Los dardos de Pinilla y Pretelt

El expresidente de la Corte Constitucional dijo que el tema de votos en el alto tribunal “es por un intercambio de favores, que no debe ocurrir”

El magistrado de la Corte Constitucional Jorge Pretelt. / Archivo El expresidente de la Corte Constitucional Nilson Pinilla. / Archivo

Por cuenta de las declaraciones que hizo el expresidente de la Corte Constitucional y de la Corte Suprema de Justicia Nilson Pinilla se encendió el avispero en los altos tribunales este miércoles. Mientras Pinilla terminó enfrentando a dos de sus excompañeros, los magistrados Jorge Pretelt y Alberto Rojas —quienes no titubearon en responder las acusaciones—, la duda sobre las funciones electorales que tienen las altas cortes y el posible obstáculo que esto implica para su facultad de administrar justicia sigue en vilo. A tal punto que ya algunos congresistas —como el senador electo Horacio Serpa— y varios exmagistrados han dicho que es imperioso que se les quiten a las cortes estas labores.

Nilson Pinilla —exmagistrado de la Corte Constitucional desde el viernes pasado— le dijo a Blu Radio que las altas cortes “traicionaron la misión que les dio la Constitución”, ya que a la hora de postular y elegir candidatos a las jefaturas de los organismos de control —Fiscalía, Procuraduría y Contraloría—, y a otras corporaciones judiciales, “no se buscaban las personas técnicamente capacitadas, sino quién pudiera ganar para ver cómo me iba con ese ganador (...). Es una mermelada diferente, pero también funciona en las cortes. Se dieron cuenta de que eso podía dar poder”. Y ahí les lanzó la pulla a los magistrados Jorge Pretelt y Alberto Ríos, de quienes dijo que no le “despiertan respeto” porque no sabe “si fallan en derecho o si están movidos por otra razón”.

Pretelt, por el mismo medio, respondió que Pinilla era un “fariseo (...) acostumbrado a maltratar en la Sala a sus compañeros”. Y revivió la controversia trayendo a colación la edad de retiro forzoso —que por una decisión de la misma Corte Constitucional sólo acoge a los magistrados del Consejo de Estado y de la Corte Suprema— y el fallo que tumbó las megapensiones. Según Pretelt, Pinilla fue su “aliado hasta que fallamos la sentencia sobre las pensiones, porque, claro, de tener una pensión de $26 millones pasó a una de $14 millones”. Y agregó que el exmagistrado “llegó a la Corte a pensionarse”.

Por su parte, Alberto Rojas consideró, en un comunicado de prensa, que las afirmaciones de Pinilla son “lamentables”, pues representan “una afrenta general” contra la Corte Constitucional. Además, en otro aparte del documento sostuvo que “pronto olvidó el doctor Nilson Pinilla” que “todas las providencias judiciales en las cuales como ponente o como miembro de la Corporación he suscrito, salvado o aclarado mi voto, siempre han estado rigurosamente ajustadas a la Constitución”.

Sin embargo, la controversia sobre estas funciones no es nueva. Desde hace varios años se viene hablando de la necesidad de quitarles estas facultades. “En 2010, como presidente de la Corte, le manifesté al presidente Santos que no era conveniente que las cortes tuvieran esas funciones, porque nos distraían de la función jurisdiccional y nos metían en unos juegos de poder ajenos a la misión de impartir justicia”, le dijo a este diario el magistrado Mauricio González.

Por su parte, el expresidente de la Corte Suprema, Jaime Arrubla, sostuvo que este tipo de funciones “han llevado a que las cortes se hayan visto impregnadas por la burocracia política. Hay muchas críticas sobre el poder que tiene, por ejemplo, el procurador —quien es elegido por el Congreso de una terna compuesta por candidatos de la Corte Suprema, el Consejo de Estado y el presidente— en las cortes y eso no es conveniente. Y criticó que “a la justicia se le ponga en la picota pública. Quienes hemos sido magistrados, sin dejar de dar nuestra opinión, no debemos poner esto en forma personal”.

El exmagistrado de la Corte Constitucional José G. Hernández dijo que “no puede ser simplemente que (Pinilla) afirme que se ha producido ese tipo de conductas, si tiene algo que decir debe acudir a la Comisión de Acusación, no a los medios de comunicación. Y debe probar lo que dice, porque puede incurrir en injuria y calumnia”.

Esa controversia, no obstante, no es exclusivamente por cuenta de estas funciones. Forma parte de una larga lista de escándalos que desde hace años han salpicado a las altas cortes: el carrusel de pensiones, los supuestos ofrecimientos económicos de un coronel procesado por falsos positivos que llevaron a la renuncia del magistrado Henry Villarraga, la negativa de algunos magistrados a renunciar al llegar a la edad de retiro forzoso, así como las acusaciones por cuenta del ‘yo te elijo, tú me eliges’, que han llevado a que varios magistrados pasen de una corte a otra, como es el caso de Pinilla y del presidente del Consejo Superior de la Judicatura, el magistrado Francisco Ricaurte, cuyo cargo tambalea por cuenta de una posible nulidad por parte del Consejo de Estado.

Las acusaciones han tocado, incluso, al exmagistrado Pinilla, quien ha sido duramente cuestionado por sus posiciones contra los homosexuales y el proceso de paz, así como por ser parte del supuesto clientelismo que hoy cuestiona.

En una carta remitida a la Corte Constitucional, el pasado 5 de junio, por Juan Carlos Abuabara —un excandidato a la terna de la cual va a salir el reemplazo de la contralora Morelli y cuya candidatura, junto con la de otras cinco personas fue desestimada por el mismo Pinilla— se señala que “el doctor Pinilla es uno de los pocos colombianos que han tenido el privilegio de deleitarse con las mieles del poder en la Rama Judicial (...) Como miembro de la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, en dos ocasiones, postuló a candidatos en la terna para escoger gerente de la Rama Judicial”.

“Otra hazaña del doctor Pinilla es la relacionada con una solicitud de desvinculación por llegar a la edad de retiro forzoso. No prosperó y a cambio sí pudo terminar con el período. La edad de retiro forzoso no aplicó en su caso. ¡Qué maravilla!”, sostuvo Abuabara. De puertas para afuera, la Corte es todo hermetismo, pero adentro hay toda una controversia por las declaraciones de Pinilla, sobre todo con la sombra de una posible reforma a la justicia.