Los criminales que se hacen pasar por niños

Delitos como pornografía infantil, extorsión, acceso carnal violento y muchos otros se materializan hoy gracias a las relaciones que se establecen a través de redes sociales.

El acceso sin control a nuevas tecnologías y redes sociales por parte de los niños facilita el “grooming”. / iStock
Haciéndose pasar por amigos del colegio, niños con gustos similares, amigos de amigos o niños famosos, muchos adultos con perfiles falsos logran acercarse en redes sociales a niños y adolescentes para luego chantajearlos y explotarlos sexualmente. Eso le pasó a Manuela*, una menor de 12 años que hace cinco meses se convirtió en víctima de pornografía infantil.
 
Todo comenzó cuando recibió una solicitud de amistad de otra niña por Facebook a principios de 2015. Tenían cosas en común, afinidades, y se ganó su confianza. Durante mes y medio se comunicaron todos los días por el chat de la red social. Un día su nueva amiga le hizo una petición que, aunque extraña, Manuela aceptó: que le enviara una foto desnuda. Luego le exigió que lo hiciera nuevamente y, ante la negación, publicó la primera foto en el muro de Manuela.
 
Pronto las exigencias fueron peores. El siguiente paso consistía en grabarse imitando lo que hacía una mujer en un video pornográfico. Manuela, por miedo, cayó en la trampa. Según las autoridades, fueron varios los videos que intercambió con la otra persona. El miedo a que fueran divulgados y su intimidad quedara expuesta la hizo permanecer en ese círculo de chantaje durante casi tres meses.
 
Pero la historia cambió de rumbo cuando una compañera del colegio de la menor se dio cuenta de lo que estaba pasando y enteró a su papá, él le dijo a la coordinadora del colegio y ella, a su vez, a la mamá de Manuela. Y aunque las autoridades todavía no han logrado establecer de quién se trata, la investigación está centrada en identificar con celeridad a la persona que está detrás de ese perfil falso y evitar que más niños sean intimidados.
 
Se trata de un típico caso de la modalidad delictiva de grooming, una estrategia que usan personas adultas para explotar sexualmente a niños y adolescentes haciéndose pasar por menores de edad en redes sociales. Si bien este no es un fenómeno nuevo, las denuncias por esta modalidad delictiva se han multiplicado en proporción al acceso a nuevas tecnologías, sistemas y plataformas que tienen los niños cada día. A través del CAI Virtual de la Policía se han interpuesto 24 denuncias en lo corrido del año por grooming y 35 por publicación de imágenes o videos con pornografía infantil. Las cifras del grupo de delitos informáticos son aún más alarmantes, pues al 1º de junio de 2015 habían sido bloqueadas 1.677 páginas web por tener contenidos de pornografía infantil.
 
Aunque el caso de Manuela no ha concluido, la súbita intervención de las autoridades evitó que la situación pasara del mundo virtual a la realidad. La mayoría de veces el escenario posterior al intercambio de fotos y videos es una cita entre el agresor y su víctima. En esos encuentros los niños son abusados y explotados sexualmente. Esto fue lo que pasó en el conocido caso de Diego Raúl Rodríguez Ostios, conocido como el Teacher, un profesor de inglés que abusó de dos niñas de 11 y 12 años en Bogotá en 2012 usando un perfil falso de Facebook. Por estos hechos el hombre fue condenado a 21 años de prisión. Rodríguez se acercó a ellas a través de las redes sociales y luego de intercambiar imágenes y videos acordó encuentros en su casa de Ciudad Bolívar. Las niñas iban a la casa del hombre, que abusaba de ellas, les tomaba fotos sugestivas y hacía videos pornográficos.
 
Según la Unidad de Delitos Informáticos de la Dijín, el primer objetivo de los agresores es generar empatía con los niños. Por eso entre sus estrategias está crear grupos de Facebook con temáticas atractivas a los menores. Hay casos en los que un solo perfil falso ha logrado atraer 200 niños de un mismo colegio. Ellos, al ver que tienen amigos en común, agregan a la niña o al niño y comienzan la “amistad”, que termina en chantajes, extorsiones y abusos. Actualmente las autoridades investigan un caso en el que varias menores aceptaron el perfil de un joven que decía ser modelo y quien, para persuadirlas de que le enviaran fotos sugestivas, les decía que les iba ayudar a convertirse en modelos y que por eso necesitaba las imágenes de ciertas partes de su cuerpo. Además les decía, por ejemplo, que necesitaba ver su torso para indicarles cómo podían mejorar sus abdominales, y así con el resto del cuerpo.
 
A pesar de que no existen estadísticas sobre esta modalidad de delito, investigadores de casos de grooming informan que, a diferencia de lo que se podría pensar, muchos de los pedófilos que se acercan de esta forma a los niños son personas relativamente jóvenes, que tienen menos de 30 años.
Para la Policía, la implementación del CAI Virtual, que existe desde 2007, ha sido provechosa para fomentar la confianza de las personas y con ello las denuncias, pues muchos padres, a veces con la intención de no exponer la privacidad de sus hijos, deciden no denunciar los delitos de los que los niños son víctimas.
 
Las autoridades reconocen que el seguimiento de estas conductas no es fácil porque los menores raras veces ponen en conocimiento de sus padres temas como estos. También porque rastrear a los responsables es un proceso que implica la intervención de operadores de internet y de los administradores de las redes sociales. En esos casos Facebook coopera y aporta información para la identificación de los responsables; sin embargo, cuando recibe tres o más denuncias a través de la aplicación, los perfiles son cancelados automáticamente y la información eliminada, lo que hace casi imposible 
 
La Policía está alarmada con los casos que ha venido documentando sobre la práctica del grooming en Colombia. La tentación de sumar amigos tiene tantos peligros como ventajas en las redes.
 
Diez recomendaciones contra el “grooming” 
 
Este es el decálogo de la Policía para evitar el grooming: “Cerciórese  de que sus hijos utilicen los perfiles en redes sociales que usted conoce. Entérese de lo que son y cómo funcionan las redes sociales. Perciba cambios en el comportamiento como falta de atención, falta de apetito, aislamiento, agresividad, etc. Ubique el computador que utilizan sus hijos en un lugar visible para que usted pueda tener control de lo que ellos están realizando. No todo lo que se dice en internet es cierto; explíquele eso a sus hijos. Exija un horario adecuado para el uso del equipo de cómputo. Verifique cuáles son los amigos que tienen sus hijos en la red. Explíquele que no debe admitir a personas extrañas y mucho menos aceptar encuentros con personas que conoce por este medio. Utilice filtros y cyberniñeras o herramientas de filtrado de páginas y contenidos que no sean aptos para menores de 18 años. En caso de ser víctima de esta modalidad denuncie en [email protected] o al 4266302”.
 
 

 

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