Los correos de las Farc sobre el paro de 2013

Mientras organismos de seguridad dicen tener pruebas de la presunta infiltración guerrillera en las protestas del año pasado, los líderes campesinos reivindican su derecho a la movilización social y al cumplimiento de sus demandas.

Para este lunes 28 de abril está convocado un nuevo paro nacional. / Andrés Torres

“No tenemos idea de ninguna infiltración. Nosotros hemos condenado siempre esos métodos violentos. Que el Gobierno les pregunte a las Farc, ya que están sentados en La Habana con ellos. Si los organismos de seguridad saben dónde están y quiénes son, pues que los cojan. Son puros escándalos de prensa para evitar que los colombianos participen o apoyen las luchas justas de los agricultores. En vez de solucionar los problemas de fondo, buscan crear cortinas de humo y armar películas. Este gobierno se la pasa diciendo mentiras. Cuando el presidente sale en televisión, uno nota cómo le crece la nariz”. Así, vehementemente, Óscar Gutiérrez, coordinador de la organización Dignidad Cafetera de Caldas, se despachó sobre las denuncias del Ministerio de Defensa sobre la supuesta infiltración de grupos ilegales en el paro agrario nacional convocado para mañana.

En la otra orilla, el ministro Juan Carlos Pinzón aseguró el viernes pasado que existen evidencias, interceptación de comunicaciones y correos electrónicos de jefes guerrilleros que demuestran la mano de grupos subversivos tratando de pescar en río revuelto. El Espectador tuvo acceso a varios mensajes, en poder de los organismos de inteligencia del Estado, en los que comandantes de las Farc del Estado Mayor y los bloques Sur y Oriental ordenaron en 2013 infiltrar el paro agrario que estalló en junio. El primer correo, fechado el 30 de julio del año pasado, fue enviado por alias Gentil Duarte a Carlos Antonio Lozada. Allí le dice: “Claras las orientaciones en torno al paro. Pensamos que los esfuerzos fundamentales se deben dirigir hacia Villavicencio, en el entendido de que bloqueando esta ciudad por los túneles y la salida a Yopal se bloquea todo el oriente”.

En el mismo correo le comenta que están pensando estrategias para movilizar “la masa”, pues según la versión de Gentil Duarte, hay personas dispuestas a protestar, pero no hay recursos, por lo que les tocó acudir a rifas y bazares. “El camarada Jairo entregó US$50.000 que son del Embo (Estado Mayor del Bloque Oriental), autorizado por usted, proponemos nos autorice invertirlos en las tareas del paro”. Por último se señala que del frente Camilo Torres salieron “560 personas a Villavicencio”. En otro mensaje enviado por alias Jairo Martínez, del 13 de noviembre pasado, se hace una especie de balance sobre la injerencia de la guerrilla en la movilización social en Caquetá y Huila durante el paro del año pasado. Incluso se discrimina el número de participantes que supuestamente aportaron en la protesta y desarrollaron apoyo logístico. Con una particularidad: “Estamos pensando en hacer una especie de cartilla para que las comunidades la trabajen tratando de hacer el análisis sobre el paro”, según se lee.

En un tercer correo, enviado el 10 de diciembre de 2013, alias El Zarco Aldinever, del bloque Oriental, le comenta al Estado Mayor sus conclusiones sobre el paro agrario. Señala que fue importante que campesinos de 17 departamentos protestaran. “Gracias a la resistencia campesina pudimos sostenernos y detenerles varios policías y tocar el capital nacional con detenerles más de 40 tractomulas y así pudimos que (sic) el gobierno nos escuchara. Que no solo dialogara con las grandes transnacionales agrarias sino que se sentara a dialogar con los campesinos”, dice el correo. Al final se advierte por parte del jefe guerrillero la necesidad de que “nuestros jóvenes sean capacitados para confrontar con más capacidad al Esmad, (entrenamiento de combate popular y manejo de armas artesanales)”. Estos mensajes cruzados, sumados a recientes interceptaciones reveladas por el ministro Pinzón, en las que dos integrantes de un frente de las Farc que opera en Chocó aparentemente dan instrucciones para apoyar la protesta, son algunas de las pruebas que exhibe el Gobierno para inferir que grupos ilegales buscan intervenir en el paro.

Los organismos de inteligencia tienen abundante material para advertir peligros de posible infiltración en zonas como Arauca, Cauca, Norte de Santander, Caquetá y Putumayo. En mensajes descifrados sobre las acciones guerrilleras se leen supuestos planes de las Farc para apoyar legítimas protestas en Bogotá, Meta y otras regiones, en los que se asignan presupuestos para el transporte y la alimentación de personas que participaron como emisarios suyos. De hecho, al analizar ciertas maniobras de infiltración en otros eventos se encontró una propuesta para la selección de diez personas por parte de distintos frentes con el objetivo de que se internaran en talleres sobre la línea de las Farc, sus cursos básicos, programa agrario, plataforma y trabajo comunal. Una cosa, en todo caso, son estas directrices de la insurgencia y otra muy distinta que efectivamente dichas órdenes se materializaran en desarrollo del paro agrario de 2013. Por lo pronto la Fiscalía indaga. Pero esos antecedentes no dejan de preocupar.

El Gobierno asegura que desde distintos frentes se hacen cálculos políticos a cuatro semanas de la primera vuelta presidencial, que no se pretende criminalizar la protesta social, pero que desconocer que la guerrilla puede aprovechar estos escenarios para atizar las revueltas sería insensato. Más aún si, como quedó consignado en el llamado plan Renacer ideado por Alfonso Cano, una de las directrices de las Farc desde 2008 fue el “trabajo de masas”. Muy al contrario de los vaticinios del gobierno, los líderes del paro que se avecina sostienen que históricamente cada vez que aparece un sector de la población reclamando unos derechos y acude a la protesta, la respuesta es la asociación fácil con la infiltración de grupos armados. El Espectador dialogó con varios de ellos y les expuso algunos antecedentes de las comunicaciones guerrilleras. Su conclusión es que se trata de una calculada forma de difamación para desviar la atención sobre las exigencias de un campesinado empeñado en sus reivindicaciones.

Juan Riveros, miembro de la Asociación Nacional Campesina (Asonalca), dijo que ya es una tradición señalar estos paros como si los mismos hubieran sido urdidos desde lo profundo de la selva por la guerrilla, desconociendo los reclamos campesinos que no han sido atendidos y los incumplimientos repetidos de los pactos con el Gobierno. Sin embargo, Riveros señaló que “no estamos exentos de que cualquier revoltoso trate de desacreditar lo que hacemos, pues se nos sale de las manos por la magnitud de la gente que concurre a esto”. A su turno, el vocero del Comité por la Dignidad Papera, César Pachón, advirtió sin rodeos: “Ya nos ha pasado, se ha dicho que pertenecemos a este u otro grupo ilegal y eso nos ha puesto en riesgo y como objetivo militar. En Boyacá somos gente de paz, de sombrero y ruana, gente que solo pelea por sus derechos”.

Y añadió: “El ministro Pinzón ha hecho unas apreciaciones y ha mostrado unas supuestas pruebas. Un correo electrónico lo puede escribir cualquiera. ¿Cómo sabemos que las interceptaciones o lo que dicen son verdaderas? Todo busca generar la idea de que la guerrilla supuestamente está afectando este proceso, cuando todo lo hemos hecho con las uñas. Lo que quieren es meterle susto al pueblo y manchar una protesta legítima”. Por su parte, el vocero Óscar Gutiérrez agregó: “Esto es una sinvergüencería. No resuelven los problemas y ahora los del lío somos nosotros. Hace tres meses le dijimos al presidente que solucionara este asunto, que pagara lo que se debía, y se incumplió. Eso que dicen de la infiltración no es más que montaje sin fundamentos. No debe haber alteraciones de orden público”. En síntesis, su posición es que no puede asumirse la insatisfacción campesina que convoca el paro como un simple mandato de las Farc.

Los organismos de seguridad creen tener pruebas contundentes sobre las maniobras guerrilleras y cómo pretenden afectar la protesta. Los líderes campesinos insisten en que no son ventrílocuos de nadie y que están luchando por sus derechos. Entre tanto, a 28 días de la primera vuelta presidencial, los opositores del jefe de Estado Juan Manuel Santos, calculadora en mano, hacen sus cuentas sobre los coletazos que provocará en su campaña reeleccionista esta convocatoria nacional.

Las cuentas del Gobierno sobre los pactos del paro

El Gobierno ha insistido en que se ha reunido en 310 ocasiones con los líderes de los movimientos que encabezaron los paros agrarios de 2013, y que aunque falta, sí se ha avanzado en la ejecución de medidas para apoyar el campo. Los ministros de Hacienda y de Agricultura anunciaron que la próxima semana comenzarán a pagarse $60.000 millones de subsidios a los cafeteros que estaban pendientes. Asimismo, se destacó que el Gobierno dispondrá de $134.000 millones para el Fondo Nacional de Solidaridad Agropecuaria, que se sumarían a los $200.000 millones que en febrero pasado se anunciaron para destinarlos a este rubro.

 

El ministro Mauricio Cárdenas, por ejemplo, le dijo a El Espectador que contar con un presupuesto de $5,1 billones para el campo este año representa una apuesta significativa para recuperar el agro y un aumento del 181% con respecto a los recursos que existían en 2010. “A pesar de los esfuerzos y de horas de trabajo, parece que algunos representantes de algunas organizaciones quisieran afectar el proceso electoral. Pareciera que hablar y hablar no sirve para nada”, señaló hace pocos días el ministro del Interior, Aurelio Iragorri.