Vuelve y juega Musa Besaile

La mafia de los cupos indicativos, según Alejandro Lyons

En su última versión ante la justicia, en poder de este diario, el exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, contó en detalle cómo se negociaban estas partidas a cambio de comisiones.

Lyons fue condenado a cinco años de cárcel por su participación en el desfalco a las regalías en Córdoba.  / Archivo
Lyons fue condenado a cinco años de cárcel por su participación en el desfalco a las regalías en Córdoba. Archivo

El último coletazo de las revelaciones de Alejandro Lyons ante la Corte Suprema de Justicia constituye una bitácora sobre cómo funciona la compraventa de los cupos indicativos en el Congreso. En una extensa declaración de más de cuatro horas tomada en Miami el pasado 2 de mayo, el exgobernador de Córdoba relató detalles desconocidos sobre estas prácticas políticas de las que fue testigo como abogado del exsenador Musa Besaile Fayad, ambos protagonistas del cartel de la toga. Su testimonio fue tomado dentro del expediente 51437. Lo primero que contó Lyons fue cómo empezó su relación con Besaile, quien lo buscó en el año 2005 para que defendiera a varios aliados políticos suyos de Sahagún (Córdoba).

Según contó, una investigación periodística de la revista Cambio puso al descubierto los nexos entre el entonces representante a la Cámara Musa Besaile y algunos contratistas de la salud de Córdoba que se estaban apropiando de recursos públicos. “A raíz de eso, Musa fue a la oficina que yo tenía en ese entonces con Luis Ignacio Lyons España. Él sufragó la defensa del exalcalde de Sahagún, que era el que estaba involucrado en los hechos, Pedro Otero, y de los contratistas de la salud que estaban investigados (...) Yo defendí por encargo de Musa a varios de esos implicados. Casi todos se sometieron a sentencia anticipada”. Según Lyons, Besaile compró el silencio de todos los involucrados para salir limpio.

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Lyons añadió que después representó a Besaile y a su hermano Johnny —hoy senador del Partido de la U— en los procesos de parapolítica y que logró ser su amigo con los años: sobre todo, cuando el ajedrez del poder de Besaile y compañía lo catapultó como gobernador de Córdoba entre 2012 y 2015. Fue en esa época, año 2013, cuando se casó con Johanna Elías Vidal, hermana del poderoso Bernardo Ñoño Elías, hoy también preso. En ese contexto, explicó que el Ñoño y Musa rivalizaban por el poder regional, pues cada uno tenía sus propios candidatos, pero a partir de 2014 su alianza se selló y eran, según Lyons, prácticamente uno solo. De allí viene el cuento del llamado poder de los Ñoños.

La Corte entró en materia y le preguntó a Lyons sobre los tentáculos de los Ñoños en el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade). “El manejo del Fonade se lo dieron, no a Bernardo ni a Musa, sino a un sector del Partido de la U donde estaban ellos. Pero había otros senadores”. Lyons contó que esos congresistas hicieron nombrar como director de esa entidad a Alfredo Bula Dumar, muy cercano de Musa Besaile. Y entonces dijo: “En toda democracia la gente vota por un presidente, por un gobierno, para que le den participación burocrática (...) Yo imagino que eso fue un gesto del Gobierno con el Partido de la U. Eso es la esencia de lo que sucede y lo que ha pasado en Colombia y en el mundo en su historia”.

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En seguida, las preguntas orbitaron alrededor del poder de los cupos indicativos y cómo se “feriaban” a cambio de dinero. “Musa Besaile sí tenía cupos indicativos y entiendo que él hacía gestiones con algunos colegas congresistas para que le ayudaran a llevar el mayor número de recursos a su departamento”. El exgobernador manifestó que cuando Besaile fue presidente de la Comisión IV del Senado “consiguió una gran cantidad de recursos”. A renglón seguido, agregó que el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Ricaurte, también protagonista del cartel de la toga, era muy amigo del director del Fonade, Alfredo Bula, quien le habría dado un contrato a Ricaurte desde esa entidad.

El poder de los Ñoños en Fonade en 2015 coincidía en ese momento con las pesquisas por parapolítica de la Corte Suprema en contra de Besaile y las supuestas gestiones de Ricaurte, quien en esa época ya había salido de la Corte Suprema, para favorecerlo y engavetar ese expediente. “Obviamente Musa Besaile y el Ñoño son muy amigos del magistrado Ricaurte”, añadió Lyons. Tan cercanos eran que lo impulsaron para que fuera presidente de la Federación Nacional de Departamentos. “Perdimos por poquito con el doctor Amílkar Acosta”. Luego, Lyons volvió a referirse al episodio de Miami de mayo y junio de 2017 y cómo grabó al abogado Leonardo Pinilla y a su socio, el exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno, con la colaboración de la DEA.

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Allí explicó nuevamente cómo operó ese cartel, las pruebas recaudadas contra los exmagistrados Leonidas Bustos, Gustavo Malo y Camilo Tarquino y las movidas de su excliente Musa Besaile. También relató que varios de los capturados por presuntos malos manejos en el Fonade eran cuotas de Besaile, como Héctor Julio Álvarez, quien fue secretario de infraestructura de la gobernación de Lyons, o los señores Richard Náder y Ronald Ruiz. El exgobernador aseguró, en respuesta a una pregunta de la Corte que le preguntó específicamente por el senador Armando Benedetti, que este “no tenía ninguna injerencia política en Córdoba” y que no le constaba que tuviera poder en el Fonade.

Alejandro Lyons señaló que durante su administración pactó con Musa Besaile la entrega del “50 % de las comisiones que por cualquier concepto llegaran a la Gobernación” y que esas coimas salían de los contratos de regalías y de salud, entre ellos el del ya conocido caso del cartel de la hemofilia. De vuelta al Fonade, relató que el exdirector Bula salió de esa entidad por problemas con sus padrinos políticos, quienes le pusieron reemplazo: Ariel Alfonso Aduen. La Corte dejó el tema hasta allí y cambió de tercio: las preguntas se concentraron en los escándalos de corrupción en Córdoba que rodean el Fondo del Magisterio. El testigo dijo no saber nada al respecto, mucho menos del senador Armando Benedetti.

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El alto tribunal, siguiendo las denuncias del abogado Jaime Lombana, fue más directo: “¿Usted alguna vez oyó hablar de alguna caleta de dinero que tuviera el senador Benedetti?”. “No, señora”, contestó Lyons. También le preguntaron si tenía conocimiento de que el congresista de la U se hubiera beneficiado de ese desfalco a las pensiones, a lo que contestó de forma directa: “No señora”. Y explicó: “Es que yo de Benedetti no tengo información precisa por una razón y es que no es de Córdoba ni ejerce actividad política ahí, ni tuvo negocios conmigo, ni me acompañó a ninguna reunión o a gestionar una obra. Me da pena con el doctor Lombana, pero está desinformado”.

Lyons fue más allá: “Nunca tuve ningún negocio con el senador Benedetti y no participé en ningún hecho de corrupción donde estuviese inmerso (...) Ahora, si tuvo negocios con Musa, es probable, porque ellos son colegas, compartieron Senado en varios períodos”. El exgobernador aclaró que nunca ha ofrecido en su matriz de colaboración con la justicia información sobre Armando Benedetti, pues siempre ha mantenido la postura de acusar con evidencias, aunque sí relató un episodio de oídas. Según dijo, ocurrió a finales de 2010 o principios de 2011, cuando acompañó a Musa Besaile al apartamento de Benedetti en Bogotá. Dicho encuentro, según le contó Musa a Lyons, era para darle un dinero a Benedetti.

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El testigo sost)uvo que no subió al apartamento, sino que se quedó en su carro, pero que Musa Besaile le aseguró que era “para la compra de un cupo indicativo”. Lyons refirió así ese momento: “Yo inclusive en una oportunidad lo acompañé [a Musa] hasta el apartamento de Benedetti. Lo recuerdo porque fuimos en mi carro. Pero yo no subí, yo me quedé en el vehículo. Él bajó un dinero y lo entregó. Me manifestó que era para eso, pero no me consta (...) Yo sabía, desde que fui su abogado, de varios eventos donde él compraba cupos a sus compañeros de Comisión. Por supuesto, nunca estuve en la entrega de dineros porque no era congresista, pero sí de las manifestaciones que él me hizo”.

El Espectador consultó al senador Armando Benedetti, quien reiteró su inocencia en todos los casos en los que ha sido investigado. Además, fue enfático en que nadie ha podido probarle ninguna irregularidad y, literalmente, manifestó al respecto: “Musa jamás me ha entregado dinero por ningún concepto. Una respuesta así, de alguien que ha colaborado con la justicia, es más bien una absolución. En los últimos dos años a Lyons le han preguntado en alrededor de siete casos de corrupción sobre mí y en ninguno ha dicho nada. Nunca han publicado que él no ha declarado nada en mi contra y ahora, en algo que no es prueba de un delito, sí. Definitivamente (este) es un capricho del periodista”.

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De vuelta al testigo, Lyons desmenuzó el funcionamiento de los cupos indicativos que, en muchas ocasiones, terminaron patrocinando el enriquecimiento ilícito de los parlamentarios. “No es descabellado señalar que es una forma de que el Gobierno persuada al Legislativo para la aprobación de sus iniciativas”. Una especie de intercambio de favores, con dinero de por medio de los colombianos. “Las instituciones por las que yo advertí que se hacían este tipo de gestiones son el Invías, una entidad relacionada con el Ministerio de Transporte, y el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) (...) En la época en que fui gobernador, por esos dos institutos se les asignaban los cupos indicativos a los congresistas”.

El exgobernador de Córdoba, condenado a 62 meses de prisión por el saqueo a ese departamento, también sostuvo que es una práctica usual en los pasillos del Congreso la compra de estos cupos, al punto de afirmar que, en su momento, tal como lo registró la prensa, Besaile podía llegar a tener más de $100.000 millones por año en cupos. Y aunque en teoría se trataba de “negociar” recursos para llevar obras e inversión a las regiones, en no pocos casos esas transacciones tenían un peaje: una comisión de hasta el 10 % de la partida presupuestal. “Por ejemplo, si había un congresista que tenía una partida de $4.000 o $5.000 millones, daba entre el 4 y 10% de esa partida”, aseveró Lyons.

Y añadió: “Entonces usted veía que un representante o senador no llevaba ni una sola obra para su municipio, pero veía a unos congresistas que decían que gestionaban mucho. Muchas veces no eran gestiones, muchas veces eran negocios de corrupción que se tejían a partir de esa asignación de cupos indicativos, donde un congresista compraba las asignaciones de sus compañeros (...) Esos valores del 5 o 10 % se pagaban obviamente en efectivo y, proporcionalmente, a cómo iba avanzando el proceso al interior del Gobierno”. El declarante agregó que en las comisiones tercera y cuarta de ambas cámaras, donde se debaten temas de presupuesto, crédito y hacienda, era donde, al parecer, más se negociaban estos cupos.

Sin embargo, Alejandro Lyons especificó que esa “práctica” se vino a menos como consecuencia del “escándalo de la mermelada en 2014 con la reelección de Santos”. Según dijo, “si usted ve ahí, las asignaciones presupuestales de Invías disminuyeron significativamente. Invías en un año, solo para red terciaria, manejaba $1 billón, y en Córdoba metieron [ese año] $120.000 [millones]”. La Corte pidió más explicaciones y preguntó: “¿Y la corrupción venía de dónde?”, a lo que el testigo contestó: “En la compra y venta de las asignaciones indicativas que les daba el Gobierno”. Así mismo, manifestó que había una funcionaria en el Invías que llevaba toda la trazabilidad de estas ventas.

De acuerdo con Lyons, en un computador del Invías se llevaba una especie de contabilidad de todo el presupuesto para atender esa red terciaria de carreteras. Así se especificaba “asignación, valor y nombre del congresista”. En ese sentido explicó que había una base de datos en donde se registraba la mermelada. “Lo que yo entiendo es que, por ejemplo, si usted y yo éramos congresistas, yo iba con usted adonde esa señora que manejaba el computador y yo le decía: ‘Mire, mi cupo déselo a la doctora tal, ella va a determinar a dónde se va a aplicar ese presupuesto’”. Pero, aclaró Lyons, no necesariamente el Gobierno sabía que esas transacciones entre congresistas estaban mediadas por comisiones.

El exgobernador, ad portas de regresar a Colombia para enfrentar su pasado judicial, insistió en las prácticas de Musa Besaile en relación con los cupos indicativos. Manifestó que varios colaboradores de su unidad de trabajo legislativo (UTL) estaban dedicados “a recaudarle” estos cupos y que como Besaile fue representante y luego senador, tenía amigos en ambas cámaras y “no solo se conformaba con sus compañeros de comisión, sino que tenía a varias personas haciéndole ese trabajo en el Congreso. Ustedes podrán mirar todas esas entradas de Musa, tanto al DPS como al Invías, y también de sus compañeros de la UTL”. Lyons habla en particular de las gestiones que hizo Wilson Bula en favor de Besaile.

También contó el poder de Besaile en la Corporación Autónoma Regional de los valles del Sinú y de San Jorge y cómo a través de esta entidad, encargada de la conservación y protección de los recursos naturales de Córdoba, el detenido excongresista obtenía recursos del Gobierno para sus fines. “Esta es una corporación que maneja desde hace muchos años el senador Besaile (...) El senador Musa, sin temor a equivocarme, debe ser el congresista que mayor número de cupos ha comprado o negociado, o debe estar en el top”. Lyons no le puso misterio a la burocracia de la política, ni a que a determinados parlamentarios o dirigentes tengan manejo de ciertas entidades.

Incluso señaló, casi como experto: “Lo que pasa en Colombia es que a veces los problemas se dan por esa doble moral de tratar de ocultar lo que todo el mundo sabe. Aquí, en Estados Unidos o en Europa, cuando llega un presidente, pues nombra a sus ministros. Es que uno no gobierna con sus enemigos y necesita, en el caso de Colombia, donde hay una proliferación de partidos, que haya una gobernabilidad. Eso funciona así y no sé por qué la gente intenta negarlo”. Y puso como ejemplo a Musa Besaile y el Fonade: “Me imagino que además de tener un fortín político burocrático, también era una oportunidad de negocio porque él es un comerciante que está en la política”.

Por último, Lyons explicó que una cosa era la irregularidad en el tema contractual, es decir en la compra y venta de cupos indicativos, y otra si había ejecución de esas obras. Según él, la mayoría de estas se hacían. “Por supuesto, sé que en el caso de Musa le daban sus dádivas por eso”. Antes de terminar su diligencia, el exgobernador relató que, como consecuencia de su enemistad con Abelardo de la Espriella, varios portales de amigos del abogado reportaron información falsa sobre él. Como en esta versión Lyons habló de las grabaciones de la DEA, en las que fueron mencionados el magistrado de la Corte Eyder Patiño y otros exmagistrados, esta diligencia fue remitida a la Comisión de Acusación del Congreso.

 

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María José Medellín Cano y Juan David Laverde Palma / @Majomedellinc @jdlaverde9

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