La historia del colombiano que pedían en extradición por cargar dos Rivotril

La Corte Suprema de Justicia negó la extradición de Cristian Andrés Vargas a México porque no existen señalamientos de que las dos pastillas de clonazepam eran destinadas al tráfico o distribución de terceras personas. En el país azteca portar esta sustancia sí es un delito.

La Corte Suprema de Justicia determinó que el pedido de extradición de Cristian Andrés Vargas no cumplé los requisitos y ordenó su libertad inmediata.Archivo particular.

Cristian Andrés Vargas Henao es un colombiano que vivía un calvario desde el 2 de junio de 2017. Ese día, el ciudadano fue capturado por agentes la Policía Nacional en el aeropuerto El Dorado en cumplimiento de una circular roja de la Interpol. Desde esa fecha, se encuentra detenido en la cárcel La Picota, sur de Bogotá, en razón a una solicitud de extradición del gobierno de México que le había iniciado un proceso judicial por portar dos píldoras de Rivotril. No obstante, la Corte negó esas las pretensiones y ordenó su libertad inmediata.

La insólita historia tuvo origen en enero de 2016 cuando las autoridades mexicanas le hicieron una requisa al hombre de 27 años, quien se desempeñaba como un prestamista informal. Luego de presentar los documentos, incluido su pasaporte, las autoridades lo requisaron y hallaron en uno de sus bolsillos dos píldoras de Rivotril. Aunque Vargas Henao argumentó que ese medicamento lo usaba para conciliar el sueño, las autoridades mexicanas no creyeron esa tesis en razón a que portar el medicamento en esa nación es un delito.

Lo que no sabía el joven oriundo de Pereira es que luego de ser dejarlo en libertad, las autoridades le iniciaron el proceso judicial. Sin embargo, el joven solo supo del proceso en su contra cuando se disponía a volver al país azteca después de permanecer unos días en Colombia. La extradición fue emitida por el juzgado quinto de distrito del Estado de Morelos por el “delito contra la salud en la modalidad de posesión del psicotrópico denominado clonazepam”.

Cuando el expediente llegó a la Corte Suprema de Justicia, que debía emitir un concepto sobre la aprobación o no de la extradición, le pidió al Ministerio de Salud y al Invima información sobre los componentes químicos del clonazepam, así como las restricciones, condiciones de comercialización y si existen normas que regulen su uso. En respuesta, tanto la cartera ministerial como el Invima afirmaron que la sustancia es sometida a fiscalización y controles naciones e internacionales.

Sin embargo, uno de los requisitos que se deben tener en cuenta para extraditar una persona es que el delito se encuentre en las legislaciones de ambas naciones. Así las cosas, la Corte determinó portar dos pastillas de clonazepam sin la voluntad de comercializarlas no se puede constituir un delito. A diferencia de las leyes aztecas que indican que con la simple posesión de un estupefaciente psicotrópicos constituye el delito contra la salud pública.

“La Corte advierte que no existe ningún señalamiento de que la mínima sustancia psicotrópica (clonazepam) que le fue incautada a Cristian Andrés Vargas Henao estaba destinada al tráfico o distribución a terceras personas”, precisó la corporación. Es decir, para la Corte Suprema, el pedido de extradición de Cristian Andrés Vargas no cumple los requisitos y ordenó su libertad inmediata.