Entrevista con el director de la entidad

“La Policía no va a parar, no va a ceder”: General Óscar Atehortúa

Esta semana, la Policía fue objeto de un atentado que dejó al menos 21 muertos y 87 heridos. Además de esclarecer cómo ocurrió el ataque, el narcotráfico sigue siendo el tema que desvela a esta entidad.

El director de la Policía, Óscar Atehortúa, expresó su más profundo dolor por el atentado del pasado jueves. / Óscar Pérez - El Espectador

El pasado miércoles 16 de enero, el director de la Policía, general Óscar Atehortúa, llegó a El Espectador para una entrevista en la que el narcotráfico era el tema estelar. Después de 24 horas, un carrobomba estalló en la Escuela de Cadetes de la Policía, el peor atentado que esta institución haya sufrido en su historia. El general Atehortúa aceptó contestar algo al respecto posterior a la entrevista original. El resto corresponde a la conversación sostenida con las periodistas judiciales de este diario. 

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¿Cómo se ha desarrollado el trabajo de investigación articulado con las demás autoridades?

Con la integración que tuvimos en capacidades de inteligencia con nuestras Fuerzas Militares y la Fiscalía General de la Nación, activamos todos nuestros esfuerzos para iniciar la investigación y examinar puntualmente qué ocurrió dentro de la Escuela y, de esa manera, empezar a establecer qué sucedió previo a los hechos. Queremos decirles no solo a nuestros policías sino a toda Colombia, que la orden para mis hombres es trabajar incesantemente. Estos resultados no solamente son una obligación de la Policía Nacional, son una respuesta de honor por este grave, atroz y vil crimen cometido contra mis policías. Sentimos un profundo dolor, pero seguimos ejerciendo todas nuestras capacidades con contundencia. La Policía no va a parar, no va a ceder.

¿Hubo alguna falla u omisión en los esquemas de seguridad de la Escuela?

Vamos a examinar qué ocurrió en la Escuela y qué sucedió previo a los hechos.

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La Policía continúa con la estrategia de investigar no solo a quien, por ejemplo, roba un celular, sino a toda la organización. ¿Cree que hay resultados tangibles que la ciudadanía puede notar? 

Yo pienso que hemos entregado muy buenos resultados. La estrategia se ha consolidado con nuestro fiscal general (Néstor Humberto Martínez), y por supuesto en mesas de trabajo mancomunadas con la Policía Nacional. La caracterización, además de identificar cuáles son los roles de las organizaciones criminales, ayuda a identificar quiénes son los autores materiales, intelectuales y quienes se benefician de esos dineros ilícitos. Pretendemos abarcar toda la organización y golpearla eficientemente, porque de esta manera se evita el crimen trasnacional.

¿Qué delitos están afectando más a los ciudadanos?

Homicidio, por supuesto. El hurto: a celulares, al comercio. La extorsión. Ya estamos trabajando para tratar de disminuirlos. Hemos tenido avances en muchos de ellos. En este momento, 2019 versus 2018, tenemos una disminución de homicidios.

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Sobre ese delito, hay algo absolutamente preocupante: los asesinatos de los líderes sociales. ¿Veremos, valga la comparación, algo tan contundente como la operación Agamenón para esta grave problemática?

El tema de los líderes sociales es una preocupación del Gobierno Nacional, nosotros como Policía somos apenas un eslabón de esta cadena integradora de propósitos en beneficio de los líderes sociales. Para ellos no es solamente una operación, tenemos varias en el territorio nacional, Agamenón, Atlas, Zeus, Atalanta, que no solamente le apuntan a un propósito, sino integra absolutamente todas nuestras capacidades para blindar y proteger a la comunidad, entre ellos por supuesto los líderes sociales. La estrategia completa es del Gobierno. Nosotros trabajamos mancomunadamente con Fiscalía y estamos en mesas de trabajo. Se supone que trabajamos también con Naciones Unidas.

¿Con respecto a los feminicidios, que es otra de las grandes preocupaciones en materia de homicidios, hay alguna estrategia por parte de la Policía?

Nosotros tenemos una estrategia consolidada que se llama EMFAC, Estrategia Mujer, Familia y Género, ahí trabajamos no solamente de manera operativa sino coordinada con el área de derechos humanos en la Inspección General de la Policía. En la línea 155 podemos recibir más de 120 mil llamadas (al año) de violencia contra las mujeres. Tratamos de no solamente atenderlas, sino orientarlas sobre lo que deben hacer, dónde colocar una denuncia, si quieren acudir a Bienestar Familiar o a un centro de conciliación. Hemos creado puestos de mando unificados con el Gobierno Nacional, analizando qué factores pueden ayudar. Uno de nuestros grandes propósitos, no solamente de la institución sino del país, es disminuir todo lo que es violencia contra la mujer y por supuesto, contra niños, niñas y adolescentes.

Otro tema que afecta a la comunidad es el microtráfico. ¿Es este fenómeno tan grave como lo ha denunciado la Fiscalía?

En nuestro trabajo de prevención hay un tema que, por supuesto, es preocupante: la disponibilidad del estupefaciente en la calle. Hay drogas de origen natural y otras de origen sintético. Todas son tremendamente peligrosas, pero además de eso hay incentivos y estímulos. Les he hecho vehementemente la exigencia a los comandantes y a quienes planifican las actividades operativas: debemos trabajar para desmantelar estas redes de oferta del microtráfico y evitar que se nos incremente el ofrecimiento a través de los domicilios, que es una situación rampante.

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¿Se han identificado grandes organizaciones detrás de este delito?

Una de las grandes dificultades es que las estructuras del microtráfico no son tan grandes, son más bien pequeñas. Muchos de ellos compran y distribuyen simplemente por dosis mínimas. No son grandes abastecedores. Cuando se logra capturar y llegar a donde tienen el insumo principal, estamos hablando de que trabajan es por kilos, un kilo, no tienen una gran capacidad ni de adquisición ni de distribución.

¿Estas bandas tienen alguna relación con grupos como el Clan del Golfo?

Quien hace la distribución no pertenece a una gran banda criminal, ni a una organización de estas ilegales u organizadas, no. Unos se encargan del tráfico de estupefacientes en el ambiente internacional, otros se dedican a afectar a los niños, niñas y adolescentes a través del consumo particular en el mercado interno.

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Hablando del Clan del Golfo, se han invertido muchos recursos, pero esa organización aún funciona y “Otoniel” sigue libre. ¿Se puede decir que la operación Agamenón fracasó?

Por el contrario. Agamenón ha sido una de las grandes estrategias exitosas de la Policía y viene unida de las estrategias de las Fuerzas Militares también. Cada que vez que ha salido un cabecilla, nosotros lo hemos capturado. Otoniel va a caer. Todos han caído. Puede que unos se demoren más que otros, pero Otoniel se encuentra tan aislado que desconfía hasta de su propia organización y de sus seres queridos más cercanos, porque así de contundente es el trabajo que hemos hecho.

O sea, lograron infiltrarlo.

Con cualquier técnica que utilicemos, hemos sido muy efectivos. Por supuesto, quisiéramos capturarlo ya, pero en eso estamos trabajando. Lo pasa es que en esta jurisdicción afectan demasiados factores. Uno de ellos es que el Clan del Golfo tiene su disidencia, que son Los Caparrapos, y ellos internamente se están enfrentando para tratar de copar ciertas áreas que les facilitan el narcotráfico, porque son organizaciones narcotraficantes. En el Bajo Cauca antioqueño también quiere hacer presencia el ELN. Y como si fuera poco, allí hacen presencia grupos armados organizados residuales, los GAO. Son cuatro actores, se enfrentan, y esto cobra vidas. Por eso es tan sensible.

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General, pero Agemenón va para cuatro años. ¿Cómo es que Otoniel siempre logra evadirlos?

Él ha cambiado de estrategias. Está en una jurisdicción en que le ayudaron mucho de manera social y comunitaria. Este Clan del Golfo le facilitaba muchos recursos a la comunidad y, además, todas las personas que habitaban allí eran o familia o personas muy cercanas a ellos. En diciembre les llevaban regalos a los niños. Ya esto se ha acabado. No han podido volver a llevar regalos, las familias que estaban allí ya no se encuentran. En el territorio en el que él estaba le ha tocado moverse, le hemos capturado los cabecillas más cercanos y le hemos incautado muchos estupefacientes. En esa persecución hay policías que han muerto, otros han sido heridos o amenazados, pero seguimos trabajando.

¿Está usted de acuerdo en darles a los hombres de “Otoniel” una salida digna, como lo pidió él?

Pregúntenle al Gobierno Nacional, la vocería de estos temas no está en mi cabeza.

¿Qué versión tiene usted de la masacre de Jamundí? ¿Tuvo relación con el narcotráfico?

Las informaciones de inteligencia nos dicen que no hubo enfrentamiento con otra organización, sino que, en diciembre, el tesorero que huyó con recursos del grupo. Ellos vinieron a hacer una “limpieza” en relación con ese hurto, los cuatro hombres pertenecían a él.

Pero Los Pelusos están en Norte de Santander, ¿cómo terminaron en el Valle del Cauca?

Allí tienen una presencia muy pequeña. No han tenido capacidad de ampliar el territorio para delinquir.

¿El ELN se está fortaleciendo?

El ELN es una particularidad. Es nuestro ministro de Defensa quien debe referirse al tema.

¿Quién es el “Otoniel” de los Caparrapos?

Cada organización tiene sus cabecillas. Nuestro propósito es no darles demasiada importancia.

Pero en ciertos casos importa mucho, por ejemplo, ¿quién es el sucesor de “Guacho”?

Nos hablan de alias el Gringo. Pero es una persona que labora en el grupo, no es de alto perfil. Es quien quedó en esta jurisdicción al garete y están tratando de contactarlo para seguir con la actividad criminal.

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Esta semana, se suponía, arrancaba la erradicación forzada. ¿En qué va eso?

Ya iniciamos erradicación de cultivos ilícitos con aspersores de espalda, con hombres de antinarcóticos. Y empezamos la contratación para la erradicación manual.

¿El país necesita el glifosato para acabar las plantaciones de uso ilícito?

Ustedes saben que hay una discusión técnica y jurídica al respecto. Nosotros cumplimos lo que decida el Gobierno Nacional dentro de la estrategia de lucha contra las drogas.

¿La Policía no ha buscado expertos o emitido conceptos para aportar en la discusión?

Lo que puedo decir es que nosotros estamos listos en este momento, ya estamos haciendo pruebas con helicópteros. Si requieren nuestro apoyo operacional para la aspersión, vamos a tener las capacidades. Pero no trabajamos de forma independiente, trabajamos con órdenes del Gobierno Nacional.

¿Dónde están haciendo esas pruebas?

En partes del territorio colombiano.

¿Esas pruebas significan que el Gobierno ya les pidió alistarse para la aspersión aérea de cultivos de uso ilícito?

No, somos nosotros previendo que en algún momento nos digan que hay que empezar la aspersión aérea. Estamos probando unas técnicas para saber cómo se mide y ser exactos en eso.

¿Cuál es la meta de erradicación para este año?

En 2019 hay una meta de 100.000 hectáreas. La idea es que nosotros, como Policía Nacional, podamos aportar unas 50.000 hectáreas (erradicadas).

El narcotráfico en Colombia pasa hoy también por un tema crucial: la presencia de carteles mexicanos en el país. ¿Qué información tiene al respecto?

Desde hace muchos años los carteles mexicanos han tenido interés en las organizaciones criminales colombianas. Nosotros no tenemos capos mexicanos aquí, para nada, pero siempre ha habido un interés en negociar la cocaína, trasportarla y ofrecerla en los mercados que ellos manejan. Ellos envían emisarios para finiquitar negocios, es lo que nosotros tenemos cimentado hasta este momento en nuestras investigaciones.

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¿Qué organizaciones mandan estos emisarios?

Todas las organizaciones que pretenden el comercio de estupefacientes. Todos buscan tener la disponibilidad del estupefaciente. Muchas veces el emisario no sabe ni siquiera para donde va, simplemente se lo llevan.

Y en el tema de drogas sintéticas, ¿cómo van con la tarea de ubicarlas?

Cada día se hace más difícil. Antes todo el mundo hablaba del LSD, la metanfetamina; hoy en día se pueden encontrar miles de clases de estupefacientes de drogas sintéticas que son muy difíciles de encontrar y de advertir. Una pastica puede ser para un dolor de cabeza, para cualquier cosa. Lo que sí estamos aplicando contundentemente es el decreto 1844 (de 2018 como una herramienta para lograr que lugares abiertos al público estén libres del consumo, el tráfico, el porte y la comercialización de estupefacientes.

¿Cuántos comparendos han entregado con el decreto?  

Más de 135.000 comparendos que hemos entregado a personas adultas. Inclusive, hemos restituido el derecho de muchos menores que nos han llevado a incautar más de 100 kilogramos de estas sustancias en dosis mínimas.

¿Qué estrategias novedosas se podrían plantear para el control de estas drogas, que están en constante cambio?

Hay varios propósitos. Por ejemplo, el control del ingreso a Colombia de los productos químicos (con que se fabrican). Evitar que sean desviados y poder incautar y judicializar a quiénes lo están haciendo. Ahora, Colombia no es país productor de drogas sintéticas, pero este es un tema muy preocupante.

¿De dónde están viniendo estas drogas?

Vienes de muchas partes, especialmente del territorio europeo.

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Otro tema importante para la Policía hoy es el caso de la teniente Kelly Sierra, quien denunció que un capitán la violó en la fiesta de fin de año del comando en Valledupar. Ella dice que ella se siente sola institucionalmente. ¿Ha impartido alguna directriz para acompañarla?

Lamento profundamente lo que ha sucedido con la señorita teniente. Es un caso que no se debe presentar ni en la Policía, ni en institución alguna, ni en Colombia. Lo condeno a ultranza. En la primera junta de generales que hice les exigí que cualquier situación similar que se presente debe ser tratada con contundencia de acuerdo con los protocolos institucionales, activar las rutas de atención a las víctimas y los mecanismos disciplinarios para encontrar responsabilidades, respetando los derechos del investigado, pero agilizando el proceso en la medida que las leyes nos lo permitan. Sobre este caso tan lamentable pido una cosa: no revictimizar más a la teniente. Quisiéramos que este episodio pasara para ella.

(Lea también: “A pesar de todo, valió la pena denunciar”: teniente Kelly Sierra)

¿Este caso le importa a usted?

Claro que sí. Desde que llegué a la dirección de la Policía pedí que le presten el apoyo físico y anímico que ella requiera. Además, ella nos ha hecho dos peticiones: una, que no quiere ir a su curso de ascenso ahora y por supuesto, lo que queremos es que ella mejore. Sin ningún inconveniente se lo aplazamos hasta que se sienta bien para hacerlo. La segunda, que le permitamos el traslado a otro lugar donde se sienta más tranquila con sus seres queridos. Nosotros habíamos citado audiencia pública al capitán (que ella denunció) para el 10 de enero. Si mi memoria no me falla, el 8 o 9 de enero la Procuraduría solicitó el poder preferente y se llevó el expediente. Pero yo dispuse que se hiciera una segunda investigación disciplinaria tanto por el caso del capitán como tal, como para establecer si alrededor de los hechos hubo alguna negligencia. 

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2019-01-19T21:00:00-05:00

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Redacción Judicial

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