Los testimonios que vinculan a un coronel de la Policía con las mafias del Bronx

El oficial habría dado órdenes directas a sus subalternos con el fin de simular operativos en la zona.

Para garantizar el éxito a largo plazo de la intervención en el Bronx, las autoridades deben pensar en medidas más allá de las policivas. / Gustavo Torrijos - El Espectador


Era un secreto a voces pero nadie decía nada. Por décadas las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas expandieron su negocio en el sector conocido como El Bronx en el centro de la capital de la República. Tres calles fueron “colonizadas” por los traficantes sin problema alguno vendían estupefacientes y armas.

¿Cómo ocurrió esto? Los traficantes armaron una estrategia con el fin de controlar todo en la zona, esto incluía a la Policía. Los uniformados recibían comisiones con el fin que mirarán para otro lado. Era un plan sencillo y muy efectivo, con esto los dueños de los “ganchos” continuaban con sus actividades ilegales.

Los policías lo habrían permitido todo, desde la venta de drogas, pasando por la presencia de menores de edad en el lugar, así como el secuestro. De esto ha quedado constancia en las investigaciones que se han adelantado basándose en testimonios de gente del sector así como de los uniformados que se infiltraron.

En las declaraciones reveladas por el noticiero CM& se evidencia que la estrategia también tenía como objetivo ocultar todo lo que pasaba en El Bronx, hecho por el cual se modificaron operativos para así demostrar resultados operaciones y que sus superiores no sospecharan de sus actos.

Un grupo de subtenientes declararon que “Verde 14” –al parecer el coronel Gerardo Rivera- tenía una estrecha relación con los jefes de los ganchos. El entonces comandante de la Estación de Mártires en Bogotá habría dado instrucciones precisas a la hora de ocultar todas las atrocidades y actos delincuenciales que allí se ejecutaban.

“Guarden todas las ‘chasas’, que limpien todo y recojan toda a basura para cuando mi general ingrese no vea novedades”. Esta habría sido una de las órdenes impartidas por el oficial a los comandantes del CAI Ricaurte y los cuadrantes 5,6,7,8 y 9. Estas declaraciones son analizadas por los investigadores de la Policía.

Igualmente existe otra declaración que evidencia la simulación de operativos en el sector con el fin de mostrar resultados. Uno de los testigos aseguró que el 25 de mayo de 2013 el coronel les habría ordenado por radioteléfono que “derribar una olla no es desaparecerla, es cambiarla, es pintarla”.

Esto hace parte de la investigación que se adelanta por la presunta “nómina paralela” que manejaban los ‘ganchos’ (estructuras dedicadas al tráfico de drogas) entre las cuales se encontraban agentes de la Policía. Por estos hechos ya fueron capturados 15 uniformados quienes habrían recibido comisiones diarias de los traficantes para que les permitieran la venta de droga.

Según la investigación los policías también habían participado directamente en las acciones ejecutadas por el temible grupo conocido como ‘los Sayayines’, hombres fuertemente armados que cobraban extorsiones, secuestraban, torturaban y manejaban los negocios de prostitución infantil.