Por un contrato de un millón de dólares

La versión de Sancho en el expediente Odebrecht

El Espectador revela las declaraciones que entregaron a la justicia dos directivos de esa agencia de publicidad salpicada en el escándalo. Sus versiones dan pistas sobre el proceso.

Roberto Prieto, gerente de la campaña Santos.

Desde que estalló el escándalo Odebrecht en Colombia, la reconocida firma de publicidad Sancho BBDO terminó bajo la lupa de las autoridades. Todo por cuenta de un contrato por un millón de dólares que firmó con la multinacional brasileña en febrero de 2014 para hacer “un estudio de opinión” sobre la campaña presidencial de ese año. Dinero que se pagó a través de una filial de Sancho en Panamá: Paddington Ventures Limited Corp. Hasta hoy, los directivos de Sancho sólo han emitido escuetos comunicados y jamás han dado su versión a la prensa. Tampoco han explicado por qué una encuesta de preferencias electorales —que oscila entre $350 millones y $400 millones— terminó costándole a Odebrecht un millón de dólares. Y mucho menos qué pasó con esas proyecciones, si se publicaron o no y si fueron una donación bajo la mesa a la campaña del presidente Juan Manuel Santos.

El Espectador conoció las versiones que dos directivos de esa empresa de publicidad entregaron a las autoridades. Se trata de Carlos Felipe Arango, presidente de Sancho, y Luis Alberto Peña, quien en 2014 se desempeñaba como vicepresidente directivo y financiero. Ambos consignaron buenas pistas sobre este enredo judicial. Arango, natural de Manizales (Caldas), declaró el pasado 8 de mayo que lleva cinco años al frente de Sancho, que firmó el cuestionado contrato con la Constructora Norberto Odebrecht el 2 de febrero de 2014, que el pago de un millón de dólares se hizo en Panamá porque así lo solicitaron los brasileños para evitar impuestos en Colombia y que Paddington fue accionista de Sancho, pero que dicha compañía se acabó en 2015. Además relató que durante un tiempo ofició como representante suplente de Paddington.

Cuando le preguntaron por Roberto Prieto, exgerente de la campaña de Santos, el testigo señaló: “A Roberto Prieto Uribe lo conozco desde hace muchos años, más de quince, porque es de la misma ciudad de donde soy yo. Trabaja en el medio publicitario y fue cliente de la agencia Sancho BBDO para la campaña del doctor Juan Manuel Santos, las dos veces, 2010 y 2014 parcialmente”. Y sobre el jefe de Estado indicó: “A Juan Manuel Santos sí lo conozco, he estado con él en algunas reuniones. No tengo ninguna cercanía con él, manejamos su campaña presidencial y él en algún momento nos visitó en la agencia para saludar”. Carlos Felipe Arango también manifestó que su compañía factura al año $300.000 millones, que tiene 500 empleados y una altísima rotación de personal, porque la mayoría de gente es “millennium”.

Los investigadores le pusieron de presente al declarante el testimonio que rindió ante la justicia el expresidente de Odebrecht en Colombia Eleuberto Martorelli. Allí, el exdirectivo brasileño contó que contrató ese estudio de opinión con la agencia Sancho porque “era la forma que yo tenía de acercarme ahí al Gobierno, de ser un donante”. Y más adelante, Martorelli explicó: “Arreglamos ahí el pago a través de esta empresa Paddington, que era una empresa de Panamá que me ahorró la parte tributaria y todo eso (…) El estudio de opinión, yo entendía que efectivamente era para la campaña del presidente Santos, pedí que le hiciera llegar al Gobierno que yo estaba apoyando la campaña”. Arango fue cuestionado sobre estas afirmaciones de Martorelli, pero no quiso decir nada. En cambio dejó constancia de que no asistió a la posesión de Juan Manuel Santos el 7 de agosto de 2014 y que Sancho no hace encuestas políticas sino “estudios de mercado”.

Luis Alberto Peña, exvicepresidente de Sancho, aportó más detalles. Él sí fue a la posesión de Santos para su segundo mandato. “No solamente asistí, sino que fui acompañado por mi esposa. Tuve el honor de recibir una tarjeta en mi oficina y llamé al teléfono de la invitación y pregunté si podía ir con mi esposa y me dijeron que sí”. Sobre el negocio con Odebrecht, el testigo manifestó: “Sé que hubo un contrato para un estudio de mercado de la actividad política que había ese año en diferentes ciudades. Personalmente tuve varias reuniones con los señores Martorelli y Luis Batista de Odebrecht. Puedo dar fe de que se recibieron dos pagos de US$500.000 en una cuenta de Paddington en Panamá”. Asimismo, Peña sostuvo que conocía a Roberto Prieto, exgerente de la campaña Santos, desde el año 2007, cuando entró a trabajar a Sancho, y que se vio con él muchas veces en reuniones sociales, ya que era un cliente asiduo de la compañía.

Incluso relató una anécdota que revela la cercanía entre Prieto y Andrés Giraldo, también en la mira de la Fiscalía (Giraldo fue salpicado por el excongresista Otto Bula como el supuesto receptor de un millón de dólares que Odebrecht le envió a Roberto Prieto en 2014). Precisamente, los investigadores le preguntaron a Luis Alberto Peña por Giraldo. “Al señor Andrés Giraldo alguna vez lo vi. Era un tema de una llamada que recibí de un número que no recuerdo y era porque era una llamada de Roberto Prieto del celular de Andrés, porque Roberto se había quedado sin batería”. El declarante añadió que conoció los detalles del negocio con Odebrecht porque él mismo les entregó a sus directivas el documento final del estudio y estuvo pendiente de los pagos. Aunque a renglón seguido agregó escueto: “No tengo conocimiento de qué hicieron con el estudio”.

La justicia estableció que los dos pagos de Odebrecht a Sancho se hicieron el 25 de marzo de 2014 y el 24 de abril de ese mismo año. Es decir, a muy escasas semanas de que se llevara a cabo la primera vuelta de esa contienda presidencial. Por último, el exvicepresidente de Sancho relató que fue la multinacional brasileña la que pidió el estudio político y concluyó: “Si (Martorelli) entendió que (el estudio) era un aporte a la campaña, ha debido hacer el aporte a la campaña y no comprar el estudio. Para la época, Sancho era la agencia de publicidad del Partido de la U, de Cambio Radical y de la campaña del presidente Santos”. Al final de su larga declaración, en todo caso, cuando los investigadores lo increparon por lo excesivamente caro del estudio político, Luis Alberto Peña declaró: “Lo único que le puedo decir es que esa fue la oferta que se le hizo al cliente y él la aceptó”.

Sus versiones, sin embargo, abren otro abanico de interrogantes en este expediente. ¿Conocerá algún día el país el sesudo estudio de Sancho que costó un millón de dólares? ¿Qué decía dicho estudio político? ¿Así de reveladores resultaron los datos consignados? ¿Odebrecht, como parte de su acuerdo de colaboración, le entregará a la Fiscalía ese documento? ¿Fue usada esa figura del estudio electoral como una donación disfrazada a la campaña Santos 2014? ¿Roberto Prieto, exgerente de esa campaña y cliente de Sancho, tuvo conocimiento del negocio entre Odebrecht y la firma publicitaria? ¿Al fin quién buscó a quién en este caso: Odebrecht a Sancho o Sancho a Odebrecht? ¿Por qué se disolvió la firma Paddington en Panamá justo un año después de que se hiciera este negocio? Muchas preguntas flotan en el ambiente. La Fiscalía tiene el balón en su cancha.