'Los abogados negociaron con la masacre de Mapiripán'

Mariela Contreras señaló que fue engañada, pues su único deseo era que encontraran a sus hijos y esposo, desconociendo la posibilidad de una indemnización por estos hechos.

En medio de lágrimas y con un gran temor por su seguridad y la vida de sus familiares, Mariela Contreras Cruz, señalada desde el pasado lunes como una de las principales testigos sobre la manipulación y exageración de víctimas en la masacre de Mapiripán, aclaró que fue engañada en su buena fe por los abogados que se aprovecharon de su ignorancia.

Para esta mujer de 65 años, su tragedia fue triple pues fue desplazada en dos oportunidades de su hogar por grupos paramilitares y por si fuera poco en ese trasegar por varias regiones del país grupos alzados en armas mataron a su marido y desaparecieron a dos de sus seis hijos.

“Pero estas no se registraron en el marco de la masacre de Mapiripán, todo lo que le narre al Colectivo de Abogados. Yo nunca dije que mis hijos estuvieran muertos, yo les dije que estaban desaparecidos”, contó la mujer precisando que el asesinato de su marido fue en Puerto López, muy cerca de la lugar donde se registró la masacre.

Mariela considera que después de sus denuncias ante el Tribunal Superior de Bogotá teme por su vida puesto que teme que le quiten la indemnización que recibió en 2007 por ser víctima de la masacre perpetuada por los paramilitares del Llano y que ahora está en el ojo del huracán puesto que no se sabe el número exacto de muertos.

Para esta mujer la desesperación por encontrar a sus dos hijos desaparecidos la llevo a recurrir a un grupo de abogados en Bogotá a quienes les presentó su caso. “Yo no sabía nada de una demanda por una indemnización, yo creía que ellos buscaban a la gente, y eso era lo único que yo quería en ese momento”.

En 2001, doña Mariela se trasladó definitivamente a Bogotá con su familia por sugerencia de los juristas que tenían su caso. Después se presentó en Costa Rica ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y allá narró su historia.

“En esa oportunidad una mujer que desconozco quién era dijo que pedía perdón en nombre de Colombia por lo que nos había pasado. Yo dije en ese momento que si con ese perdón que yo les voy a dar me van a aparecer mis esposo y mis hijos van a aparecer a mis hijos pues yo los perdonó”, aclaró.

Sin embargo fue enfática en decir que en ningún momento dijo que sus dos hijos estaban muertos. “¿Yo no sé de dónde sacan eso. Yo siempre dije que eran desaparecidos, me da terror decir que estaban muertos. Y no solamente se lo dije a ellos, sino también a la Fiscalía. Yo sé que mi esposo fue asesinado por los paramilitares, pero mis hijos no”.

En 2008, tres años después de la condena en contra del Estado emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el hijo de doña Mariela apareció en una población cercana a Mapiripán. Por la emoción y tal vez por su ignorancia en materia de derecho, esta mujer no sabía qué hacer.

“Yo después de muchos trasegares lo traje a Bogotá y lo presente ante el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y les dije aquí está mi hijo, ellos se mostraron sorprendidos. El doctor Carreño habló con él y después de que yo le preguntará cuál era el paso a seguir, él (Carreño) me dijo que ‘dejáramos así’”, contó la mujer con voz entrecortada señalando que ella desconocía el hecho de que tenía que ir a la Fiscalía.

Ya en ese momento había recibido cerca de 600 millones de la indemnización de la Corte, igual que ella sus hijos recibieron una suma de dinero por ser catalogados como víctimas dentro de la masacre. “Ahora no sé qué va a pasar con esto” se cuestiona desconsolada la mujer ante la posibilidad de que tenga que devolverlo todo. “Yo no tengo nada, me quieren dejar en la calle, no tengo casa. Yo soy víctima de la violencia”.

“Ellos (los abogados) negociaron con nosotros, ahora no sé qué va a pasar. En estos momentos estamos peligrando mis hijos y yo”, por lo que le solicitó al Gobierno que le brinde la protección necesaria pues teme por su seguridad. “Tengo miedo de quedarme aquí, y mucho más de irme al monte”.

Doña Mariela se muestra preocupada frente a la posibilidad de tener que devolver el dinero que recibió. Que se cojan todo y se lo lleven pero yo no tengo nada, no es justo que me quiten lo que me dieron. Ellos no me pueden quitar todo, no pienso volver al Colectivo”, comentó en medio de sollozos temerosa por su futuro y el de su familia, por lo que ruega al Gobierno para que le brinden protección. 

Sus dudas sobre alguna posible irregularidad en los hechos de Mapiripán aparecieron hace tres meses cuando los abogados se presentaron en su residencia para recoger las fotocopias de las cedulas de ella y todos sus hijos. Tiempo después fue llamada por la Fiscalía para que presentara entrevista sobre la masacre.

En ese momento se presentó y explicó todo lo relacionado con la reaparición de su hijo. “A mí no me gustan los problemas, lo poco que tengo lo he conseguido trabajando. Ahora mi familia está muy brava conmigo por mi denuncia ante el Tribunal”.
 

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