si nos salimos de ahí y hacemos otras cosas que no nos corresponden, dejamos de hacer lo que nos corresponde. Podría haber una reforma que nos diera facultades diferentes, pero mientras tanto, en el desacato podemos dar esas órdenes, podemos vigilar. No podemos hacer cosas que sean muy sensacionalistas y dejar de hacer lo que realmente nos corresponda.

¿Cuénteme un poco de usted?

De Jardín, Antioquia. Estuve litigando primero. Después concursé y estuve de juez tercero de Familia en Bogotá. Por concurso pasé al Tribunal Superior de Bogotá y de ahí a la Corte. Llevo 22 años en Bogotá. Siempre me gustó el derecho y cuando tuve la oportunidad de entrar a la rama Judicial me fui animando y lógico que uno siempre ve la Corte como la máxima aspiración de un abogado. Me gusta leer, viajar, el deporte, el ciclismo. Soy casado con una mujer que fue jueza y magistrada, que es un apoyo indudable. Hincha de Nacional.

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Alejandra Bonilla Mora / @AlejaBonilla

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