Los negocios del director del Instituto Nacional de Metrología

Hernán Alzate, dice que sus negocios no lo inhabilitan y que nunca ha favorecido a su empresa.

Hernán Darío Alzate (derecha) al tomar posesión de su cargo ante el entonces ministro Sergio Díaz Granados. / Cortesía

En marzo de 2012, Hernán Darío Alzate Sepúlveda se convirtió en el primer director del Instituto Nacional de Metrología (INM), el ente encargado —entre otras— de que los patrones internacionales de medida se cumplan y de calibrar los instrumentos de medida —como, por ejemplo, una pesa— de los laboratorios que lo soliciten, con el fin de que sean exactos y de esta forma beneficiar a los empresarios y a los consumidores y evitar el fraude o que los instrumentos de medida no arrojen los resultados que deben dar.

Ahora, menos de dos años después de haber sido designado, Alzate enfrenta su primer escándalo, debido no a su labor al frente del Instituto, sino a sus negocios familiares. Alzate, además de ser el director del INM, es el dueño y principal accionista de Elgama Sistemas S.A.S., un laboratorio que presta servicios de metrología y, además, importa instrumentos “de medición, verificación, análisis, navegación, y suministro de maquinaria y aparatos eléctricos”, de acuerdo con su certificado de Cámara y Comercio.

Es decir, que Alzate es el director de la entidad encargada de velar porque los instrumentos usados por los laboratorios para sus mediciones cumplan con los patrones internacionales y, a la vez, es dueño de uno de esos laboratorios. Eso sin contar sus nexos con otro laboratorio, Volumed S.A.S., cuyo domicilio, de acuerdo con el certificado de Cámara y Comercio, es el mismo de Elgama. Alzate era el principal accionista de esa empresa hasta que, antes de ingresar al INM, trasladó sus acciones a otra persona.

Son tales los vínculos de Alzate con Elgama, que en los archivos del Organismo Nacional de Acreditación su correo sigue apareciendo como el correo de la empresa. Incluso, pese a que Alzate ya no es el representante legal de Elgama, en la Superintendencia de Sociedades sigue apareciendo como tal.

En una denuncia enviada a El Espectador, se da cuenta de que Alzate, ya como director del INM, hizo parte de varias juntas directivas de Elgama e, incluso, su firma aparece en una declaración de cambio por la importación de unos bienes hecha por Elgama. En la denuncia se adjuntan, además, unos extractos del banco Davivienda que demuestran que Alzate recibe notificaciones en el lugar donde queda Elgama.

El mismo Alzate reconoce estos nexos, pero señala que éstos no implican una inhabilidad. Confiesa que antes de posesionarse se deshizo de sus acciones en Volumed, pero que no hizo lo mismo con sus activos en Elgama porque esta es la empresa de su familia y que, sin saber si su trabajo en el INM iba a durar, no vio con buenos ojos deshacerse de su empresa. Señala, además, que nunca ha favorecido a Elgama y que el INM nunca ha contratado con esta empresa.

“Es que es imposible que favorezca a Elgama”, dice, y precisa que a ese laboratorio, como a todos los que lo solicitan, se le calibran sus instrumentos y se le cobra con base en una tabla de precios ya establecida, por lo que a Elgama no se le puede dar ninguna tarifa preferencial ni nada semejante.

Al preguntársele si este dolor de cabeza lo ha hecho pensar en vender o traspasar sus acciones de Elgama, dice que lo ha pensado. Sin embargo, es enfático: “La muestra de que no hay nada ilegal es que no hay intenciones de esconderlo. Si mi intención fuera beneficiar a Elgama, trataría de esconderlo, pero nada de eso. Mi labor ha sido trasparente”.

Y en cuanto a la denuncia en su contra, señala que muy seguramente es de alguien que quiere que el INM lo beneficie o, incluso, quedarse con su cargo. “El ladrón juzga por su condición”, sentenció. Y lamentó que estas denuncias opaquen lo que ha hecho el Instituto en estos años.