La moda sin barrotes ni etiquetas, una apuesta para la población carcelaria (ahora virtualmente)

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Durante un año, la Fundación Acción interna y la Universidad Sergio Arboleda han logrado vincular en sus cursos de emprendimiento a población carcelaria, excombatientes y personal del Inpec en todo el país. Una labor que no se detiene a pesar de la pandemia.

Las difíciles condiciones en las que permanecen los reclusos de todo el país viven a la sombra del estigma que conlleva el peso de sus condenas. En medio de la vida agitada de las cárceles que involucra a jueces, audiencias y sentencias, muchos han visto oportunidades. Es el caso de la Fundación Acción Interna y la Universidad Sergio Arboleda, que se aliaron para unir con puntada y dedal las brechas que por años ha creado la indiferencia y el estigma.

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“Conozco a Johana Bahamón desde hace varios años y de manera orgánica nos propusimos unir fuerzas entre la Universidad Sergio Arboleda y la Fundación Acción Interna para que, desde la educación, aportáramos nuestro grano de arena a la resocialización efectiva de la población carcelaria”, le explicó a El Espectador Alejandra Gómez Liévano, decana de la Escuela de moda y subdirectora del del Centro de Emprendimiento femenino de la Universidad.

La cárcel La Modelo fue el lugar escogido para empezar en febrero de 2019 el curso en gestión de negocios de moda. Ocho meses después, la Universidad certificó aproximadamente a treinta estudiantes que tomaron el curso y adicionalmente, a otros que se inclinaron por la estética. El proyecto era ambicioso, debían además de acreditar, ofrecerle a la población carcelaria los insumos para empezar de nuevo. La iniciativa se regó como pólvora y llegó a las puertas de la Escuela de Moda de la misma Universidad. La iniciativa también empezó a tener el apoyo del Centro de Innovación, Emprendimiento y Empresa encabezado por su director Diego Plata. 

“Sabemos que para esta población las oportunidades de empleo son limitadas y es por eso por lo que intentamos que vean el emprendimiento como una alternativa exitosa de vida”, así lo explica Zarai Rios, directora académica de la Escuela de Moda de la Universidad. Y es que la industria de la moda en Colombia es un negocio andante que puede generar nuevas oportunidades para estas personas. 

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Lo que han dejado las sesiones, en palabras de Ríos, ha sido cientos de pospenados que ven en la moda una alternativa de vida y se dedicaron a montar emprendimientos en moda. Bien sea de ropa de cama, pijamas, ropa para mujer, ropa para niños y hasta bolsos. Porque la vida no termina tras los barrotes. “Cuando iniciamos con la Sergio Arboleda éramos apenas ocho personas. Ahorita con los seminarios que se están haciendo de forma virtual, vamos alrededor de 30 miembros de la Fundación”, dice Diana Bello, quien estuvo privada de la libertad y ahora está realizando los cursos desde su casa en Bogotá.

Además de las personas que han pasado por la cárcel Modelo, La Picota y El Buen Pastor de Bogotá, el programa trabaja con pospenados y sus familiares en todos los rincones del país. Según Gómez Liévano, “hemos capacitado a más de 300 personas entre población carcelaria, pospenados, familiares y personal administrativo del Inpec”.

Este año, las organizaciones abrieron dos cursos más: en Innovación, Creatividad y Emprendimiento, y en Resolución de Conflictos. Este último lo condujo Ríos y lo resume así: “Era con población excombatiente de las Farc y estuvimos trasmitiéndoles todas estas herramientas para que fueran gestores de paz, el curso quedó a la mitad debido a la emergencia por el coronavirus”.

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La pandemia, que también ha afectado las cárceles no ha significado un tropiezo para la iniciativa. A pesar de estas barreras Ríos afirma que el grupo se ha unido mucho más. “Tenemos aproximadamente 150 personas participando en cada sesión. Esto nos parece muy importante porque es la unión de la sociedad: tanto el guardia como el interno, que a veces tienen relaciones de poder conflictivas, estén aprendiendo y estén un mismo espacio, ese es el verdadero cambio”, añade.

Las labores no han parado durante la cuarentena. “Tuvimos una charla con una diseñadora de Nike y nos enseñó cómo emprender desde lo que está sucediendo actualmente y cómo aprovechar esas circunstancias para darle un giro a la marca”, explica Diana Bello. En el proceso, miles de manos se han sumado para que este proyecto sea una realidad, dejando como recompensa una sola cosa: agradecimiento.

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