Fue condenado en julio pasado por lavado de activos y enriquecimiento ilícito

Más tiempo en prisión para Enrique Ghisays, la propuesta que estudia el Tribunal de Bogotá

Una ponencia de fallo revela que Ghisays malversó casi un tercio del soborno de US$6,5 millones que Odebrecht envió a su amigo de infancia, el exviceministro Gabriel García Morales. Procuraduría dice que la Fiscalía fue "indulgente" en este caso.

Enrique Ghisays es hasta ahora el único condenado por Odebrecht en el país. / Gustavo Torrijos - El Espectador

En la historia del escándalo de corrupción de la constructora brasileña Oderecht, el cartagenero Enrique Ghisays Manzur figura como el primer condenado. Ghisays Manzur, junto con su hermano Eduardo, crearon en Panamá la sociedad de papel Lurion Trading para que Odebrecht pudiera pagar por esa vía los sobornos al entonces director del Instituto Nacional de Concesiones, el exviceministro Gabriel García Morales. Y así se hizo, en seis giros realizados entre marzo y septiembre de 2010. Siete años de prisión y 14.000 salarios mínimos (más de $9.000 millones) fue la pena, anunciada el pasado 31 de julio. La cual podría aumentar si el Tribunal Superior de Bogotá acoge el proyecto de fallo del magistrado Pedro Avella Franco. (Puede ver: ¿Por qué podría aumentar la pena de Enrique Ghisays por el caso Odebrecht?)

El Tribunal discute este caso por solicitud de la Procuraduría, organismo que consideró que el fallo del primer juez que conoció el proceso de Ghisays no tuvo en cuenta que “cuando la Fiscalía formuló imputación ya contaba con sustento suficiente para demostrar la materialidad del delito y el compromiso de responsabilidad atribuible al indiciado, como lo eran las declaraciones de los empleados de la firma Obedrecht, Luiz Antonio Bueno Junior, Luis Antonio Mamery y Luiz Eduardo Da Rocha Soares”. Es decir, que de nada servía ya que Ghisays Manzur aceptara cargos, pues las evidencias en su contra eran tan contundentes que él, sí o sí, iba a resultar culpable. “La Fiscalía fue especialmente indulgente en este caso”, refutó el Ministerio Público.

(En contexto: Gabriel García Morales quiere convertirse en el testigo estrella del caso Odebrecht)

El organismo disciplinario pidió una pena para Ghisays “prácticamente el doble de la que se señaló en la sentencia”, aunque la ponencia del magistrado Avella Franco no va tan lejos. Según el documento, conocido por El Espectador, la pena aumentaría a nueve años y 30.000 salarios mínimos, que serían unos $20.000 millones. Una cifra que podría corresponder, en valores actuales, a lo que él se prestó a “blanquear” para Odebrecht a través de su empresa ficticia Lurion Trading, que fueron US$6,5 millones. En 2010, esa cantidad correspondía a más de $11.000 millones. Los detalles del expediente Ghisays, que se incluyen en la ponencia, dejan saber un dato hasta ahora desconocido: que de ese dinero, que iba para Gabriel García Morales principalmente, Enrique Ghisays perdió más de US$2 millones.

“(Los US$6,5 millones) fueron administrados a voluntad del señor Enrique José Ghisays Manzur, al punto que a la actualidad del destino de aproximadamente 2.308 millones de dólares, es incierto; pues según lo anota el señor Enrique Ghisays, 1 millón de dólares fue a parar a la bolsa de valores, en donde se perdieron y 1.308.717,31 de dólares en gastos varios de los cuales a la fecha no se tiene soporte alguno en qué fueron invertidos. Amén de los 750 mil dólares que habrían cobrado los Ghisays por los servicios prestados”, se lee en el documento judicial al hacer el recuento de las evidencias que recaudó la Fiscalía para demostrar la culpabilidad de Ghisays en esta telaraña de sobornos. En otras palabras, del soborno que exigió García Morales, este sólo llegó a recibir poco más de la mitad, revela este documento del magistrado Pedro Avella. 

En el documento aparecen más detalles de cómo se gestó la creación de Lurion Trading: “Importa resaltar uno de los sofisticados movimientos financieros para diluir el rastreo del dinero. Téngase presente que inicialmente una de las cuentas fue abierta en el banco USB de Miami, en el que Enrique Ghisays Manzur hace amistad con uno de sus empleados, el señor Jorge Benítez, quien posteriormente es contratado en el banco Wells Fargo también en Miami recomendándole abrir cuentas, en donde sería más favorable la ganancia. Véase la habilidad del indicado para moverse en este medio. Y justamente en Wells Fargo abre tres cuentas desde las que se hacen transacciones a múltiples sociedades”.

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La ponencia reitera que “las instrucciones precisas, entregadas primigeniamente por Luiz Bueno (exdirector de Odebrecht en Colombia) a Gabriel García Morales, quien a su vez se las trasmite a Enrique Ghisays Manzur, son perfectamente acatadas por estos. Debía viajar al exterior y asumir las instrucciones que fueron indicadas por un ciudadano brasilero a quien le decía 'Tushio', plenamente establecido que se trata de Luiz Eduardo Da Rocha Soarez, director del departamento de Operaciones Estructurales de la compañía Odebrecht en Brasil”. En las oficinas que le habían indicado previamente (el bufete de abogados Akerman Center), los hermanos Enrique y Eduardo Ghisays, “Tushio” y representantes de la banca privada de D’Andora “adelantan el trámite correspondiente a la apertura de una cuenta". 

Pero, antes, debían crear una empresa: en enero de 2010, en Panamá, se fundó Lurion Trading, "quedando como titulares de la cuenta los hermanos Ghisays Manzur”. Y por realizar ese trámite fue que Enrique Ghisays fue condenado a siete años de prisión en julio pasado, por lavado de activos y enriquecimiento ilícito, mientras su hermano Eduardo fue hallado responsable del delito de lavado de activos hace un mes, aunque la Fiscalía pidió para él una sentencia más baja:  24 meses de prisión y una multa de 162 salarios mínimos legales. Según ha señalado la Fiscalía, la razón por la cual los hermanos Ghisays aceptaron ayudarle a su amigo de infancia, el exviceministro García Morales, fue para salir de la bancarrota.

La defensa del empresario cartagenero se opuso a la solicitud de la Procuraduría de aumentar su pena en dos años más de prisión. Sin embargo, para este organismo, es claro que la colabaración que prestó Ghisays a la justicia fue poca o nula; que existían pruebas suficientes para condenarlo; y que “la conducta objeto del presente proceso merece un mayor repudio en razón del grave daño social”.