"Los militares ordenaron la muerte de Jaime Garzón": testigo de la Fiscalía

Darwin Betancur, un exinformante de la Brigada XIII del Ejército, declaró bajo juramento cómo el general (r) Rito Alejo del Río y el coronel (r) Jorge Plazas Acevedo habrían planeado, junto a Carlos Castaño, la muerte del periodista.

En el juicio que se adelanta contra el coronel (r) Jorge Plazas Acevedo por su presunta participación en el asesinato del humorista Jaime Garzón, la Fiscalía presentó a un testigo clave. Se trata de Darwin Lisímaco Betancur, un exguerrillero de las Farc que tras su captura en 1997 purgó parte de su condena trabajando como informante de la Brigada XIII del Ejército, en ese entonces dirigida por el general (r) Rito Alejo del Río. Dentro de la Brigada, Betancur conoció de manera especial el B2, el grupo de inteligencia militar que estaba bajo el mando del coronel (r) Jorge Plazas Acevedo.
 
En la diligencia judicial, que tuvo lugar el pasado 4 de mayo en un juzgado especializado, las declaraciones del exguerrillero fueron impactantes. Aseguró que el papel del coronel (r) Plazas Acevedo y del general (r) Del Río –hoy condenado a 25 años por el asesinato de un campesino– en la muerte de Garzón fue determinante, pues no solo ayudaron a crear el Bloque Capital de las AUC que ejecutó el homicidio, sino que lo planearon de la mano con el jefe paramilitar Carlos Castaño y que, tras el crimen, se encargaron de borrar todo rastro de su participación. Pero Betancur sobrevivió y la semana pasada, ante la justicia, contó su historia.

 

Como Betancur, alias "Vladimir" era otro guerrillero que pagaba sus crímenes trabajando como informante de la Brigada XIII. En la audiencia Betancur explicó que los militares le pidieron testificar que Jaime Garzón, quien estaba ejerciendo como mediador con la guerrilla para gestionar la liberación de secuestrados, en realidad se beneficiaba económicamente de los secuestros.

Cuando comenzaron las investigaciones por el homicidio, se dispersó el grupo de inteligencia militar. Betancur dijo que a él y al otro informante, alias “Vladimir”, así como a un sargento de apellido Lozano, los citaron a un caserío en Casanare llamado La Chapa. El jefe paramilitar de la zona, alias “Iván” –un viejo conocido de Plazas Acevedo, aseguró Betancur– llegó en una avioneta a las 5 de la mañana. Luego, uno a uno, los fue llamando hacia la pista, a donde debían dirigirse sin armas. Esto prendió las alarmas de Darwin Betancur.

En la huida por las selvas del Casanare, "Vladimir" cayó muerto por las balas de los ‘paras’. Fue entonces cuando Darwin Betancur se tiró al río y se fue en una camioneta de la cual bajó a un par de mujeres. A eso de las 6 de la tarde, paró una moto con dos civiles y se cambió el camuflado del Ejército con uno de ellos. En la moto llegó a la carretera principal, donde otra camioneta de las autodefensas lo esperaba. El tiroteo reinició y él escuchó a alias “Elías”, el jefe del grupo, hablando con alias “Iván” sobre la urgencia de matarlo. 

  

Además contó sobre las estrechas relaciones que supuestamente el general (r) Rito Alejo del Río y el coronel (r) Plazas Acevedo tenían con Carlos Castaño. Dijo que la finca de Del Río estaba al lado de la de Castaño, y que su amistad era tan cercana, que Del Río le recomendaba a Betancur irse a “trabajar” con Carlos (Castaño) dirigiendo algún frente paramilitar.

 

Pero eso no es todo. El exguerrillero, que trabajó durante todo 1998 en la brigada como informante, dijo bajo juramento que los dos altos oficiales crearon con Carlos Castaño el Bloque Capital de las Autodefensas: el que mató a Jaime Garzón.

Ante la jueza séptima especializada de Bogotá, Darwin Betancur decidió callar sobre quiénes son esos personajes de más alto rango que intervinieron en la creación del Bloque Capital. Dijo que lo citaron a reuniones en los mismos despachos de los políticos. Pero el testigo, que aseguró temer por su vida y la de su familia, decidió no ahondar en el tema.

Finalizando la diligencia aseguró: “Para mí no cabe la menor duda de que el Ejército Nacional ayudó en la planeación del homicidio del señor Jaime Garzón. Esto lo creo por lo que ellos decían de él, por los seguimientos, por lo que me dijo Lozano cuando lo mataron y pues porque allá, en esa brigada, yo conocí a los principales jefes paramilitares de este país”. Los mismos que ya admitieron haber cometido el magnicidio que la Fiscalía ya declaró crimen de Estado.