Lleva 43 años buscando a su padre

Desde 1972 José Antonio Espinosa se encuentra desaparecido. A su hijo nadie le da razón de su paradero ni de lo ocurrido con su progenitor.

Luis Hernando Espinosa Baquero lleva 43 años buscando a su padre, José Antonio Espinosa. / Gustavo Torrijos - El Espectador
Luis Hernando Espinosa Baquero lleva 43 años buscando a su padre, José Antonio Espinosa, desaparecido el 21 de marzo de 1972 cuando salió a trabajar y nunca regresó. Dice que les ha escrito a todos los presidentes que ha habido desde entonces pero nadie le ha respondido nada. Ya con sus hijos estudiando y con tiempo de sobra, Luis Hernando se ha podido dedicar a buscar respuestas. Lleva casi dos años de entidad en entidad. Sin embargo, nadie le da razón de lo sucedido. 
 
El 21 de julio de 2014 una fiscal archivó el caso de la desaparición de José Antonio por falta de pruebas que demostraran “que la investigación debía continuarse”. Luis Hernando interpuso una tutela para que el ente investigador le informara, por lo menos, los avances del expediente en casi cuatro décadas y por qué una desaparición forzada era investigada por la Unidad de Delitos contra la Fe Pública. La tutela acaba de ser fallada a su favor por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca.
 
No obstante, Luis Hernando es pesimista. Dice que ha pensado, incluso, en acudir al sistema interamericano para que se obligue al Estado a tomar cartas en el asunto tras 43 años de impunidad. La tragedia de Luis Hernando es doble. A la desaparición de su padre, se suma la muerte de su hermano, José Helí Espinosa, en confusos hechos ocurridos hace 45 años. Sucesos que, al parecer, estarían relacionados con la desaparición de su padre.
 
Todo se remonta al 6 de marzo de 1970. Ese día, José Helí, estudiante de matemáticas de la Universidad Nacional, marchaba hacia Cali con otros 200 estudiantes para protestar por el cierre de la entidad educativa. Cuando los manifestantes se encontraban en el barrio Muzú, en el sur de Bogotá, uno de se enredó con un cable de alta tensión. José Helí trató de auxiliarlo pero la descarga eléctrica lo mató de inmediato. 
 
Esa semana hubo varias marchas en protesta por su muerte. Luis Hernando lleva a todas partes recortes de prensa que lo corroboran. En uno de ellos se señala que, para custodiar el traslado de su cuerpo desde la calle 72 hasta el Cementerio Central, se utilizó, por primera vez, “un helicóptero de la Fuerza Aérea, precisamente el que fue usado por el Papa en su visita a Bogotá”. En otro, se hace referencia a un comunicado emitido por la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá, que reseñó que la muerte de Espinosa fue por cuenta de una “conexión de contrabando”. 
 
Luis Hernando señala que, pese a que la EEEB quiso negar cualquier responsabilidad, el entonces alcalde de Bogotá, Virgilio Barco, visitó a su familia, le dio sus condolencias y “prometió vivienda y educación para resarcir en parte ese terrible episodio. Lo único que pidió fue tener paciencia para gestionar los auxilios correspondientes”. 
 
José Antonio empezó a visitar las oficinas de la EEEB y la Alcaldía solicitando el cumplimiento de lo prometido por Barco, pero sólo recibió respuestas evasivas. Pasados dos años de la muerte de José Helí, a José Antonio empezaron a negarle la entrada a las oficinas y a decirle que el tiempo para interponer acciones legales por la muerte de su hijo ya había prescrito. 
 
José Antonio, de 62 años de edad en ese momento, trabajaba como vigilante en unas oficinas del centro de Bogotá. El 22 de marzo de 1972, a las 5 de la tarde, salió de su casa, en el barrio San Carlos, con zapatos lustrosos, como acostumbraba llevarlos, rumbo a su trabajo. Pero nunca llegó. Sus familiares reportaron su desaparición al día siguiente. 
 
“Don José era un hombre trabajador, que no tenía problemas con nadie. No tenía mucho dinero pero se esforzaba por obtener lo necesario para sacar adelante a su familia. La muerte de su hijo José Helí lo afectó mucho. Gozaba de buena salud, no tomaba medicamentos, no consumía alcohol, ni ningún otro tipo de sustancias sicoactivas”, dice un informe de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, hecho con base en el testimonio dado por su hijo Luis Hernando en diciembre del año pasado. 
Luis Hernando sospecha que funcionarios del Estado estarían detrás de la desaparición de su padre. En  varias cartas ha escrito eso. Sólo busca saber la verdad. Salir de esa azarosa incertidumbre que tiene hace 43 años. La tutela que ganó ya es un avance.