Los reproches de 'Timochenko' a sus hombres

El Espectador revela varios correos electrónicos en los que el número uno de la guerrilla se queja por la indisciplina de sus hombres, ordena rectificar 20 irregularidades subversivas y reconoce que están golpeados.

‘Timochenko’, máximo jefe de la guerrilla de las Farc.

Nunca antes como ahora, después de casi medio siglo de conflicto, las Fuerzas Armadas habían podido conocer y descifrar buena parte de los secretos de las Farc. Muchas de esas verdades quedaron consignadas en correos electrónicos cruzados entre integrantes del Secretariado y otros comandantes de frentes que revelaron no sólo sus rutinas en la guerra o su estrategia de infiltración a movimientos sociales legítimos, sino también sus excesos, sus yerros y hasta las directrices para corregir su rumbo.

El Espectador tuvo acceso a varios correos en poder de organismos de inteligencia en los que el máximo jefe guerrillero, alias Timochenko, criticó la indisciplina en sus filas, elaboró un listado de 20 irregularidades que los están minando adentro y reconoció que “no es fatalismo”, sino “realismo” que el plan militar Espada de Honor los ha golpeado. Timochenko sostuvo en un correo del 4 de agosto de 2013 que “la mayoría de golpes que hemos recibido en los últimos 10 años indican violaciones a normas elementales de la guerra de guerrillas y al incumplimiento de nuestras normas disciplinarias. Reflejando muchas veces falta de sacrificio, irresponsabilidad, acomodamiento, machismo, soberbia y subestimación del enemigo”.

En ese correo añadió, en mensaje enviado a todos los hombres en armas y a los milicianos, que había que erradicar de las Farc 20 “problemas” que les estaban causando mucho daño, entre los que mencionó “los que aprovechan sus atribuciones para presionar a las mujeres en el campo sexual, dándose casos de algunos que buscan estar con todas” o que “se siguen presentando ajusticiamientos sin consulta al Secretariado (ver recuadro “Las irregularidades que denuncia ‘Timochenko’”). En otro mensaje del 6 de septiembre de 2013, el jefe de las Farc aseguró que están siendo diezmados no tanto por los éxitos militares del Estado, sino por “la desidia e indolencia” de los guerrilleros.

El 7 de noviembre de 2013 Timochenko se quejó de la falta de disciplina de sus hombres y dijo que prefería quedarse con 3.000 subversivos comprometidos con los estatutos de las Farc y no con otros 5.000 que no lo hacen. “No podemos seguir así (...) No les estoy pidiendo que sean santos. Lo único que les pido es que sean revolucionarios responsables ante la organización”, recalcó. Además, el sucesor de Alfonso Cano manifestó en sus correos que había que cambiar “una serie de prácticas y deformaciones que de continuar van a hacer resentir esas columnas que hasta el momento hemos logrado mantener en pie”; y resaltó que la confrontación sigue en todos los terrenos: militar, político, organizativo, cultural y propagandístico”.

Una de sus principales preocupaciones son los continuos informes en los que le reportan que los distintos frentes no están cumpliendo las orientaciones del Secretariado y que como consecuencia de esos errores han tenido bajas sensibles como las de alias Caliche, quien era el jefe de la columna móvil Jacobo Arenas, y alias el Negro Eliécer, uno de sus hombres de confianza, ambos abatidos en mayo de 2013. “Caliche, semejante guerrero y el papel que estaba cumpliendo en la conducción de las tareas en el Cauca. Salía a un recorrido largo y se le dijo que no fuera a llamar a la mujer que tenía afuera. Fue lo primero que hizo. Y el Negro Eliécer, comunista a toda prueba, sale a una cita con un civil, se lleva un solo acompañante y no manda a explorar el sitio del encuentro”, recordó Timochenko.

En general, la radiografía del máximo jefe de las Farc es que tienen serios problemas por corregir, pero que a pesar de todos ellos en casi 50 años de confrontación armada “les ha sido imposible doblegar la voluntad de la lucha de los farianos”. En todo caso sí reconoció que le angustia la pérdida de hombres con experiencia militar y política, que el apoyo de Estados Unidos ha sido clave en la ofensiva en su contra, que el Estado “ha dado muestras de su capacidad de adaptación” para golpearlos estratégicamente, que el éxito o fracaso de su proyecto revolucionario descansa en los “cuadros” que constituyen su trabajo político y militar, y que hay “mandos que siguen ‘encampamentados’ en casas civiles en áreas que son objeto de operativos militares”.

Por último, Timochenko criticó los comandos de pelea que van de casa en casa “consiguiendo novias, viendo televisión, haciendo la comida en pleno día en las casas y hablando por teléfono con Raimundo y todo el mundo”. Además, lamentó esa práctica irregular de civiles entrando a campamentos porque supuestamente son de confianza. “Esos de confianza fueron los que hicieron matar a los mandos del sexto frente. Pues claro camaradas, es a través de los de confianza que nos están matando”. Asimismo, señaló que el trabajo político no sólo consiste en mencionar los éxitos para mantener a las filas adoctrinadas, sino en resaltar los fracasos y aceptar las severas autocríticas, “incluso en los momentos victoriosos”.

Y concluyó citando al general del Ejército Popular de Vietnam Võ Nguyên Giáp, recientemente fallecido: “Por sí solo el heroísmo patriótico no es suficiente para la victoria. En la práctica la mejor forma de protección es conservar el secreto”. El bloque Oriental de las Farc le contestó uno de esos correos a Timochenko y reconoció que se siguen presentando despilfarros en el presupuesto del frente, que había “avaricia de dinero en algunas direcciones”; “que se ha premiado, privilegiado o presionado a mujeres y que eso es una inmoralidad que aún se presenta”; “que hay casos de mandos medios que se dejan gobernar por la compañera”, y “que no se están aplicando las sanciones estipuladas”. Con una particular propuesta que cierra el correo: “Dar más oportunidades para que la mujer guerrillera se proyecte como mando”.

Todos estos correos cruzados y otros más en poder de los organismos de inteligencia fueron encontrados en el computador de alias John 26, segundo comandante del frente 53 de las Farc, muerto en desarrollo de la operación Normandía II, efectuado por la Policía el 26 de diciembre de 2013. Queda claro pues la molestia de Timochenko por la indisciplina, en un momento clave de la negociación de paz en La Habana con el gobierno Santos. Toda esta documentación en poder de El Espectador muestra que hay desconfianza en el interior de las propias filas guerrilleras y una orden perentoria: “Acatar los mandatos del Secretariado”.

 

 

 

*** “No es fatalismo, es realismo”
El 6 de septiembre de 2013 ‘Timochenko’ les envió una comunicación a sus hombres en la que advirtió que los últimos golpes recibidos por parte de las Fuerzas Militares se debieron a que no se están respetando las directrices del Secretariado. Por eso dio instrucciones para verificar una vez por semana, en todas las unidades guerrilleras, si estas consignas se están respetando. Además, pidió que se hicieran asambleas periódicas con el único fin de repasar el reglamento interno y nombrar “compañeros” para que visiten las unidades y verifiquen en el terreno.
Al final reconoció que “el espacio que venimos abriendo en otros escenarios se nos reduce. Además, hay una reflexión lógica: ¿cómo acompañar una organización así tenga razones valederas y que se comparten, que todos los días está siendo golpeada, no por la berraquera del contrincante sino por la desidia e indolencia de sus integrantes?”. A renglón seguido mencionó: “No me preocupa tanto el bajón en la cantidad, sino la pérdida de los hombres de la experiencia, de la fidelidad y del don de mando adquirido. Hay que decir que el plan Espada de Honor (estrategia de las FM.MM., para combatir a la guerrilla), les está dando resultado y los nuestros no se hacen conscientes. No es fatalismo, es realismo”.

***   Las irregularidades que denuncia ‘Timochenko’

En un correo del 4 de agosto de 2013 el máximo jefe de las Farc se quejó ante sus hombres por múltiples acciones de indisciplina en las filas guerrilleras y, además, señaló 20 irregularidades que les estaban haciendo mucho daño.

 Creer que el mando no tiene límites.

No hacer uso acertado y dialéctico de la dirección colectiva.

 Creer que la dirección colectiva es para aprobar todo lo que dice el jefe.

 No analizar la implicación o los réditos políticos de cualquier decisión que se tome.

Olvidar que el mando es para organizar, orientar, enseñar, dar ejemplo haciendo, creer que es únicamente para sancionar y ‘vaciar’ a los subordinados.
Olvidar que todos somos iguales, otra cosa es que haya unos más responsables que otros, lo que no autoriza a dar “privilegios”.

Olvidar que cualquier peso o bien es de la organización y que se debe pensar dos veces antes de gastarlo o disponer de él.

 Olvidar que cada mando se debe a sus tropas; todos los días encuentran cualquier “disculpa” para irse del campamento.

Olvidar que tienen tropas a su disposición para que ejecuten las diversas tareas y que si no reúnen ciertos requisitos su papel es formarlos y no irse él a cumplirla, “porque aquí no hay quién”.

 Los que aprovechan sus atribuciones para presionar a las mujeres en el campo sexual dándose casos de algunos que buscan estar con todas.
 Los que premian con dádivas o privilegios los favores sexuales que le da alguna guerrillera.

 Los hombres que se dejan gobernar por la compañera, o la mujer que se deja gobernar por el compañero.

 Los que por su condición de mando cuando su compañera (o) sale a misión, a salud o cae preso, (y) mantiene comunicación por teléfono.
 Los que con el argumento de que no se puede andar en grandes unidades se arman su guardia personal y se olvidan del resto de unidades por meses y meses.
 Se siguen presentando ajusticiamientos sin consulta al Secretariado.

 Los que se están inventando el argumento de que las circulares no son de obligatorio cumplimiento.
 Las relaciones íntimas con civiles que le han permitido al enemigo darnos golpes.

Los que se dedican a ver películas basuras o pornográficas, muchas de las veces ellos solos aprovechando su condición de mando.
Los que no han podido entender y asimilar lo que significa el secreto y la reserva, todo lo andan contando.
 Los que nunca informan las fallas para no “enemistarse” con el compañero.

“Prefiero quedarme con 3.000 guerrilleros”

 

En un correo electrónico del 7 de noviembre de 2013, alias ‘Timochenko’ les escribió a todos los miembros de las Farc: “Hace poco les decía a las unidades que andan conmigo que el enemigo dice que somos ocho mil. Bueno, partamos de esa cifra. Si de esos hay cinco mil que no quieren cumplir, prefiero quedarme con los tres mil que sí cumplen y de seguro que avanzaremos mucho más rápido en función de nuestra meta. Entonces vamos a buscar qué hacer con los cinco mil que no cumplen. Algo nos tendremos que inventar, pero no podemos seguir asó”. En este documento, en poder de los organismos de inteligencia, queda claro que el comandante subversivo tiene molestias con varios frentes guerrilleros en los que parece no haber disciplina "revolucionaria" exigida en su código normativo, expedido en la VI Conferencia de 1978. Por eso concluyó: Para que todos acaten la disciplina es necesario que crean en la lucha, que tengan cierto nivel de desarrollo político y sepan por qué es que se baten y la importancia de aquello por lo que se baten. Y si eso es cierto, saquen sus conclusiones”.

[email protected]

@jdlaverde9