Los audios de una traición

Contra el intendente de la Policía Buenaventura Orobio, presunto colaborador de las Farc, la Fiscalía tiene un arsenal de pruebas, entre ellas conversaciones telefónicas.

El intendente de la Policía Buenaventura Orobio Caidedo fue enviado a la cárcel de Jamundí. / Colprensa

La captura del intendente Buenaventura Orobio Caicedo significó un duro golpe a las entrañas de la Policía. El uniformado, quien no aceptó cargos por los delitos concierto para delinquir, homicidio, tentativa de homicidio, terrorismo y rebelión, es tildado de ser un traidor por supuestamente ayudar a los guerrilleros del frente 29 de las Farc a perpetrar el ataque en la isla Gorgona. El repudio por su presunta responsabilidad ha dejado entrever que la propia Fuerza pública se ha encargado de depurar las “manzanas podridas” en el interior de la institución.

Orobio Caicedo, quien se desempeñaba como subcomandante de la Policía de Timbiquí (Cauca), negó tajantemente los señalamientos en su contra. Sin embargo, entre el arsenal probatorio de la Fiscalía se encuentran interceptaciones telefónicas que fueron analizadas por la Dijín de la Policía. Tras seis meses de seguimientos las autoridades lograron establecer la plena identidad del intendente Orobio, quien al parecer sostenía constantemente comunicaciones con comandantes guerrilleros.

Desde meses atrás, mientras se seguían minuciosamente las comunicaciones de la columna móvil Daniel Aldana y el frente 29 de las Farc, la Dijín ya había advertido que un policía estaba entregando información valiosa a los guerrilleros, como temas de operativos que se realizarían, ubicación de las tropas y hasta, al parecer, gestionaba armamento. Pero la llamada que permitió la triangulación perfecta para determinar quién era el infiltrado fue una que se realizó horas después del ataque.

Al parecer, el uniformado sostuvo varias comunicaciones con un intermediario del frente 29, comandado por alias Aldemar, cerebro del ataque a isla Gorgona. Al parecer, en una de las llamadas se le escucha decir: “Comandante, ya está lista la vuelta”. Otra voz, que sería la del intendente, le responde: “Listo, ahora cambie de celular”. Según las pesquisas, Orobio Caicedo también se habría comunicado a través de redes sociales, como Facebook, y por correos electrónicos. Los enlaces guerrilleros fueron identificados como alias Tío y alias Tocayo, quienes al parecer eran los responsables de pasar a Aldemar los reportes que realizaba el policía.

En los audios, revelados por Noticias RCN, se escucha al intendente decirle al intermediario que le mandara una serie de fotos, que, al parecer, serían las de los uniformados que custodiaban la isla de Gorgona. Según las autoridades, la idea sería identificarlos antes del ataque. “Mándeme por whatsapp y mándeme las foticos para darle movimiento. Usted ya sabe cómo me las manda y yo dónde las recojo. Para poderlas ver con el señor acá” (Sic.), habría dicho en una conversación Orobio.

En otra de las conversaciones en poder de la Fiscalía se escucha al intermediario y al intendente hablando en clave sobre un tema de armas y explosivos. Al parecer, cuando dicen comida hablan sobre armas y cuando se refieren a pepas , en realidad serían explosivos. “Él me estaba hablando que tenía una comidita para eso. Pero en sí no sé si ya tenga el animal”, dice el intermediario en referencia a Aldemar. “Y de la comidita cuánto le dijo al fin”, responde Orobio. “No, pero es que la comidita no es de los mismos apellidos que llevamos. Yo no sé qué tal sea eso (...) Yo voy a decirle que le mande dos pepitas de esas de ese maicito para que usted lo estudie a ver qué”, dice el supuesto guerrillero, a lo que el intendente le indicó: “Puede ser junto con la comida de allá de los muchachos”.

El comandante de la Policía, general Rodolfo Palomino, envió una carta abierta a los colombianos en la que se refería al tema: “Sabíamos de antemano que el país se sorprendería con nuestras decisiones. No es fácil recibir noticias de uniformados capturados o destituidos (...) entendíamos que la imagen institucional se vería afectada, sin embargo, la historia no nos perdonaría que omitiéramos el deber constitucional y patrio de transitar únicamente por los caminos de la legalidad (...) Este año han sido capturados 261.411 delincuentes. Detrás de cada una de estas detenciones hubo un policía que corrió tras un ladrón (...) No hay mejor destino para un corrupto que la cárcel. La traición sólo merece el repudio colectivo y el reconocimiento a quienes se atrevieron a actuar con firmeza contra los Judas contemporáneos”.

El juez 48 de control de garantías de la URI de La Granja, en Bogotá, le dictó medida de aseguramiento al intendente Orobio Caicedo. El uniformado será trasladado a la cárcel de Jamundí (Valle). La Policía ha sido clara en enfatizar que no dudará dos veces a la hora de arrestar a uno de los suyos. Por ahora el sentimiento de la Fuerza Pública está herido por la supuesta traición de Orobio Caicedo, quien, tras 20 años de servicio, colaboró en la planeación del ataque a isla Gorgona, que dejó un saldo de seis heridos de gravedad y un muerto, el teniente John Álvaro Suárez Carvajal, comandante de la zona.