'Macaco' salpica al general Martínez

El alto oficial no quiso referirse al señalamiento.

Mientras siguen trascendiendo detalles del expediente en contra del general (r) Mauricio Santoyo, en Estados Unidos las versiones entregadas por expolicías que se vendieron a la mafia y paramilitares extraditados son evaluadas por los investigadores de agencias antidroga que parecen resueltos a abrir la caja de Pandora de las conexiones del narcotráfico con las autoridades colombianas.

El 25 de marzo de 2010 el especialista en inteligencia de la división andina de Estados Unidos Chadd Calkins le envió un memorando al director regional de la DEA en Colombia, Jay Bergman, en el que sintetiza las delaciones que hizo el narcoparamilitar Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, a las autoridades norteamericanas sobre cómo entre 1998 y 2006 se trabaron alianzas entre las autodefensas, la ‘Oficina de Envigado’ y oficiales de la Fuerza Pública.

En el listado, además de Santoyo y el general (r) César Augusto Pinzón, también salió a relucir el nombre del actual comandante de la Policía de Bogotá, general Luis Eduardo Martínez. En tres líneas se reporta en el documento lo siguiente: “Jiménez Naranjo declaró que a él le dijo Francisco Cifuentes Villa, alias Pacho Cifuentes, que éste había sobornado al coronel Luis Eduardo Martínez cuando fue comandante de la Policía en Medellín”.

Cifuentes Villa, después de una carrera criminal de casi dos décadas —comenzó bajo las órdenes de Don Efra en el cartel del norte del Valle, pero después movió sus negocios a Antioquia— fue asesinado en abril de 2007 en Caucasia. Sus hermanos siguieron adelante con sus negocios ilícitos y sus conexiones con el capo de capos de México, Joaquín El Chapo Guzmán. No obstante, pronto entraron en el radar de las autoridades y en 2010, a través de una operación conjunta con Estados Unidos, se develó la estructura de esta organización y se libraron órdenes de captura y extradición.

En agosto de 2011 cayó detenido Dolly Cifuentes Villa, señalada como el principal enlace en Colombia del Chapo. Desde entonces ha empezado a conocerse cómo esta organización habría infiltrado al Estado. El general Martínez le reconoció al diario El Tiempo, el domingo pasado, que durante su paso por la Policía en Antioquia voló varias veces en helicópteros y aviones de las firmas del narco Francisco Cifuentes Villa.

El oficial señaló que en 2006, cuando fungió como subcomandante de esa unidad ya había contratos con la empresa de este mafioso y que cuando lo asesinaron en 2007 y se oyeron versiones de sus nexos con la mafia “fui el primero en sorprenderme”. Por último, añadió que varias veces vio a Cifuentes en la sede policial de Medellín y que lo recibió en dos ocasiones para tramitar los pagos de unas facturas. Sin embargo, en Estados Unidos también Macaco relacionó al general Martínez con Pacho Cifuentes. Consultado por El Espectador, el comandante de Policía de Bogotá no se quiso referir a este señalamiento bajo el argumento de que no tiene por qué responderles a los bandidos.

Al margen de la controversia y de que las autoridades norteamericanas evalúan si estos ventiladores de excomandantes paramilitares no están contaminados por una venganza criminal, como lo han denunciado el propio general (r) Pinzón y el exdirector de la Policía, el general (r) Óscar Naranjo, lo cierto es que durante la gestión del general Martínez se ha reducido la criminalidad y la tasa de homicidios en Bogotá a mínimos históricos en los últimos 30 años.