Se estima que 400 mujeres sufrieron este tipo de violencia cada día

Más de 800 mil mujeres fueron víctimas de violencia sexual en el conflicto armado

La cifra la arrojó una encuesta realizada en 29 departamentos del país, con el apoyo de Oxfam y 14 organizaciones de mujeres y de derechos humanos. En total, fueron entrevistadas mujeres de 142 municipios.

Según la encuesta, 620.418 mujeres no denunciaron que fueron víctimas de violencia sexual. Archivo

Entre 2010 y 2015, cada hora 16 mujeres fueron víctimas de violencia sexual en el país, en el marco del conflicto armado. En total, lo fueron 875.437 mujeres de 142 municipios de Colombias. Esta cifra es el resultado de una encuesta realizada por Oxfam y el apoyo de 14 organizaciones de derechos humanos y mujeres de todo el país, quienes se pusieron a la tarea de visibilizar este tipo de flagelos, para acabar con la impunidad y exigir el derecho de estas mujeres a la verdad, justicia, reparación y no repetición. (Vea aquí el informe completo)

En total, el estudio recoge datos de ocho tipos de violencia: la violación, la prostitución, el embarazo, el aborto, la esterilización forzada, el acoso sexual, los servicios domésticos forzados y la regulación de la vida social y afectiva. Al cotejar la información recopilada de las encuestas, los investigadores establecieron que el la violencia más frecuente es la de la regulación de la vida social y afectiva (64,2%), seguida de el acoso sexual (45,2%) y, en tercer lugar, la violación (16,8%). (En Colombia hay más de 20 mil víctimas de violencia sexual cometida en el marco del conflicto)

Además de identificar cuáles son esos tipos de violencia, la encuesta se encargó de determinar cuáles han sido las ciudades más golpeadas. “El resultado muestra que la violencia sexual en los municipios impactados por el conflicto armado tiene un comportamiento diverso y complejo, pues muestra diferencias significativas en municipios pequeños y en ciudades grandes”, dice el estudio, señalando que las capitales más afectadas son, en orden de mayor a menos: Medellín, Bogotá, Buenaventura, Cali, Riohacha, Cúcuta y Sincelejo. (Vea aquí la infografía con más cifras del informe)

La edad, la raza y el situación socieconómica de las encuestadas, también fueron factores esenciales de la encuesta. Determinar en cada caso los datos de las mujeres en estas categorías, les permitió a los investigadores afirmar que las mujeres afrodescendientes, con edades que oscilan entre los 15 y los 24 años y que pertenecen al estrato uno, se encuentran más expuestas a ser víctimas de violencia sexual que las mujeres con otras características.

Otra de las categorías de la que se ocupó el informe fue la de determinar si a los diferentes actores del conflicto armado se les puede relacionar con los ocho tipos de violencia. Los números muestran que los grupos los ilegales son los mayores agresores de los diferentes tipos de violencia sexual. La fuerza pública ha perpetrado fundamentalmente acoso sexual (6%), servicio doméstico forzado (7%) y violación (1%); otros actores no determinados han incurrido en acoso sexual (15%) y violación (19%).

“Un hallazgo importante es que el principal perpetrador de las diversas formas de violencia sexual contra las mujeres incluidas en este estudio es un integrante de su propia familia (con excepción del acoso sexual y la esterilización forzada)”, dice la investigación, en donde además se plantea una tesis en la que no sería suficiente con un proceso de paz para frenar estos tipos de flagelos.

Para llegar a esa hipótesis, los investigadores les preguntaron a las mujeres si creían que el conflicto armado era una amenaza más para su integridad. La gran mayoría contestó que sí. Sin embargo, más de la mitad de las encuestadas no había sido víctima ni de la guerra. Le estudio dice que una de las grandes amenazas contra las mujeres está arraigada a la cultura patriarcal.

“Quizás pueden silenciarse los fusiles, pero la amenaza del patriarcado, en términos de violencia sexual, persiste y quizás se puede agudizar (…) La guerra y la militarización de la vida, sus consecuencias y vulneraciones no solo se presentan en el ámbito público y entre las trincheras, sino que, también, repercuten el ámbito privado y en la intimidad de las interacciones del hogar: la guerra afecta la violencia sexual tanto en el ámbito privado como público”, aclara el informe.

Los investigadores de esta encuesta le dedicaron un apartado especial al tema de la justicia en estos casos de violencia. Los resultados muestran que el miedo a denunciar  sigue siendo uno de los obstáculos más grandes para pedir ayudar a las autoridades. “El 78% de las mujeres que manifestaron ser víctimas de violencia sexual no denunciaron los hechos” y esto quiere decir que aproximadamente 620.418 mujeres no denunciaron que fueron víctimas de violencia sexual.

¿Por qué esas más de 620 mil mujeres no denunciaron lo ocurrido?, fue una pregunta que contestaron con franqueza: el 24% dijo que por miedo a represalias; al 23,3% no le interesó y prefirió guardar silencio; el 12,2% no confía en la justicia; el 9% no quería que sus familiares supieran; y el 6% no supo cómo hacerlo.

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Con los números cotejados, analizados y las conclusiones listas, la encuesta plantea varias reflexiones. “Si bien se considera importante dar cuenta de la magnitud de la violencia sexual contra las mujeres en el escenario del conflicto, también es relevante dar cuenta de aquello que sucedió con las víctimas después de los hechos de violencia, establecer cuál fue el impacto de este tipo de eventos para sus vidas y qué ha significado en términos de búsqueda de alternativas para la restauración social”, se preguntan los investigadores en el informe.

Así como plantean estas preguntas, la investigación también propone varias recomendaciones para el Gobierno, la sociedad civil y las autoridades que se encargan de tratar estos hechos de violencia. Para los participantes de esta encuesta es fundamental que se apliquen campañas educativas y de sensibilización sobre las diferentes formas de de violencia sexual, sobre todo en tiempos de paz, “para desmontar patrones sociales y culturales predominantes en nuestro sistema social, que han legitimado el uso de diferentes formas de violencia sexual contra las mujeres, tanto en lo privado como en lo público”.

“Las organizaciones que hacemos parte de la campaña Violaciones y otras Violencias Saquen Mi Cuerpo de la Guerra, y que desarrollamos la encuesta de prevalencia recomendamos en esta al Estado Colombiano fortalecer las instituciones con responsabilidad en prevención, protección, sanción y garantías de no repetición para las mujeres víctimas de violencia sexual. Además el sistema judicial debe hacer efectivo el derecho de las mujeres a una pronta justicia y eficaz, para superar los obstáculos que ellas tienen que enfrentar”, concluye la investigación.

(En contexto: A responder por 2.575 crímenes sexuales)