Los errores de la firma KPMG

Una firma internacional de auditoría incluyó afirmaciones sin fundamento en un informe que le solicitó la Supersociedades sobre el desfalco del Fondo Premium de Interbolsa.

En el informe de KPMG, se confunden gastos hechos con dineros propios de Juan Carlos Ortiz (foto) con dineros sacados de Interbolsa y el Fondo Premium. / Archivo

¿Recibió la ex canciller Noemí Sanín un pago de $30 millones con fondos sustraídos al Fondo Premium que ofrecía Interbolsa? Sí, según KPMG. Pero la firma internacional de auditoría está equivocada. El pago se hizo con dineros de una sociedad privada de Juan Carlos Ortiz, fundador de Premium, de los cuales podía disponer libremente. Noemí Sanín, que fue embajadora en España y en el Reino Unido, representó hasta el 2013 a Ortiz en las juntas directivas de la Bolsa Mercantil de Colombia y de Azul y Blanco, sociedad dueña del equipo de fútbol Millonarios. ¿A la cuenta de la presentadora y modelo Viena Ruiz en Premium se le abonaron $40 millones “con recursos provenientes de cuentas del Fondo? Sí, de acuerdo con KPMG. Pero KPMG, que cuenta con más de 1.000 profesionales en Colombia, no tiene sustento para hacer la acusación. Las partidas fueron giradas por compañías particulares de Juan Carlos Ortiz, esposo de la presentadora, y provenían de contratos de publicidad y recursos propios de Viena Ruiz.

Estos son apenas dos de un rosario de errores en que incurrió KPMG en un informe, contratado por la Superintendencia de Sociedades y emitido por la firma en agosto. En materia de cuantía el yerro mayor de KPMG aparece en la página 148 del informe de 240 páginas, donde señala que dos sociedades de Premium, Valores Incorporados y Andean Capital Markets, tenían en efectivo USD 74 millones. Si eso fuera cierto se le habría podido devolver la totalidad de su inversión a más del 60 por ciento de las 1.260 víctimas de Interbolsa a las cuales les aconsejaron invertir en Premium, donde se perdieron USD 174 millones.

El informe lleva la firma de Ignacio Cortés Castán, administrador de empresas de la Universidad Autónoma de Madrid y MBA del Instituto de Empresa de Madrid. Cortés figuró en septiembre como conferencista de un congreso de auditoría celebrado en Bogotá, donde fue presentado como “experto en la prevención, detección e investigación de fraudes”. No fue posible hablar con él ni con un vocero de KPMG. No respondieron un cuestionario y varios mensajes. La operadora del conmutador de KPMG indicó que Cortés Castán ya no trabaja en la firma.

Cortés cita en el informe varios correos electrónicos sobre “la realización de diferentes transferencias a nombre de Compañía Colombiana de Capitales, para terceros con recursos que provienen de cuentas del Fondo”. Esa firma es de Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo, los dueños de Premium. Es cierto que los mismos funcionarios de Premium que manejaban en Bogotá los dineros de los clientes administraban las cuentas personales de Ortiz y Jaramillo y de sus sociedades particulares, en una confusión que no es ejemplar. Tenían el mismo tesorero para el fondo y para sus compañías privadas. Pero un experto en investigación de fraudes habría podido diferenciar entre dineros privados y las inversiones de los clientes de Premium.

Cortés “destaca también el pago de gastos personales” como un pago a la tarjeta American Express de Juan Carlos Ortiz “por USD 30.000”. Ni siquiera la cifra está bien citada pues los correos que transcribe KPMG hablan de varios pagos a la tarjeta en distintos meses de 2010: por USD $30.000, por USD $35.200, por USD $15.000 y por USD $26.000. Un correo de la gerente de una compañía de Ortiz al tesorero común dice que el pago de la American Express se hace con fondos de esa compañía y explica: “Este dinero es nuestro”. Es decir no es de Premium.

KPMG no investigó si todos los meses las tarjetas de crédito de Ortiz las pagaba Premium. Si hubiera aclarado ese punto, habría encontrado que las tarjetas no se pagaban con cargo a los dineros de los clientes. El informe de KPMG fue ampliamente divulgado en los medios de comunicación. Una de las revelaciones que más llamó la atención fue el pago de una cuenta de USD$ 725 de La Chimba, el velero de Rachid Maluf, alto funcionario de Premium en Bogotá. Según KPMG, “el pago de este velero a nombre de Rachid Maluf Raad provino de dinero administrado por Premium, de acuerdo con lo indicado en el correo”. Pero la conclusión está equivocada. El pago de honorarios a quienes representaban el velero en Panamá fue hecho con recursos de GAIM, una compañía de Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz, Víctor Maldonado y Maluf. GAIM no pertenece a Premium.

Víctor Maldonado, principal dueño del Hotel Santa Clara de Cartagena, principal accionista de Interbolsa y principal beneficiario de los créditos que concedía Premium, también aparece equivocadamente acusado en el informe. Dice KPMG que en 2010 se hizo “un giro por USD $130,000 para Víctor Maldonado, desde Premium CAF (Capital Appreciation Funds)”. Pero la firma de auditoría no toma en cuenta otro fragmento del correo electrónico donde se aclara que el giro se hace con un desembolso proveniente no de Premium sino de una compañía particular de Ortiz y Jaramillo.

Un error de KPMG que habría detectado cualquier persona que siga las noticias divulgadas sobre Premium, aparece en la página 106. Allí dice el informe: “Se encontró evidencia en casos particulares, en donde se le entregaba por efectivo o cheque, dineros a Tomás Jaramillo Botero y a Juan Carlos Ortiz, por aparente pago de dividendos. Sin embargo, Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo Botero no tienen derecho a dividendos en la organización del Fondo”.

Es cierto que Jaramillo y Ortiz no tenían derecho a beneficios económicos de Premium. Pero KPMG omite otro hecho igualmente cierto. Sí tenían derecho a beneficios provenientes de Advisors, una sociedad que ambos tenían en Bahamas y que actuaba como gerente de inversiones de Premium. Es usual en la estructura de los fondos de inversión que una sociedad externa al fondo se encargue de realizar las inversiones y reciba una comisión. Eso fue lo que se pactó entre Premium y Advisors. Poco después de la quiebra de Interbolsa, el director de Premium en Curazao, Eric Andersen, anunció que había cancelado el contrato con Advisors para que Ortiz y Jaramillo no pudieran seguir manejando el fondo. Si KPMG hubiera tenido en cuenta ese hecho que fue anunciado públicamente, no hubiera llegado a una conclusión equivocada.

En Premium existió una defraudación. A los clientes les prometieron “renta fija no bursátil” cuando en realidad el fondo hacía préstamos en el mercado extrabancario al 22 % anual. Están comprometidos USD $61 millones en acciones de Fabricato, que no es renta fija sino variable. La Superintendencia Financiera y la Superintendencia de Sociedades concluyeron en el 2013 que en los negocios de Premium en Colombia se configuró la captación ilegal. Los bienes de Ortiz, Jaramillo, Maldonado y de funcionarios de las sociedades están embargados e intervenidos y una vez se inicie la liquidación serán rematados.

Desde abril 24 la Fiscalía anunció que imputará los delitos de captación masiva y habitual de dinero, manipulación fraudulenta de especies inscritas en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios, administración desleal, estafa y concierto para delinquir a Jaramillo, Ortiz, Maldonado, Claudia Patricia Aristizábal, Natalia Zúñiga, Ricardo Martínez y Rachid Maluf. La imputación no se ha hecho.

Las trampas del fondo constan en muchas páginas del informe de KPMG, como en el correo de marzo de 2012 que Rachid Maluf les dirige a Ortiz, Jaramillo y Maldonado sobre los créditos a vinculados (léase autopréstamos): “En este momento esos créditos siguen vencidos y sin garantías ni fuente de pago”. ¿Por qué entonces KPMG incurrió en errores e hizo acusaciones sin fundamento cuando en Premium sobraban ilícitos? ¿Un descuido de una de las cuatro grandes firmas de auditoría del mundo?

Un abogado conocedor del mercado de valores afirmó sobre el informe de KPMG: “Esta es una contribución negativa que podría desviar la investigación y llevar a una eventual nulidad del proceso. El cordón central de la investigación en Premium es el fraude. No se sabe qué buscaba KPMG al incluir estos chisguetes faranduleros para la tribuna, estas esquirlas de datos como el velero, los pagos a Viena Ruiz, etc. que además no resultaron ciertos, cuando hay tantos hechos delictivos contundentes”.