Los extorsionistas que les daban 'paz y salvo' a sus víctimas

Por medio de llamadas telefónicas, que se hacían desde diferentes cárceles del país, los miembros de esta banda pedían entre $500 mil y $5 millones.

“Si me colabora con la recarga inmediatamente y me colabora con la plata le mando el paz y salvo. Tenga nuestra palabra, usted sabe que nosotros lo que decimos lo cumplimos y lo que decimos lo hacemos. Entonces, si me colabora con la recarga en diez minutos y me colabora con la plata ahora en la mañana, no la molesto más”, es el mensaje que por teléfono le transmite a su víctima uno de los extorsionistas de la banda Los Presidios. Por el resto de la conversación, se puede deducir que no es la primera vez que víctima y victimario hablan.

La persona a quien están extorsionando es una mujer que insiste en que no tiene más de los $200 mil pesos que está dispuesta a entregar. El delincuente sostiene que “va a hacer una excepción” y luego le informa que le va a hacer llegar el paz y salvo. Momentos antes, ella incluso le ofreció quedarse con el negocio que maneja porque no tiene cómo pagarle la suma que le está pidiendo.

Esta grabación es una de las pruebas con las que cuenta el Gaula de la Policía contra la organización criminal que este lunes recibió un fuerte golpe: 21 de sus miembros –16 mujeres y 5 hombres– fueron capturados por los delitos de extorsión agravada y concierto para delinquir, luego de un operativo simultáneo que se hizo en Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Cúcuta, Bucaramanga, Girón, Valledupar y Sincelejo.

Las víctimas de Los Presidios, que según cálculos del Gaula pueden ser casi 500 personas, eran en su mayoría tenderos, abogados, transportadores, prestamistas y panaderos, quienes eran contactados vía telefónica. Los datos los obtenían de directorios, clasificados en prensa, información de familiares, tarjetas de presentación y hasta de otros internos. Haciéndose pasar por grandes jefes de las Farc o de bandas criminales, los extorsionistas amenazaban a las víctimas y los obligaban a pagar entre $500 mil y $5 millones.

Según le explicó el coronel Fabio Hernán López, director del Gaula, a El Espectador, “el modus operandi es presionar con llamadas de muerte y decir que eran cabecillas de grupos armados para generar más intimidación sobre la víctima”. Y añadió: “Pedían elementos difíciles de conseguir como materiales de guerra, municiones, armas, uniformes, botas y medicamentos y como las víctimas no las pueden conseguir pronto, entonces les proponen consignar el efectivo”.

El coronel López es enfático en señalar que esta banda “estaba muy bien articulada”, pues mientras en la cárcel permanecían los que llamaban a intimidar, “afuera estaban los que recolectaban el dinero”. “Esta red, que es en su mayoría de mujeres, tiene una jerarquía muy bien organizada: en la punta están las cabecillas encargadas de cada región y quienes les rinden cuenta a los que están en la cárcel. Las principales zonas en las que se movían son la Andina y la Atlántica. Hacia abajo, lo que hacen los demás es recoger el dinero de montos mínimos, es decir, microextorsión”, sostuvo López.

En la grabación que pudo conocer este diario, el delicuente le informó a la víctima que “lo que dijo el comandante es que nos puede entregar $520.000, nosotros le daríamos una esperita hasta de 15 días o 10 días para que nos dé el otro resto, porque sinceramente nosotros a todos los otros comerciantes les estamos pidiendo esa colaboración. Usted nos dijo que estaba en condición de embarazo y entonces vamos a hacer una excepción con usted porque es mujer, porque puede ser familia de alguno, nosotros la vamos a tener en cuenta en eso”.

Dentro de las 16 mujeres capturadas, hay dos que estaban recluidas y seguían delinquiendo. Una de ellas es la cabeza que controla la región Atlántica. De acuerdo con el Gaula, hay 48 denuncias en contra de Los Presidios. “Hasta el momento tenemos 48 denuncias establecidas, podemos decir que esta red delincuencial como mínimo ha afectado a 500 víctimas que no se han atrevido a denunciar por miedo. Por eso esperamos que cuando lean esta noticia se animen a denunciar para terminar de desmantelar a esta banda”, señaló el coronel López. Una organización criminal que se logró extender por todo el país y representaba un negocio ilegal tan rentable que hasta paz y salvo otorgaba a su víctimas.

 

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