“Las Farc no revelaron esto para favorecer a Serpa y a Samper”: Ramiro Bejarano

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Ramiro Bejarano dirigía el DAS cuando el líder conservador fue asesinado, hace 25 años. Recuerda que la hipótesis que apuntaba a la guerrilla como autora del crimen sí fue contemplada en principio y dice que es una infamia que lo intenten relacionar a él con el caso.

Ramiro Bejarano, reconocido abogado, columnista y parte del consejo editorial de este diario, dirigió el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), en el gobierno de Ernesto Samper. Desde hace una década la familia del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado ha señalado a gente del gobierno Samper, incluido Bejarano, como los responsables del magnicidio, ocurrido en 1995. Él lo rechaza y nunca ha sido vinculado a una investigación. Tras el reciente reconocimiento de antiguos líderes de las Farc de que fueron ellos quienes ejecutaron al líder político, Bejarano habló con El Espectador sobre la que ha sido su cruz: la acusación de la familia Gómez en su contra que, asegura él, no tiene fundamento alguno.

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¿Cómo analiza el reconocimiento de las Farc de su autoría en el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado?

Desde el momento en el que las Farc reconocieron ese crimen hasta el presente, las evidencias que se han venido conociendo permiten inferir, en principio, que están diciendo la verdad. La familia Gómez, que es experta mentirosa, salió a decir que a la exguerrilla no le importaba atribuirse un crimen más porque le da lo mismo ser autores de uno, diez o mil crímenes, pues van a sufrir la misma consecuencia. Lo que no han dicho, porque el odio no los deja ver, porque siempre están tergiversando, y porque el único muerto que les parece importante es Álvaro Gómez Hurtado, es que si las Farc no hubieran reconocido ese crimen más los otros cinco (que admitieron) y hubieran dejado que se conociera de otra manera —por ejemplo, a través de las disidencias, como, al parecer, se tenía planeado—, las Farc habrían perdido los beneficios y la posibilidad de comparecer ante la JEP. Eso es lo que los Gómez Hurtado no han entendido.

Las Farc no revelaron esto para favorecer a Serpa y a Samper, como han dicho los Gómez de manera irresponsable y mentirosa. Las Farc tuvieron que revelar esto cuando vieron que era inminente que podía conocerse, porque había varios elementos que apuntaban a eso.

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¿Mientras usted estuvo al frente del DAS, hubo pistas de que las Farc pudieran estar involucradas en el crimen?

Cuando ocurrió el crimen, la Fiscalía de Alfonso Valdivieso empezó a investigar varias líneas. No solo la línea de que fueran militares, que rápidamente cogió mucha fuerza, sino también la de que fueran carteles de la droga o las Farc. Ahora han salido a decir hasta exfiscales que nunca se había sabido algo de la guerrilla. Eso muestra el grado de ligereza con que obran algunos funcionarios: sí hubo una investigación por la línea de las Farc. Y esa línea, con el tiempo, se marchitó, se dejó a un lado. Pero que no se venga a decir ahora que nunca se le pasó por la cabeza a nadie.

La familia Gómez Hurtado insiste en que el responsable fue el gobierno Samper, con usted a bordo. ¿Qué responde?

Eso es una infamia. Con eso lo que hacen es ejercer la forma más brutal de violencia: tratar de enrostrarle un crimen a una persona que no tuvo nada que ver. Es casi como tratar de aniquilar a alguien físicamente. No existe ningún elemento serio. La tesis de que fue un crimen de Estado surgió cuando Fernando Botero Zea, hace diez años, salió a decirlo sin prueba alguna. A esa versión se sumó el narcotraficante Rasguño y de ahí en adelante se montó esa versión. Y lo hicieron por la misma razón que en 2014 acudieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidiéndole que ordenara a Colombia indemnizarlos, dizque por no haber explorado la hipótesis de que Gómez fue un opositor político y un periodista.

Lo que nunca le dijeron a la CIDH es que ese “opositor” político tenía tres ministros en el gabinete de Samper, que había sido amigo de él hasta ese año, y que una oposición política no se da simplemente porque se escriban editoriales en contra de un Gobierno. Ellos han mentido, porque tienen un interés económico. Y después de que yo denunciara en mi columna del domingo que ellos acudieron a la CIDH, salieron a decir esta semana que renunciaban. Cuando ya se vieron cogidos fue que desistieron. Pero de dientes para afuera, porque no han presentado recurso alguno en la Comisión.

El expresidente Samper también ha dicho que la familia Gómez insiste en la idea del crimen de Estado por motivos económicos...

En mi columna del domingo pasado revelé esa petición que llevaron a la Comisión, cuando llevaban días diciendo que no tenían ningún interés económico. El hijo, Mauricio Gómez, que es un bocón sin juicio, ya había dicho en muchas entrevistas: “No tenemos ningún interés económico”. Y se tenían callada esa petición a la CIDH. Solo después de que lo denuncié fue que lo aceptaron y dijeron que desistirían. Tienen un interés económico y necesitan que se declare crimen de Estado para que tengan las puertas de la Comisión abiertas con esa solicitud, para la cual su abogado fue el actual vicedefensor del Pueblo: Luis Andrés Fajardo.

¿Qué tan cierto es que el DAS, bajo su dirección, perfiló a Gómez Hurtado?

Es una mentira mayúscula. Tan es mentiroso que los Gómez no han exhibido una sola prueba de eso. Lo único que encontraron, no ahora, sino hace años, fue un dosier en el que el director de inteligencia le escribió a otro funcionario sobre una entrevista que Álvaro Gómez había dado en una revista: “Le ruego que lea esta entrevista, al que no le gusta el caldo se le dan dos tazas”. Agregó: “Lo primero es en serio, lo segundo es en broma”. Y le puso la firma: 1° de noviembre de 1995.

Estos sinvergüenzas de los Gómez Hurtado le atribuyen a esa anotación el calificativo de perfilamiento. Eso es una infamia. No existe un solo documento que lo acredite. Ese documento simplemente fue una instrucción de un funcionario a otro para que leyera una entrevista el día antes de que mataran a Gómez. Un perfilamiento es una biografía que se le hace a alguien. Ahí no hay nada así, simplemente una instrucción de que se leyera una entrevista. ¿Cuál seguimiento? El seguimiento da cuenta de que una persona se trasladó de un lugar a otro. Ahí no hay eso. Por ejemplo, desde el primer día, una de las familiares de Gómez Hurtado salió a decir que el posible responsable del asesinato era el socio de él en el noticiero porque tenían problemas. Y también por esa época surgieron mil anónimos y cosas que decían, por ejemplo, que el criminal era un señor que tenía unas diligencias con Mauricio Gómez y que había tomado represalias ante unos incumplimientos. Una cantidad de mentiras que, por supuesto, el Estado no podía seguir. De lo que sí hay pruebas es de cómo los Gómez han tratado de influir en testigos para que declaren en contra de (Horacio) Serpa y (Ernesto) Samper.

Esas anotaciones a la entrevista las hizo Laude Fernández, que ahora está en líos por “chuzadas” ilegales. ¿Usted tuvo indicios en el DAS de que él fuera una rueda suelta?

No. Nunca. Y el hecho de que Laude Fernández haya tenido dificultades posteriormente no mancha la gestión que hizo en el DAS, ni menos la administración mía. Ni más faltaba.

Otro de los argumentos de los Gómez es que ni el paramilitar Carlos Castaño, ni el ministro de Defensa de entonces, Juan Carlos Esguerra, tuvieron información de que las Farc hubieran participado en el crimen. De nuevo preguntamos, ¿en el DAS tuvieron informes de inteligencia en ese sentido?

No. Pero, me sorprende mucho esa actitud de los Gómez: no le creen a las Farc, pero sí le creen a Carlos Castaño. Esa es la altura moral de esa familia. Ahora, que Juan Carlos Esguerra haya dicho que en inteligencia militar no había información no exonera a las Farc. Yo no recuerdo que en informaciones de inteligencia nos hayan dicho que la guerrilla estaba tratando de atentar contra Gómez Hurtado, entre otras cosas por una razón muy importante: nunca hubo una amenaza en su contra. Jamás. Lo que es diferente es que quienes dicen que después del crimen nunca se pensó que hubieran sido las Farc están mintiendo. O no están bien informadas. Porque sí hubo un expediente, y todavía está archivado, que dio cuenta de esa posibilidad.

Nota de la editora: la versión inicial de esta entrevista decía que la familia Gómez Hurtado ha señalado a Bejarano del crimen del líder conservador por el último cuarto de siglo. Esa versión fue ajustada, pues las acusaciones comenzaron hace una década tras declaraciones del exministro Fernando Botero Zea.

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