La larga lidia de Dosgutiérrez

La Corte Suprema de Justicia le puso punto final a un largo conflicto entre los herederos del empresario ganadero Hernán Gutiérrez Arango por cuenta de una demanda por una supuesta estafa que, a fin de cuentas, no existió.

Jorge Alberto Gutiérrez. /La Patria

Larga fue la faena con la que tuvieron que lidiar los hermanos Jorge Alberto y Alicia Gutiérrez Gómez por una demanda interpuesta por su hermana Inés Gutiérrez Gómez por una supuesta estafa. La demandante aseguraba que sus hermanos la timaron a la hora de liquidar la sociedad fundada por su padre, el reconocido empresario ganadero Hernán Gutiérrez, en los 80 y entregada a sus cuatro hijos en 1998, tras la muerte del patriarca. Por ello, en 2009, la Fiscalía acusó a los hermanos Gutiérrez Gómez y a sus abogados, Jaime Luis Cuellar Trujillo y Rafael Cuellar Molano, ya fallecido.

Han pasado cinco años y la justicia ya les ha dado la razón a los hermanos Gutiérrez y confirmado su inocencia en tres ocasiones en las que se concluyó que la supuesta estafa nunca existió y que Inés Gutiérrez fue informada de todas las acciones tomadas a la hora de liquidar la sociedad conocida, entre otras, por la ganadería Dosgutiérrez, dedicada a la cría de toros para la fiesta brava. La última en darle la razón a Jorge Alberto y Alicia Gutiérrez fue la misma Corte Suprema de Justicia que en un reciente fallo conocido por El Espectador inadmitió una demanda presentada por Inés Gutiérrez para que el alto tribunal tumbara las absoluciones proferidas por el Tribunal Superior de Manizales y el Juzgado Primero Penal de esa misma ciudad a favor de sus hermanos y sus abogados.

En su fallo la Corte Suprema sostuvo que Inés Gutiérrez no logró demostrar que el juez y el tribunal se hubiesen equivocado a la hora de absolver a sus hermanos y sus abogados. Por ello dejó en firme la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Manizales el 20 de enero del año pasado.

En ella esa entidad sostuvo vehemente que no hubo tal estaba, que Inés Gutiérrez sabía, a la perfección, que sus hermanos habían decidido ofrecer en venta el 75% de las acciones de la sociedad debido a una serie de inconvenientes al interior de la firma y que el otro 25% iba a ser repartido entre los cuatro hijos. Durante el proceso, Inés dijo que sus hermanos la engañaron al hacerle creer que lo que se repartió al final de la liquidación de la mencionada sociedad fue el 100% de la misma y no el 25%. Ni el juez, ni el Tribunal, ni la Corte estuvieron de acuerdo.

En su fallo, el Tribunal Superior de Manizales indicó al respecto que nunca se demostró “el supuesto despliegue de engaños y timos para desapoderar de su hacienda a un tercero (en referencia a Inés Gutiérrez” y que, además, resultaba “casi que imposible pretender engañar a una persona como la supuestamente ofendida y su grupo de personas colaboradoras, con estudios superiores, todos profesionales, con amplia experiencia en los negocios”. Entre ellos, su hijo, el reputado publicista José Miguel Sokoloff Gutiérrez.

Sostuvo, igualmente, que Inés Gutiérrez tuvo el tiempo suficiente para enterarse de la clase de oferta que se estaba tramitando, “recuérdese que incluso fue requerida para el ejercicio de la primera opción de escogencia de los bienes ofrecidos y hasta se le amplió el plazo para que hiciera uso de dicha prerrogativa”. A lo que se suman decenas de correos en los que se advierte que a Inés Gutiérrez se le informó de todos y cada uno de los pasos tomados en el proceso.

“Lo que aparece claro es que la ciudadana, debidamente asesorada, aceptó una liquidación de la sociedad y la distribución de los bienes que se hacía en esos momentos y en las condiciones allí estipuladas”. Indicó, además, que “Jorge Alberto Gutiérrez Gómez y demás acusados no obtuvieron provecho ilícito de tales ofertas, no recibieron dinero alguno por parte de la dama acá ofendida, y la Fiscalía no demostró qué provecho pudieron obtener con las supuestas irregularidades ‘ingeniadas’ por el socio gestor y sus asesores y menos por la hermana Alicia Gutiérrez Gómez”.

En una carta enviada a este diario, Jorge Alberto Gutiérrez Gómez reconoció que este proceso “nos causó serios inconvenientes de todo orden, inclusive de salud”. Pero se mostró satisfecho de que la justicia haya confirmado, “por triplicado, nuestra absoluta inocencia”. Ahora la familia detrás de la reconocida ganadería Dosgutiérrez podrá dedicarse a su pasión: la fiesta brava. Y a lidiar con toros y toreros y no con jueces y demandas.