Los últimos bienes del “Papero”

La cifra de propiedades que Marco Antonio Gil le regresó a la Fiscalía asciende a 158. Están avaluadas en medio billón de pesos.

Marco Antonio Gil, alias ‘El Papero’. /Fiscalía

Desde que se emitió la condena contra Marco Antonio Gil Garzón, alias el Papero, el 10 de septiembre de 2013, el narcotraficante se comprometió a entregarle a la Fiscalía 147 bienes avaluados en más de $500.000 millones. Las autoridades ya habían recuperado 74 inmuebles —entre fincas, locales comerciales y lotes—, 54 vehículos y 19 empresas, la mayoría constituidas bajo la figura de sociedades.

Sin embargo, el pasado 21 de abril la Dirección de Extinción de Dominio ordenó el embargo de las últimas 11 propiedades que faltaban por arrebatarle al Papero. Su cuantía no es tan exorbitante, pero se trata de varios predios que se engloban en dos fincas ubicadas en Villavicencio y Venadillo (Tolima).

Los problemas para él comenzaron el 13 de marzo de 2013, día que fue capturado por tener vínculos con los narcotraficantes extraditados Jaime Ochoa y Jaime Dib Mor Saab. Este último fue quien en sus declaraciones confesó que conocía a Gil desde el año 76 por su trabajo en la Central de Abastos de Bogotá.

Mor Saab señaló que en el año 93 el Papero lo buscó para que participaran en una operación llamada “La Gorda”, que consistía en enviar más de 2.000 kilos de cocaína a Estados Unidos en tanques para químicos de la empresa Basf. Los negocios duraron hasta el año 97, cuando fueron arrestados algunos miembros de la red.

Dib Mor reveló que entre otros negocios de narcotráfico, el Papero logró quedarse con la empresa de transportes de Manizales llamada Serviturismo y que él fue el encargado de recibir el dinero que llegaba de Estados Unidos. Estas declaraciones fueron ratificadas por otros exsocio de Gil, llamado Guillermo Vallejo Guarín, quien agregó que él vendía la droga en el país norteamericano.

Gracias a estos testimonios y tras revisar los estados financieros del incremento patrimonial injustificado del Papero, la Fiscalía evidenció cómo a través de empresas como Inversiones Constructora América S. A., de la que era socio Pedro Gómez y la esposa del general (r) Flavio Buitrago, Elba Alieth Pulido —la pareja es procesada por sus nexos con Gil—, Duratex y Otilia Flowers, se lavaron millones de dólares.

Mientras se cerraban las negociaciones entre la Fiscalía y el Papero para la entrega de bienes, apareció Luis Alfredo Torres, quien entregó información sobre unas propiedades que estaban a su nombre, pero que en realidad le pertenecían a Gil.

Un total de 11 inmuebles que fueron entregados como parte de pago de un negocio que sostuvieron Torres y el Papero en 2010 para la compra de un local en Unicentro de Villavicencio. Según dijo el informante el 17 de diciembre de 2013, él conoció a Gil en el año 2006, época en la que sufrió un secuestro.

Torres indicó que era vecino de la madre del Papero y por tal cercanía, él le ayudó con $20 millones de los $300 millones que tuvo que pagar como rescate. La amistad creció y fue cuando le contó que en 2007 lo habían incluido en la Lista Clinton. Fue entonces que la empresa Otilia Flowers cerró y ambos crearon Flora Export, otra de las polémicas firmas de Gil. Gracias a su cercanía, Gil le propuso a Torres la venta de un local en el recién construido Unicentro de Villavicencio, ya que nadie quería realizar negocios con él.

Gil le propuso venderle el inmueble, que según Torres estaba a nombre de Pedro Gómez, por un costo de $13.000 millones. Sin embargo, Torres le advirtió que no tenía esa cantidad y pactaron que el negocio se cerraría en algo más de $9.000 millones. Se dieron $4.500 millones en efectivo, un predio en Villavicencio para la construcción de un condominio y una finca en Venadillo (Tolima). Torres precisó que las propiedades se las entregó en 2012, pero que quedaron a su nombre por los problemas que su socio tenía con EE.UU.

Entre los inmuebles que Torres le entregó al Papero estaban un terreno en zona rural de Villavicencio de 14.000 metros cuadrados y diez tierras que quedan ubicadas en el municipio de Venadillo, entre ellas las fincas el Chupal, Vega del Desagüe y el Tinajol. Pero uno de los grandes problemas era que estas propiedades no aparecían en los registros como propiedad de Torres, sino que estaban a nombre de terceros.

Frente al tema del lote en Villavicencio, Torres explicó que la mujer con la que negoció el terreno era una amiga de vieja data con la que quería construir un condominio. Añadió que el proyecto se cayó y que su socia abandonó el país después de que le asesinaran a su esposo, por lo que no pudo dividir el predio.

Respecto a los predios en Tolima, Torres le entregó una serie de documentos a la Fiscalía, entre los que estaban las promesas de compraventa que lo acreditaban como propietario. Según él, las escrituras se firmaron finalmente el 16 de octubre y 18 de octubre de 2013, pero que tras la captura del Papero perdió contacto con él para finalmente traspasarle los inmuebles. Gil le dijo a la Fiscalía que estas propiedades serían devueltas, por lo que la cifra subiría a 158 bienes que las autoridades les arrebataron a unos de los narcotraficantes más importantes en la década de los 90.
 

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