Por matar a su hija, lo esperan 60 años de condena

Mató a la niña, porque su mujer lo iba a dejar. De acuerdo con el código de infancia, por crímenes contra niños no hay rebaja de pena y la condena se debe duplicar.

Cuando la Policía logró ingresar a la vivienda, la escena era atroz. El criminal, identificado como Leonardo Galindo Girón, estaba tranquilo y sostenía en su mano un cuchillo ensangrentado. En el suelo yacía el cuerpo de su propia hija, de apenas tres años. Momentos antes le había propinado casi 20 puñaladas. Todo, porque la madre había tomado la decisión de acabar la relación.

Al asesino lo capturaron en flagrancia y ante un juez de control de garantías le imputaron el delito de homicidio agravado. De acuerdo con el Código Penal, la pena para este delito oscila entre los 25 y 40 años de prisión, la cual rebaja hasta la mitad si el procesado acepta cargos, más las rebajas que obtiene por buen comportamiento.

Sin embargo, por tratarse de una menor de edad, Galindo se enfrentaría a una pena de hasta 60 años. La razón es que, fuera de los agravantes por haber matado a su hija, de acuerdo con el Código de infancia, los agresores de niños no tienen derecho a rebajas de pena y la condena se debe duplicar.

De acuerdo con el artículo 199 del código, que habla de los beneficios y mecanismos sustitutivos de la pena, los delincuentes que matan, lesionan, violan o secuestran a un menor no tienen derecho a ningún beneficio judicial. No se les puede otorgar beneficio de libertad provisional, ni prisión domiciliaria, ni rebajas por preacuerdos con la fiscalía. Incluso, así acepten el delito, no se le puede rebajar la mitad como usualmente se hacen.
Adicional a esto, El artículo 200 del mismo código modificó el código penal frente al incremento de penas cuando el delito es agravado. Según la norma, “cuando las víctimas es menor de 14 años, las respectivas penas aumentarán el doble”. Es decir, se duplicará.

A pesar de las críticas de algunos abogados a este incremento de penas, varias sentencias de las cortes las han defendido, señalado que “en el código se incluyen figuras de alcance penal, encaminadas a brindar un ámbito de protección mayor y más efectivo a ese grupo específico de personas (los niños), en seguimientos de puntuales normas constitucionales que demandan un plus de atención en su favor, en prevalencia sobre los derechos de los niños”.

Por su parte, la abogada Betriz Linares, coautora de la Ley de infancia, explicó que el artículo tiene un fin específico: “la intención es enviar un mensaje a los delincuentes de que si atacan a los niños se les va hondo, porque no se les va a rebajar ni media. El espíritu es que los delincuentes perdieron todos los beneficios jurídicos. El espíritu de la ley es dar un mensaje claro: no se negocia con la justicia cuando la víctima es un menor de edad”, agregó Linares.


La historia

La trágica historia ocurrió el fin de semana en una vivienda del barrio, ubicada en la calle 23B con carrera 118, de la localidad de Fontibón. El asesinato de la pequeña fue el epílogo de una serie de actos violentos que protagonizó Galindo. De acuerdo con los vecinos, las peleas eran constantes e, incluso, ella ya lo había denunciado por violencia intrafamiliar.

De acuerdo con la versión que se escuchó en la audiencia de control de garantías, la madre de la pequeña se había ido a vivir con una hermana en el municipio de Chía. Hasta allí llegó el sujeto con la excusa de sacar a pasear a la niña, pero se la trajo para Bogotá. Luego llamó a su esposa y en tono de amenaza le dijo por teléfono: “¿se despidió de la niña?”.

La forma cómo habló Galindo llenó de desespero a la mujer, quien presintió que su pequeña estaba en peligro. Buscó a la Policía y se trasladó a su antiguo hogar en Fontibón. Cuando pudieron ingresar, se encontraron con la aterradora escena. La madre salió gritando y luego se desmayó.

Leonardo Galindo fue detenido en flagrancia y trasladado a la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía de Engativá. El sábado realizaron la audiencia de control de garantías, donde le imputaron homicidio agravado. El juez dictó medida de aseguramiento en su contra y lo envió a prisión. No había duda que era un peligro para su familia y para la sociedad.

A pesar de que el defensor de Galindo intentó decir en audiencia que él no se encontraba en sus cabales, los uniformados que lo capturaron dijeron otra cosa. Según el coronel Nelson Díaz, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Bogotá, dijo que “los agentes lo encontraron tranquilo y en uso de sus cinco sentidos”.
De acuerdo con el código de infancia, los agresores de menores no tienen derecho a ningún tipo de rebaja de penas. Además, si la víctima es menor de 11 años, la pena se le duplica. Por esta razón, Galindo, así reconozca su culpabilidad, se verá enfrentado a una pena de hasta 60 años de prisión.