Asegura Viviana Barrera

“Lo importante es que el general (r) Rito Alejo Del Río diga la verdad”: víctima de Mapiripán

Ella es la hija de un comerciante que murió en la masacre de Mapiripán. Sostiene también que el general (r) Jaime Uscátegui permitió que este crimen se cometiera.

Viviana Barrera fue una de las víctimas que lideró los actos de memoria / Cristian Garavito - El Espectador

Tras cumplirse 20 años de la masacre de Mapiripán, El Espectador entrevistó a Viviana Barrera, hija de Antonio María Barrera, víctima de la masacre de Mapiripán entre el 15 y 20 de julio de 1997. Barrera aseguró que con el llamado a indagatoria a el general (r) Rito Alejo del Río en el marco de la investigación por la masacre de Mapiripán, es clave que el oficial (r) del Ejército sea claro en contar sobre cómo dos aviones salieron de los aeropuertos de Necoclí y Apartadó con cerca de 150 paramilitares y escoltados por uniformados a su mando. Barrera también dijo que el condenado por esta masacre general (r) Jaime Uscátegui permitió lo que pasó en Mapiripán. (Le podría interesar: General (r) Rito Alejo Del Río, a indagatoria por la masacre de Mapiripán)

¿Qué piensa sobre el llamado a indagatoria del general (r) Rito Alejo del Río?

Está muy bien que lo citen, pero lo importante es que diga la verdad, porque eso es lo que estamos buscando nosotros las víctimas. Él tendrá que decir quiénes ordenaron la masacre. Tendrá que ser muy claro en todo lo que cuente. Además, con la salida del general Uscátegui (r) tras someterse a la Justicia Especial para la Paz (JEP), sentimos que el Estado se está burlando de las víctimas. Espero que este paso contribuya a saber qué fue lo que pasó y que no terminemos revictimizados.

El general (r) Uscátegui insiste en su inocencia. ¿Cuál es su posición al respecto?

Yo no entiendo a ese señor. En algún momento lloró pidiéndonos perdón y luego terminó escudándose en las falsas víctimas, que sí las hubo, pero no puede desconocer lo que pasó en realidad. Nosotros nunca hemos dicho que el general (r) haya matado nuestros familiares. Pero sí decimos que él permitió la masacre, que hizo caso omiso a una solicitud que se le hizo para apoyar a sus tropas. Lo que le pasó a mí papá estaba cantado, miembros del Ejército ya le habían dicho que figuraba en una lista negra. Uscátegui sí sabía lo que iba pasar en Mapiripán, pero nunca lo va aceptar. A él lo condenan sus propios compañeros, no las víctimas. Me da mucha ira que el hijo del general (r) haya ido al municipio a buscar a las víctimas.

¿Por qué?

Pues claramente no las encontró porque todas están desplazadas. A mí sí me hubiera gustado que ese muchacho me hubiera dado la cara y nos hubiera dicho que su papá no era culpable. ¿Por qué Uscátegui no hace una reunión con las víctimas reales para que se dé cuenta lo que él permitió? Las personas que la justicia condenó por haber dicho que eran víctimas de esa masacre, sí sufrieron otros crímenes pero en otros momentos: ese fue el error de ellas. Es increíble que Uscátegui niegue que se lanzaron personas al río Guaviare. 

(Le podría interesar: “Hay verdades de la masacre de Mapiripán engavetadas”: general (r) Uscátegui)

¿Cómo recuerda los días de la masacre?

Yo había salido una semana antes para Acacías (Meta) porque estaba preparando el ingreso de mis hijos al colegio. Después me enteré de que los paramilitares habían entrado al pueblo. Todo el mundo pensaba que se trataba del Ejército porque entraron con camuflados. Las autodefensas tenían una lista negra. Ellos preguntaron dónde vivía mi papá, fueron hasta la casa, lo sacaron, lo amarraron y se lo llevaron al matadero del pueblo. Y ahí fue cuando me lo desaparecieron.

Cuéntenos sobre su padre. ¿Quién era él?

Él se llamaba Antonio María Barrera, pero todo el mundo le decía Catumare , nunca supe por qué. Era un comerciante muy conocido de Mapiripán, tenía varios negocios. Siempre andaba con su sombrero y era un poco jorobado. Se la pasaba en el puerto de Mapiripán porque ahí estaban la mayoría de sus propiedades y se la pasaba fumando cigarrillo, tomando tinto y hablando con la gente. Cuando no estaba ahí se dedicaba sembrar. Mi papá era muy conocido porque fue una de las primeras personas que llegó a esas tierras y sus negocios generaban empleos en el pueblo.

En conmemoración de los 20 años la semana pasada se realizaron varios eventos conmemorativos. ¿Cuál es su balance?

En parte fue bueno porque las personas que habíamos salido del municipio regresamos a homenajear a nuestros seres queridos. Fue muy lindo volver a encontrar a la gente de esa época. Ver a los niños ya convertidos en adultos. Pero claramente es muy triste tener que recordar esa situación. En lo particular me sentí muy afectada. Así hayan pasado 20 años, esto es una situación que es muy difícil y ese dolor siempre le va quedar en el corazón.

¿Hace cuánto no iba al municipio?

Yo volví al pueblo dos años después de la masacre, nos fuimos porque ofrecieron plata para el que diera información sobre nuestra familia. Volvimos por un tiempo, pero los paramilitares reaparecieron y nos tocó irnos desplazados. La gente del jefe paramilitar Héctor Buitrago estuvo un tiempo por ahí también, más o menos como para 2005, y nos tocó irnos para San José del Guaviare. En ese momento mucha gente fue desparecida por las autodefensas. Para ese tiempo se supo que iba recibir una indemnización a raíz de la reparación por la masacre y empecé a ser amenazada. El alcalde en ese entonces de Mapiripán, Jorge Iván Duque, me hizo mucho daño porque empezó a pedir que ese dinero yo tenía que aportarlo para el municipio. Fue muy irresponsable.

Varias víctimas que asistieron a los actos de memoria de la semana pasada aseguraron que el trato con ustedes fue indecoroso por parte de la Alcaldía y de la Gobernación. ¿Lo vio también así?

Con Marina San Miguel (una de las líderes de las víctimas de la masacre) fuimos al municipio unos días antes y nos reunimos con el alcalde Alexander Mejía. Él se comprometió con la logística del evento. Sin embargo, como ustedes se pudieron dar cuenta, fuimos las víctimas las que terminamos organizando el evento. Lo único que aportaron fue el tema de sonido y la muestra de baile de los niños del pueblo. De resto todo se desarrolló por nuestra cuenta. El único momento en el que nos sentimos acompañadas fue en el momento de la marcha, cuando alguna gente salió a caminar con nosotros, de resto no. A la Alcaldía le faltó darle relevancia a un hecho conmemorativo tan importante para el municipio. Él se comprometió con informar, pero no hizo nada. Ni siquiera salió a marchar con nosotros. Dio sus palabras en la apertura del evento y se fue.

Varios miembros del Ejército fueron condenados por la masacre y en la conmemoración hubo militares que marcharon con ustedes…

Ellos lo hicieron como por no quedar mal y pues son muchachos que de por sí creo que ni siquiera sabrán qué pasó en el municipio hace 20 años. Lo que sí vi fue a los miembros de la Policía tomándonos fotos y muy curiosos de lo que hacíamos.

Es claro que existe una división entre las víctimas que se quedaron y las que se fueron...

La gente piensa que nosotros nos fuimos del municipio porque quisimos. Ellos creen que los que nos fuimos ya tenemos casas y que vivimos cómodamente. Creen que les estamos quitando espacio y que nosotros no estamos ayudando a las demás víctimas.

¿Hay garantías para volver a Mapiripán?

En realidad, el municipio está muy atrasado, parece que se congeló en el tiempo. No se ven muchas oportunidades de trabajo ni nada. Las vías siguen igual, la educación pésima, los ancianos abandonados y no existe un lugar para cuidarlos. Cuando el alcalde de se posesionó dijo que estaría al frente de todo, pero él se la pasa más en Villavicencio. El pueblo en sí está abandonado y depende totalmente de la palmera Poligrow, pero realmente lo que está haciendo esta compañía es destruir Mapiripán. El poder que tiene la empresa en el pueblo es tremendo. Y la Alcaldía piensa que todas las personas que están en contra de Poligrow, son enemigos del pueblo.

¿A qué se refiere cuando dice que Poligrow está destruyendo a Mapiripán?

Cada día está comprando más tierras para sembrar palma de aceite y el daño ambiental que generan esto es incalculable. Si nadie los para en unos años veremos que la tierra quedará inservible para los cultivos que sí son viables ambientalmente para Mapiripán. Los ríos y los morichales se están secando. La palma exige mucha agua. Los indígenas son explotados por Poligrow, porque también les pagan una miseria, ni siquiera un salario mínimo.

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2017-07-24T22:33:31-05:00

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2017-07-24T23:05:56-05:00

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José David Escobar Moreno/ @TheBoxToBox/ [email protected]

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