Los casos que se cruzan con la Comunidad del Anillo

A horas de salir del cargo, el fiscal (e), Jorge Fernando Perdomo, asegura que la red de prostitución en la policía no existió y que se trató de un complot entre oficiales y periodistas para desprestigiar a la institución.

El general (r) de la Policía Luis Ramírez Calle presentó su renuncia el 20 de enero pasado, tras 35 años de servicio en la institución.  / Archivo particular
El general (r) de la Policía Luis Ramírez Calle presentó su renuncia el 20 de enero pasado, tras 35 años de servicio en la institución. / Archivo particular

A escasas horas de salir del cargo de fiscal (e), Jorge Fernando Perdomo aseguró en entrevista con Blu Radio que la Comunidad del Anillo no existió. “Tenemos evidencia de que hay algunos oficiales de la Policía que habrían sido objeto de algún tipo de acoso, pero no hemos comprobado que se trate de una comunidad o de una red de prostitución”, agregó. Según Perdomo, tampoco se ha logrado probar que las chuzadas a Vicky Dávila existieran. En cambio sostuvo que la principal hipótesis de este caso es que se trató de una campaña de desprestigio contra la Policía, al parecer orquestada por el general (r) Luis Ramírez Calle.

El saliente fiscal Perdomo aseguró que son muchos casos relacionados con el supuesto complot en el interior de la Policía para lograr la salida del general Rodolfo Palomino y provocar un cambio de rumbo en la línea de mando. En criterio de Perdomo, la Fiscalía está analizando información que daría a entender que el general (r) Luis Ramírez Calle, quien hasta el 21 de enero fue secretario de Seguridad de la Presidencia, junto con un grupo de periodistas, sería el principal sospechoso de haber planeado un complot en la Policía para quedarse como comandante.

Es decir, que la Comunidad del Anillo, las chuzadas a Vicky Dávila y otros periodistas, o los cuestionamientos a Palomino y la forma como construyó su patrimonio económico, fueron filtraciones a la prensa para desprestigiar a oficiales en medio de la pugna que existía por el control de la institución. Perdomo recalcó que algunos periodistas habrían participado en el complot. Entre ellos Miller Rubio, capturado la semana pasada por presuntos vínculos con la organización del esmeraldero Pedro Orejas, aunque un juez se abstuvo de imponerle medida de aseguramiento.

“Empezamos a investigar muchas de estas cosas entrecruzadas. Ahí nos dimos cuenta de que había una relación entre diversos periodistas, por lo que también pudimos entenderlo como una campaña de desprestigio contra la Policía. Percibimos, además, que confluían varias personas que eran comunes en otras investigaciones que llevábamos en la Fiscalía”, recalcó Perdomo. Y agregó que sobre el tema de Vicky Dávila, no es claro si en realidad existieron las chuzadas, aunque era una obligación investigar si hubo manejo irregular de información privada.

“Una de las hipótesis es que aquí hubo manejo irregular de información para afectar a la institución y, no descartamos, para desestabilizarla. Tampoco descartamos que se haya utilizado información privada de algunos comunicadores en esta estrategia. No podemos afirmar con vehemencia que haya habido chuzadas a periodistas (…) Detrás de esto están periodistas que habrían participado. Sabemos que Miller Rubio ha venido siendo apadrinado por el general Ramírez Calle, quien hasta hace poco trabajaba como general activo de la Policía”, puntualizó Perdomo.

Aunque las declaraciones de Perdomo sólo dejan más interrogantes, cabe recordar que, días después de la denuncia de Vicky Dávila en diciembre de 2015, el entonces fiscal Eduardo Montealegre advirtió que en el documento allegado a la Fiscalía se ponían en evidencia hechos muy concretos que denotaban que Vicky Dávila, su familia y su equipo periodístico habían sido víctimas de seguimientos e interceptaciones ilegales de sus comunicaciones privadas. “Pueden guardar relación con denuncias periodísticas y presuntas irregularidades en la Policía”, insistió Montealegre, y de hecho se abrieron investigaciones penales.

De igual modo, el 8 de diciembre de 2015, el presidente Juan Manuel Santos, en medio de la tormenta y los señalamientos contra Palomino, anunció la creación de una Comisión Especial para investigar lo que sucedía en la Policía. Le dio tres meses para obtener resultados, aunque sólo hasta el 16 de febrero de 2016 se firmó el decreto que le dio vida a esa Comisión. Este grupo quedó integrado por el exministro de Defensa Luis Fernando Ramírez, el exministro de Justicia Juan Carlos Esguerra y el excontratista de la Policía Jorge Hernán Cárdenas, hermano del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Hasta ahora la Comisión no ha arrojado los resultados que prometió el presidente Santos. El informe debía entregarse en mayo. El pasado 24 de junio se amplió el plazo de la Comisión por tres meses más. Fuentes cercanas a la Comisión explicaron a El Espectador que la demora obedeció a la renuncia de la ministra de la Presidencia, María Lorena Gutiérrez, el pasado 21 de abril, pues ella era la encargada de coordinar el trabajo de la Comisión. Asimismo, sostuvieron que la lentitud de la investigación se dio por la cantidad de reuniones que han tenido que realizar y el centenar de documentos que hay para analizar.

Paradójicamente, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, el pasado 18 de febrero, en entrevista con RCN Radio, había admitido que la Comunidad del Anillo sí existió: “Ese fue un tema que aparentemente existió, que tuvo vínculos internos de la institución a un nivel relativamente alto, pero que hoy no tenemos ninguna evidencia de que siga funcionando (…). No tenía, por supuesto, conocimiento la Dirección ni de ese momento, ni la que salió, ni la que acaba de entrar, pero sí funcionó durante un tiempo, haciéndole gran daño a la institución”.

Por ahora, y a punto del relevo en la Fiscalía por la llegada de Néstor Humberto Martínez, nada queda claro en el oscuro caso que afectó la imagen de la Policía. La tesis de Perdomo es que fue una alianza entre periodistas y oficiales para forzar la salida de Palomino y tomarse el poder en la institución. El nuevo fiscal tendrá que revalidar o modificar esta hipótesis. En cuanto a la Comisión Especial que investiga lo que está sucediendo en la Policía, se aguarda que su informe final aporte otras pistas a este enredado rompecabezas, donde el periodismo, la Policía y quién sabe cuántos más están quedando en entredicho, pero sin nombres.