“No hay fractura”, dicen en el alto tribunal

Magistrado de la Corte Suprema entutela a sus colegas por discriminación (y le responden)

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El magistrado Gerardo Botero asegura que la Sala Plena lo discrimina, luego de que su postura de mantener el voto secreto en plena pandemia no fuera acogida. Busca, además, que le ofrezcan excusas públicas. Sus colegas dicen que su tutela “es una vergüenza”.

En un hecho inédito, Gerardo Botero, magistrado de la Sala Laboral de la Corte Suprema, radicó una tutela en contra de sus 21 compañeros de la Sala Plena por discriminación. El jurista cuestiona que en las sesiones virtuales, que iniciaron por la pandemia del COVID-19, se esté votando de forma pública para elegir a magistrados de tribunales en todo el país cuando el voto es secreto por reglamento. Estima que sus proposiciones no han sido tenidas en cuenta a raíz de las denuncias que ha hecho sobre presuntas injerencias de la ministra de Justicia, Margarita Cabello, en asuntos internos de la Corte. Sus colegas, sin embargo, dicen que, lejos de ser una persecución, se trata de reproches de un magistrado que no logró imponer su voluntad.

Botero denunció en entrevista con El Espectador en marzo pasado que Cabello, exmagistrada de esa alta corte, estaba inmersa en las disputas que llevaron a ese alto tribunal a no poder elegir sus propias vacantes por meses, generando bloqueos en las elecciones y patrocinando favoritismos hacia determinados candidatos. Las diferencias internas pusieron de presente la existencia de bloques regionales en la Corte Suprema en un proceso severamente cuestionado por la opinión pública, en el que tanto Botero como los magistrados de la Sala Penal propusieron sin éxito reformar el reglamento para que la votación fuera pública (contrario a lo que quiere ahora el jurista), como una forma de salir del escollo que llevó incluso al alto tribunal a perder su quórum: algo que no pasaba desde el holocausto del Palacio de Justicia.

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Tras perder el quórum y modificar las reglas de juego, la Corte Suprema eligió a sus magistrados faltantes este año. Sin que sanaran las diferencias internas, llegó la pandemia del COVID-19 y todos sus procedimientos se trastocaron de un día para otro. La Sala Plena empezó a sesionar de forma virtual y decidió, por 21 votos a favor, basados en una sentencia de la Corte Constitucional, que se votara para magistrados de tribunal de manera pública ante la imposibilidad de tener un mecanismo que les permitiera hacerlo de forma secreta y remota. En la práctica, cada magistrado renunció públicamente al voto secreto y así se eligieron todas las vacantes que había en los diferentes tribunales desde el pasado 19 de marzo.

Botero cree que esa dinámica es un error y que cada elección realizada es nula por violación al reglamento interno. En su criterio, antes de renunciar a ese voto secreto, se deberían reformar las reglas de juego para poder votar de forma pública y, por esa razón, se negó a hacerlo y se abstuvo de votar. “Se constituyó una flagrante violación de mis derechos como magistrado, de ser tratado en igualdad de condiciones que mis compañeros de la Sala Plena, pues se desconoció mi legítimo derecho a votar secretamente”, dijo en una carta enviada el pasado 28 de marzo al presidente de la Corte, magistrado Jorge Luis Quiroz, en la que pidió anular todos los nombramientos.

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Según expuso Botero, no es su pretensión generar un “caos institucional” con la tutela, sino evidenciar supuestas prácticas discriminatorias en su contra. En su criterio, que no se contemplen sus posturas en la Sala Plena es ya una “segregación ideológica” que ejerce la mayoría hacia él. En ese sentido, reprochó que, por ejemplo, fuera citado a la Sala Plena extraordinaria del 17 de abril pasado solo con una hora de anticipación, en un correo que vio tarde y del cual se enteró cuando la sesión ya había terminado. Su carta al presidente de la Corte fue discutida en la Sala Plena virtual del pasado 18 de junio, en la que algunos magistrados consideraron que debía salirse de la sesión mientras debatían su solicitud.

Botero alega que pedir su retiro de la Sala Plena fue una falta de respeto hacia su dignidad de magistrado, mientras que otros juristas estimaban que era necesario porque él no podía hacer la petición de nulidad de los nombramientos y al mismo tiempo fallarla. No obstante, la Sala Plena votó y Botero se mantuvo en la sesión y votó su proposición. Esta fue negada por la mayoría, que insistió en que esta forma de votación no es irregular ni reprochable, porque el voto secreto es un derecho al que se puede renunciar, según las posturas de la Corte Constitucional. “La Corte no está fracturada. Somos 22 en este momento y el único que está en desacuerdo es él”, dijo una fuente a este diario.

“¿Pretende voltear la voluntad de 21? Entonces que vote en secreto. Si hubiéramos atendido su petición, tendríamos 20 vacantes en tribunales. Es una vergüenza esa demanda, porque además no hay segregación. Hasta ahora estamos haciendo pruebas con un programa virtual de votación secreta que no estaba el 16 de marzo. Eso no tiene que ver con la libertad de pensamiento. Él terminó aislándose solo”, le dijo una fuente más del alto tribunal a El Espectador. Otras posturas incluso aseguran que las acciones de Botero son una especie de “rencilla” por no haber sido elegido vicepresidente el año pasado ni presidente de la corporación este año.

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Pero Botero cree lo contrario: “Todos esos actos de discriminación tienen como génesis las posturas que he asumido al interior de la Corte y que he hecho públicamente, en torno a los bloqueos en el nombramiento de magistrados de la Corte, la necesidad de que se supriman las funciones electorales de la Corporación, la injerencia de la ministra de Justicia en los asuntos internos, la prohibición de que se utilice la posición de magistrado de alta corte como trampolín político para satisfacer aspectos burocráticos”, dijo en su tutela.

Las diferencias ahora las deberá zanjar una sala de conjueces en el interior de la propia Corte Suprema. Las pretensiones del magistrado Botero consisten en que se le permita votar de forma secreta aun en medio de la pandemia y las sesiones virtuales, y que sus colegas le den “excusas públicas”. El tema es relevante, pues para el alto tribunal se viene el proceso de selección de una terna de candidatos para reemplazar a Fernando Carrillo como jefe de la Procuraduría Genera y, para esos casos, nunca se ha votado públicamente en la Sala Plena. Por ahora, la Corte está haciendo simulacros de votaciones con el mecanismo virtual que está adelantando con su equipo de sistemas.

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