Más allá de la muerte de Luis Carlos Galán

Además de la responsabilidad del general (r) Miguel Maza Márquez en el magnicidio del excandidato presidencial, la Corte Suprema de Justicia planteó en su sentencia que el alto oficial tuvo vínculos con las autodefensas, ayudó en la fuga del sicario que atentó contra Galán y desvió la investigación del caso.

El exdirector de DAS, Miguel Maza Márquez, está recluido en el Centro de Estudios Superiores de la Policía (Cespo).  / Archivo
El exdirector de DAS, Miguel Maza Márquez, está recluido en el Centro de Estudios Superiores de la Policía (Cespo). / Archivo

El general (r) Miguel Maza Márquez se convirtió esta semana en el primer agente del Estado en ser condenado por el asesinato del excandidato presidencial Luis Carlos Galán, del concejal Julio César Peñaloza Sánchez y del escolta Santiago Cuervo Jiménez, cometido el 18 de agosto de 1989. La decisión la tomó la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en una sentencia en la que, además, lo señaló de tener vínculos con otras irregularidades: sus nexos con las Autodefensas del Magdalena Medio, su rol en la estadía del israelí Yair Klein en Colombia, su responsabilidad en la fuga de Jaime Eduardo Rueda Rocha, el sicario que disparó contra Galán, y la dilación y el desvió de información en la investigación del magnicidio. (Vea acá la condena completa a Maza Márquez)

Por lo menos cinco miembros de las autodefensas, como José Antonio Hernández Villamizar, alias John; Alonso de Jesús Baquero, alias Vladimir; Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, e Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, han hablado de los vínculos que Maza Márquez tuvo con esos hechos. Sin embargo, vale la pena precisar que la mayoría de estos testigos han sido cuestionados por las contradicciones en algunos de sus testimonios.

Su relación con las autodefensas

El elemento en común entre Maza Márquez y las Auc de Magdalena Medio es Henry de Jesús Pérez Durán, uno de los fundadores del paramilitarismo en esta zona. La Corte Suprema escuchó y tuvo en cuenta las declaraciones de varios excombatientes que aseguraron conocer la relación entre el comandante paramilitar y el director del DAS. John, exjefe paramilitar procesado por 43 crímenes, entre asesinatos, desplazamientos y torturas, por ejemplo, relató que Maza Márquez se reunió con los hermanos Rodríguez Orejuela y Carlos y Fidel Castaño en una finca a las afueras de Medellín. “El general les pedía trabajos sucios que él no podía hacer legalmente”, relató el exparamilitar.

Otro de los testimonios tenidos en cuenta por la Corte fue el de Don Berna ante Justicia y Paz, dado el 16 de marzo de 2012. En esa ocasión, el exparamilitar dijo que Maza Márquez terminó “siendo muy amigo de los de Puerto Boyacá”, refiriéndose a las autodefensas del Magdalena Medio, y que a Pérez nadie lo perseguía por su relación con el general. Por no cumplir con los deberes que le exigía su cargo de director del DAS, como el de capturar al exjefe paramilitar, la Corte dijo que Maza también era responsable por el delito de concierto para delinquir.

“Márquez, aunque se empeñó en negarlo, sí tuvo vínculos con Henry de Jesús Pérez y mantuvo contacto con él para el logro de ciertos y determinados propósitos. Lo anterior ratifica, entonces, que para la época del atentado contra Luis Carlos Galán, existían amigables vínculos entre Pérez Durán y Maza Márquez”, explicó la Corte en su sentencia de 279 páginas.

Yair Klein y Maza Márquez

Un norteamericano y un israelí, de nombre Yair Klein, fueron algunos de los extranjeros que vinieron a Colombia como entrenadores militares con el permiso de las autoridades colombianas. De acuerdo con el relato de alias “John” recogido por la Corte, los instructores terminaron en el Magdalena Medio entrenando bloques paramilitares. Esos cursos no sólo los recibieron integrantes de las Auc sino también agentes del DAS. Uno de ellos fue Orlando Monroy Rivera, el escolta de la mamá de Maza Márquez.

Tanto los papás de Monroy Rivera como alias “John” confirmaron que el escolta de la familia Maza Márquez había estado en el Magdalena Medio recibiendo la capacitación de Klein. El general siempre dijo que no sabía de las actividades del israelí con las autodefensas. Sin embargo, la Corte Suprema dice en su fallo que fue el propio Maza Márquez quien puso a sus subalternos al servicio de Klein. Ellos eran los encargados de transportarlo hasta el lugar en donde impartía los cursos. Además, dice el alto tribunal, era imposible que un general que pusiera a uno de sus subalternos a cargo de la protección de su mamá no supiera los cursos y actividades de esa persona.

La “conexión” con Rueda Rocha

Jaime Rueda, un hombre que se entrenó en los campamentos de Yair Klein en el Magdalena Medio, fue escogido para ser el sicario que atentara contra Luis Carlos Galán. Según la Corte Suprema, fue elegido por “su conexión con algunos mandos del DAS y que conocían los desplazamientos del candidato, el armamento de los escoltas y sitios específicos donde iba a estar”. Las pruebas para soportar lo dicho son los testimonios de Vladimir y Ernesto Báez. El primero de ellos aseguró que el sicario tenía contacto con el DAS y que logró que se cambiaran los escoltas del esquema de seguridad e ingresar al lugar en los mismos carros de la escolta.

A su vez, Ernesto Báez sostuvo en una declaración ante Justicia y Paz, en abril de 2007, que el mismo Rueda Rocha le contó que era cercano a Jacobo Alonso Torregroza, el hombre seleccionado por Maza Márquez como jefe de escolta de Luis Carlos Galán semanas antes del homicidio sin tener experiencia alguna para el cargo. Además, que Rueda Rocha estuvo a punto de echar al agua a Torregroza porque cuando estaba preso le pidió un favor y el agente del DAS nunca le colaboró. Sin embargo, Ernesto Báez explicó que Rueda Rocha no lo hizo por orden de Henry Pérez, quien le dijo al sicario que Torregroza era un consentido de Maza Márquez.

En la sentencia también se estableció que, luego de ser capturado y señalado de ser el sicario del asesinato de Galán, Rueda Rocha escapó de La Picota en una fuga de película, “ampliamente divulgada en los medios de comunicación como un ingenioso ‘cambiazo’, pero especialmente por la complicidad de los guardias y altos funcionarios de la Dirección General de Prisiones”. La Corte agregó que Jaime Rueda Rocha contó con el apoyo de funcionarios del DAS para esconderse en una finca en el municipio de Puerto Boyacá.

Ernesto Báez señaló que Rueda Rocha también le relató que agentes del DAS fueron quienes lo transportaron hasta su escondite para evitar los retenes de la Policía, porque la “vuelta” había sido arreglada por Henry Pérez y altos mandos del DAS, como el general (R) Maza Márquez. De esos vínculos de Rueda Rocha y el apoyo que recibió de agentes del Estado también hablaron John Jairo Velásquez, Popeye, y Luis Carlos Aguilar, alias Mugre. Para la Corte, esos cuatro testimonios comprueban que el sicario mantenía contactos con el DAS y que el crimen de Galán tuvo éxito gracias a la participación de ese organismo de seguridad.

El falso positivo judicial

“A la circunstancia comprobada del conocimiento que Miguel Alfredo Maza Márquez tenía de la existencia del plan para atentar contra Galán Sarmiento, se suma que también se demostró que tras el homicidio del citado líder, Maza Márquez desvió la investigación frente a sus verdaderos autores materiales”, aseguró la Corte Suprema en su fallo. En el fallo se lee que el exdirector del DAS sabía que Rueda Rocha era el sicario y que para evitar inculparlo “señaló como posibles autores a personas inocentes, llevando a la justicia por un rumbo equivocado”.

La Corte hace mención del falso positivo judicial del que fueron víctimas Alberto Jubiz Hazbum y Norberto Murillo Chalarca, quienes fueron señalados ante los medios de comunicación por Maza Márquez y el director de la Dijín de la Policía, el general Óscar Pérez Carmona, como los autores intelectuales del crimen. Además, el alto tribunal sostuvo que no se entendía la extrema ligereza con la que se llevó a cabo esa investigación, pues, según Wilson Hazbum, hermano de Jubiz Hazbum, Maza Márquez los conocía dese la niñez y sin reparo lo señalo de ser un sicario.