¿Por qué los 'narcos' necesitan a los políticos?

En entrevista con El Espectador Gustavo Duncan, autor de 'Mas que plata o plomo', habla de las complejidades del mundo del narcotráfico y de los hilos de poder que manejan los grandes capos.

Gustavo Duncan es investigador y profesor de Ciencia Política. /Gustavo Torrijos

En su más reciente libro Gustavo Duncan -columnista y profesor del departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes- devela las lógicas del poder que existen tras el negocio del narcotráfico, poniendo sobre la mesa los móviles detrás de las acciones criminales y mostrándolos desde una perspectiva diferente que arroja conclusiones sorprendentes.

¿Cómo surgió la idea del libro?

El libro es el resultado de un trabajo de investigación que viene desde el año 2001. El libro se deriva de mi tesis doctoral en ciencia política de la Universidad de Northwestern que contó con el respaldo de la beca Drogas, Seguridad y Democracia del Social Science Research Council. Para el año 2001 trabajé en Familias en Acción y fui testigo de algo que me impactó mucho: los paramilitares tomándose pueblos de Colombia. Me consternó por qué, no se trata simplemente del tema de la lucha antiguerrillera que se libraba en ese momento, lo más inquietante era la lucha por tomarse el poder. Entonces allí empecé a estudiar el tema.

¿Por qué hacer un libro sobre narcotráfico?

Aunque aparentemente es un libro sobre el narcotráfico, en realidad, sí un lector revisa la biografía, versa sobre los estudios del poder. ¿Por qué estos individuos adquieren poder?. Desde esa época me surgió dicho interés y entonces publiqué el libro “Los señores de la guerra” donde resolví muchas preguntas sobre la criminalidad per sé, entonces me dije vamos al grado cero de la criminalidad, pura y dura. También me surgió otra serie de preguntas, que plasmo en el libro, entre ellas ¿por qué los criminales se vuelven estado? ¿Qué es lo que lleva a un criminal a gobernar la sociedad?

¿Entonces usted cree que el vacío de poder del Estado en diversas zonas del país es el que ha permitido la consolidación de los delincuentes?

Creería que hay espacios donde eso es posible, donde las instituciones del Estado son débiles. Por ejemplo ¿para qué se necesitan instituciones fuertes en las montañas de Sinaloa (México) o las selvas del Guaviare, en Colombia? De repente hay un producto ilegal que gana valor en los mercados globales y es definitivo en el orden social. A eso se suma otro aspecto crucial que es algo que rebasa mi campo de estudio: la necesidad de satisfacer el deseo de poder. Entonces los narcos tienen allí la opción de satisfacer dicho deseo, esto podría ser investigado por la antropología y la psicología.

¿El deseo de poder es algo innato en el ser humano?

Por alguna razón existe un deseo innato de poder, de gobernar y convertirse en autoridad.

¿Y eso cómo se enlaza con el narcotráfico?

Lo que pude ver fue que son más los narcos que quieren poder que los que quieren únicamente dinero. Quieren gobernar y ser reconocidos como autoridad dentro un grupo de población. Eso no sólo le pasa a los narcos, les pasa a todos, simplemente piense en la élite bogotana. ¿Por qué algunos no simplemente se dedican a vivir bien y a aprovechar las ventajas de sus contactos sociales?. No, además quieren ser presidentes. Decir de donde surge ese deseo le corresponde a otros, pero lo interesante es conocer las condiciones que se lo permiten.

Su argumento tiene a favor que muchos de los líderes políticos que llegan al poder se aferran a él y pasa tanto en gobernantes de izquierda como de derecha, como por ejemplo el caso de la U.R.S.S...

Ahora que usted menciona el régimen soviético, el libro es una gran crítica en el fondo a la izquierda, porque en cierta medida las luchas que hizo durante el siglo XX se quedaron caducas ante las luchas que hicieron estos tipos.

¿Por qué dice que caducaron?

Porque la izquierda en un momento dado dependía de las instituciones del Estado para hacer las transformaciones del orden social, es decir, lo que existían eran sectores subordinados descontentos con el orden social y de repente surge una organización política que movilizaba esas emociones y reclamaba ante el Estado transformaciones. Esas organizaciones políticas por lo general no estaban formadas por los sectores sociales subordinados, mire la mesa de La Habana (Cuba) ¿Cuáles son campesinos?

¿Cómo actúo el Estado?

El Estado y las élites lo que dicen es que; ‘hay una gente que está resentida y quiere transformaciones, entonces vamos a hacer el menor número de transformaciones posibles. E incluyen dentro de sus instituciones de regulación social a la organización política que lucha por esas reivindicaciones y con eso ya los asimila. También lo que tratan de hacer es la menor cantidad de transformaciones posibles en el orden social.

¿Y cómo es esa mediación con los narcotraficantes?

En el caso del narcotráfico es distinto porque con el capital que surge del narcotráfico surgen instituciones de control social por fuera del Estado, entonces se hacen las transformaciones y el Estado dice 'ahora me toca negociar con gente que transformó el orden social y creó nuevas instituciones de control social, generándose otro tipo de relación sumamente distintita".

¿Cuándo usted afirma que la izquierda y los movimiento sociales ceden ante la posibilidad de hacer las reclamaciones a partir de la falta de instituciones del Estado, no está olvidando que los movimientos sociales son autónomos y acuden a la autogestión?

Aquí obviamente que son autónomos y que hay un movimiento social fuerte, que no es el mismo del siglo XX, pero hay una gran dependencia del Estado y también una gran separación. Se requieren otra serie de habilidades y otras formas de capital cultural, simbólico y social que no están disponibles entre los sectores subordinados. La crítica es esa.

¿En ese sentido como entender la forma en que los dos grupos logran y plantean las reivindicaciones?

En este caso, cuando hablamos de los narcotraficantes hablamos de unos criminales que pueden venir de los sectores sociales más marginados de la sociedad y esto, puede ser una ventaja para la criminalidad; arriesgar la vida, conocer la violencia , estar dispuesto a relacionarte con criminales lo que significa crear un capital social para ti, ese el contraste con la izquierda. Obviamente no estoy diciendo que no sean vigentes las luchas sociales de la izquierda, no se trata de eso, es en el sentido que la izquierda ha despreciado a los criminales y siempre los ha visto como lumpen, pero no es así, cumplen otro papel, de forma autónoma, no son ningunos subordinados de las élites, ellos están compitiendo por otro tipo de poder. Por supuesto, para ellos es mucho más fácil aliarse con la élite porque se están metiendo en espacios sociales que no son de interés a priori de la élite, y tampoco están interesados en tumbar el Estado central.

¿En ese sentido por qué los criminales necesitan de la élite?

Porque el narcotráfico es un negocio de producción de poder. El valor final y el valor agregado están mediados por el costo de producir poder. Producir la mercancía como tal no cuesta, lo que cuesta es tener un ejército o influencia sobre la clase política para poder reducir los riesgos del negocio.

¿A qué se refiere cuando habla de la búsqueda de los narcotraficantes por reducir los riesgos del negocio?

Tendría que remitirme a la forma de explotación que tiene lugar en el capitalismo racional, en el cual los empresarios asumen unos riesgos en el mercado y para ello pueden extraer la plusvalía de los trabajadores, pero no se delega entre los trabajadores los riesgos. En otras palabras, si a la empresa le va mal, al empresario le va mal y lo máximo que le puede pasar al trabajador es perder el trabajo. En el narcotráfico es distinto. Por ejemplo los pagos son más altos que en el mercado legal pero a cambio los empleados asumen los riesgos del negocio de ir preso o ser asesinados, que son muy altos. Ahora la explotación está dada en que lo que paga el narcotraficante no compensa el tamaño del riesgo asumido. Entonces ¿qué hace la organización criminal para evitar esos riesgos?: tratar de producir poder para reducir esos riesgos.

Y, ¿cuáles son las formas para crear poder?

Existen dos formas, una es teniendo un ejército privado y dominando. La otra es pagándole a la clase política. Si te das cuenta, ambas formas de poder, implican un reconocimiento de la población. Es decir ‘yo le pago a ese político para que me proteja, porque ese político usando los métodos que sea, en una democracia, es capaz de ganar unas votaciones. Tiene el soporte de una población para poder gobernarla y representarla’. Del mismo modo un narcotraficante le puede pagar a un paramilitar o a un señor de la guerra porque él controla un territorio a partir de ser la autoridad de una población y eso es lo realmente importante de analizar del poder político del narcotráfico.

Qué pasa en el caso de Colombia y México…

En ambos países hay casos extremos pero también otras zonas en las que los narcos no mandan como Bogotá y el Distrito Federal. A lo sumo los narcos lo que pueden hacer es pagar para que no los capturen, no pueden pagar para gobernar.

Entonces, ¿sugiere dos tipos de sobornos?

Los narcos pueden pagar a un policía para que no los capture o le pueden pagar a un político para que los deje gobernar una región. Pero también sucede que existen niveles de desarrollo intermedio y niveles intermedios de acumulación de capital donde hay un área gris en la que los aparatos coercitivos de los narcotraficantes gobiernan ciertos espacios de las instituciones sociales y los políticos otros. Ahí es donde uno cuestiona la noción weberiana de la pretensión del monopolio de la coerción. En realidad lo que existe es un oligopolio, dos gobiernos que funcionan de manera paralela, algunas veces coordinados, no necesariamente enfrentados, y en la mayoría de los casos existen acuerdos.

Pero esos acuerdos siempre son clandestinos, nunca legales...

Obviamente, pero son acuerdos muy interesantes porque delimitan el accionar, no sólo hacia adentro sino hacia afuera. Un político de una región puede definir los límites del poder entre y uno con los narcos. Pero además, el capital del narco y su aparto de coerción, implican que ese pedazo de la sociedad acumula más poder y se convierte más importante en el sistema de poder nacional. Muchas regiones de Colombia y México eran insignificantes, pero de repente, con la llegada de los capitales del narco se volvieron importantes en la política, la economía, entonces esa clase política empieza a tener importancia en el nivel central, la capacidad de negociación que adquiere frente al sistema político central, es importante.

¿Por qué los narcos teniendo un poder económico muy amplio se arriesgan a adquirir reconocimiento público al pretender poder político?

Existen narcos que pueden durar años con un emporio económico sin buscar el poder político como ‘el papero’. Pero existen otros que quieren adquirir poder, la cuestión es que el poder no es invisible, el poder se ve. No se puede gobernar sin ser visible.

¿Qué tan válida es la pretensión comparativa de la Colombia de los años ochenta y la situación actual de México?

Son situaciones muy distintas. Los narcos de México no han tenido una guerrilla a su lado. La guerrilla obligó a la creación de un aparto coercitivo que ejerciera dominio social muy rápido. De hecho el paramilitarismo en Colombia rápidamente se lo toma el narco, porque además era el centro de la economía política. Hacer la guerra producía rentas en el caso del narco, hacer la guerra en el caso de la ganadería producía pérdidas por usar como ejemplo un negocio legal. Esa es la gran diferencia. También otra diferencia clara es el caso Escobar, que en México no existe un narco que le hubiera declarado la guerra al Estado. La violencia está muy relacionada con la apertura del sistema democrático, de hecho la violencia del narco en México es la violencia del costo de la democratización.

¿Por qué dice eso?

Porque antes la estructura política del PRI permitía someter a los narcos regionales. Una alcalde, de un municipio por más pequeño que fuera podía contar con el respaldo del nivel central y de su aparto coercitivo. Y cualquier narco que se saliera de control lo reprimía. Cuando llega la democratización, la corrupción no se acaba y el primer gobernador distinto del PRI, el de Baja California, terminó preso por narcotráfico y sus relaciones con narcos. Eran corruptos iguales pero no disponían del respaldo de las instituciones del centro para poder someter al narco, se abrió el sistema político, se generó competencia y los aparatos coercitivos estaban desestructurados. El narco tiene todas las de ganar.

¿De dónde sale el título del libro?

El poder del narcotráfico es mucho más que la capacidad de amenazar o sobornar. Es la capacidad que tienen los narcotraficantes de gobernar facciones de la sociedad y de reclamar decisiones políticas acordes a sus intereses por gobernar, ese es en esencia el mensaje del libro.

¿Cuál es la diferencia entre la relación con el narcotráfico en Estados Unidos, México y Colombia?

Los narcos en Estados Unidos no generan procesos de gobierno y solución de procesos a demandas sociales que les permitan gobernar a la población. Lo máximo que se puede encontrar es que tienen cierta influencia en los guetos afroamericanos e hispanos y que pueden controlar el mercado de drogas y ejercer un mediano poder a su interior. Aun así, existe una amplía presencia de la policía y los procesos de inclusión a los mercados no depende de los narcos, así que, lo que pueden ofrecer es muy poco. Además, en Estados Unidos el mercado mayorista es abierto, si no lo captura la Policía, nadie lo va matar porque vendió drogas sin haber pagado a un mayorista, lo máximo que le puede pasar es que otro narcotraficante lo robe y lo mate, no tiene que pagarle a nadie para entra, al menos en los niveles de mayorista y de intermediario.

Se habla del narcotráfico en Colombia como algo pasado. ¿Qué papel juega hoy en la sociedad colombiana?

Del narcotráfico se habla como algo pasado porque sin duda el Estado recuperó su control sobre gran parte del territorio, a pesar de que se continúa traficando drogas, hemos reducido la capacidad de gobernar sociedades por cuenta de los narcos, mafia, paramilitares incluso de las guerrillas que terminaron envueltas en este fenómeno.

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