Los testimonios contra exsenador Dieb Maloof

El Espectador conoció las declaraciones de los paramilitares que participaron en el homicidio del exalcalde de Santo Tomás (Atlántico) en 2004 y que tienen contra las cuerdas al excongresista.

El exsenador Dieb Maloof ya pagó una condena por nexos con los paramilitares. /Archivo

El exsenador Dieb Nicolás Maloof aún no ha terminado de saldar sus cuentas con la justicia por los nexos que tuvo con el bloque Norte de las autodefensas, especialmente con Édgar Antonio Fierro Flórez, alias Don Antonio. Luego de ser el primer condenado por parapolítica en enero de 2008, a cuatro años y nueve meses de prisión, la Fiscalía le dictó a Maloof medida de aseguramiento el pasado 24 de febrero por el homicidio del exalcalde de Santo Tomás (Atlántico) Nelson Ricardo Mejía Sarmiento, asesinado el 29 de abril de 2004 por los paramilitares. El Espectador conoció los testimonios que reposan en el expediente y en los que se señala al excongresista de ser quien, supuestamente, ordenó el crimen, porque Mejía se había negado a entregar contratos de la salud del municipio para financiar a los “paras”.

En el documento de 45 páginas en el que se ordenó el arresto de Dieb Maloof —efectuado el pasado 25 de febrero— se tienen como eje principal de las pesquisas las declaraciones del exalcalde de Barranquilla Bernardo Hoyos Montoya y de tres paramilitares: Lolyluz María Quiroz Navarro, alias Diana; Eliécer Remón Orozco, alias Cochebala, y Juan Carlos Rodríguez de León, alias el Gato, quien confesó haberle disparado en dos oportunidades al exalcalde de Santo Tomás por la espalda. Sus relatos indicaron que el homicidio fue el resultado de los estrechos nexos que tenía el exsenador con Don Antonio, jefe del frente José Pablo Díaz.

El expediente contra Maloof se abrió el 23 de noviembre de 2011. La denuncia fue interpuesta por el abogado José Humberto Torres, quien precisó que Don Antonio, a pesar de ser condenado por este crimen, había mentido constantemente en los procesos de Justicia y Paz al decir que el asesinato del exalcalde de Santo Tomás se había dado porque pensaban que Mejía Sarmiento hacía parte de una banda criminal de la región. Agregó que en ningún momento el exsenador Maloof le solicitó a él o a alguno de sus subalternos cometer el homicidio.

La Fiscalía comenzó sus pesquisas y precisó que para la época de los hechos el objetivo de los paramilitares era destinar los recursos públicos al financiamiento de sus actividades ilegales. En la región comenzó a reinar la figura de Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, quien logró alianzas con líderes políticos que llegaron al Congreso —según el caso de Maloof, que tiene como pruebas los archivos encontrados en el computador de Don Antonio—. El siguiente paso fue poner fichas en las alcaldías para cobrar porcentajes de participación sobre contratos públicos.

En Santo Tomás, donde había sido electo Nelson Mejía por segunda vez como alcalde en 2004, operaba el grupo de Don Antonio. Según la Fiscalía, el aval para la candidatura de Mejía lo dio el movimiento Colombia Viva, presidido por el exsenador Maloof. Situación que permitió inferir que los paramilitares apoyaron la candidatura de Mejía, porque nadie era elegido sin su consentimiento. Además, que la exigencia que le hicieron fue entregar los recursos destinados para la salud. Sin embargo, Mejía se negó a las peticiones que al parecer le hizo directamente Maloof, argumentando que jamás recibió el apoyo prometido durante la campaña.

La Fiscalía comenzó a tomar declaraciones de desmovilizados del Frente José Pablo Díaz, quienes aseguraron que la orden de asesinar a Mejía Sarmiento la dio el comandante Luis Modesto Montero, alias Diego. Por ejemplo, José Mauricio Acuña, alias Leo, y Antonio Cuello, alias Chiquito Cuello, señalaron que Diego los reunió junto a un policía llamado Pedro Romero y les ordenó matar inmediatamente al alcalde de Santo Tomás porque había “políticos pidiendo la muerte de ese señor”. Precisaron que durante un mes lo siguieron y hasta fueron a su casa, pero que no pudieron ejecutarlo. Agregaron que luego se enteraron de que al Gato lo había matado en Barranquilla.

Pero la testigo que permitió armar el complejo rompecabezas fue Lolyluz Quiroz, alias Diana, la mujer que aseguró haber estado presente en la reunión en Barranquilla en la que Dieb Maloof y Don Antonio acordaron asesinar al exalcalde de Santo Tomás. Diana reveló que el 30 de marzo de 2004, día en que Don Antonio le dio $400 mil por el cumpleaños de su hija, estuvo en una reunión en la que participaron varios comandantes paramilitares. La mujer manifestó que junto a su jefe Jeison Espitia, alias el Zarco, fueron hasta un restaurante campestre para recoger el dinero. Que tiempo después de estar ahí, llegó Dieb Maloof, pero que decidieron irse porque no podían hablar en ese lugar.

Diana aseguró que se subió en la camioneta junto a Don Antonio y el Zarco, que se dirigieron a un lavadero de carros y que ahí se encontraron con Maloof. “Acalorado, el señor Antonio la dijo a Dieb que qué había sucedido (...) Dieb le dice que el no podía hacer nada porque había tratado de convencer a Nelson (Mejía) pero que él no quería, que estaba rehusando a las pretensiones de las autodefensas, que ya eso quedaba en sus manos y que le hiciera porque eso iba a ser un problema para todos”, declaró Diana. La testigo puntualizó que Maloof le dijo a Fierro Flórez que tenía otro político que sí estaba dispuesto a colaborar, a lo que Don Antonio respondió que mandaría los muchachos de la zona.

La defensa del excongresista cuestionó la credibilidad del testimonio al decir que se trataba de una criminal buscando beneficios judiciales. Pero la Fiscalía puntualizó que Diana no tenía motivos para inventar aseveraciones contra Maloof, que no podía buscar prebendas porque ya estaba en un proceso de justicia transicional y que en cambio puso en riesgo su vida y la integridad de su familia porque no fue posible incluirla en el plan de protección de testigos. El ente investigador afirmó que las palabras de la mujer fueron corroboradas por otros testigos.

Es el caso del Gato, el sicario que aseguró que la orden de matar a Mejía Sarmiento se la dio alias Diego, porque como no pudieron asesinarlo en Santo Tomás, decidieron llamar a Eliécer Remón, alias Cochebala para que prestara a sus hombres. El Gato y el Parce, quien ya está muerto, fueron los encargados de ejecutar a Nelson Mejía. Ese día se armó una operación en la que también participaron Diego, el policía Pedro Romero y Cochebala. Lo siguieron desde el aeropuerto de Barranquilla hasta la Gobernación de Atlántico, donde se oficilizaría su regreso a la alcaldía luego de un mes de estar inhabilitado.

El Gato indicó que Mejía Sarmiento estaba junto a una mujer —luego se supo que era su abogada Edith María Carrillo—, con la cual ingresó durante la mañana a un motel, y que a la salida de éste fueron a almorzar al restaurante Don Efra, lugar donde ultimaron al exalcalde de Santo Tomás. “Tengo entendido en un 90% que lo asesinaron porque le habían mandado a entregar las contrataciones en el tema de salud. El que pidió esa contratación para las autodefensas fue el senador Dieb Maloof”, concluyó el Gato. Asimismo, la Fiscalía indagó a Cochebala, quien admitió su participación e indicó que colaboró con toda la logística, ya que la petición la había hecho Maloof. “(El exsenador) había hecho una exigencia a Mejía del 10% de los contratos que entraban a la Alcaldía y como que el señor se negó, por esa razón ordenaron su muerte”, contó Cochebala.

Una de las piezas claves de la investigación para la Fiscalía es el exalcalde de Barranquilla Bernardo Hoyos. El exmandatario les dijo a las autoridades que días antes del asesinato de Mejía, éste le pidió una cita para pedirle un consejo. “Manifestó gran preocupación y temor por su vida, ya que había sido invitado a una reunión en la cual se ventiló la necesidad de que toda la contratación en salud de la Alcaldía de Santo Tomás debía hacerse con las autodefensas (...) Dijo categóricamente que no iba a contratar con las autodefensas (...) infelizmente a los tres días lo asesinaron (...) Me dijo que en la reunión se encontraba el doctor Dieb Maloof. Me dijo que estaba muy preocupado porque estaban matando a todas las personas que no obedecían a los paramilitares”, aseguró Hoyos Montoya.

La Fiscalía advirtió que se encontraron méritos suficientes para dictar la medida de aseguramiento contra Maloof. Asimismo, que se desvirtuaron las hipótesis de que se trataba de una venganza por el supuesto desmantelamiento del Cartel de Embargo que intentó desfalcar a la Alcaldía de Santo Tomás o que la muerte de Mejía se dio por un lío de sábanas, supuestamente porque la mujer de Diego era la abogada Carrillo. La mujer testificó y negó cualquier vinculo con el comandante paramilitar. Por ahora el excongresista Maloof sigue recluido en una clínica en Barranquilla y la Fiscalía solicitó una nueva valoración para ver si puede ser enviado a prisión.

 

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Santiago Martínez Hernández

Judicial

Los testimonios contra exsenador Dieb Maloof

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