“Meter presos a los victimarios de violencia intrafamiliar no es la única solución”: juez estadounidense

Roberto Cañas cuenta cómo el juicio a O.J. Simpson por la muerte de su exesposa facilitó la creación de los juzgados especializados en estos casos en Estados Unidos.

Foto: Andrés Torres - El Espectador

Texas es uno de los estados de EE.UU. en los que más se registran episodios de violencia intrafamiliar y contra la mujer. Así lo cuenta Roberto Cañas, un juez de ese país que preside un tribunal en Dallas especializado en casos de violencia doméstica. Cañas estuvo en Colombia para capacitar funcionarios de distintas entidades del Estado, a través de un evento realizado este miércoles 22 de junio en Bogotá por el Departamento de Estado de EE.UU., la Fundación Avon y Vital Voices. Cañas habló con El Espectador sobre la utilidad de este tipo de juzgados especializados para países como Colombia. (Lea: Violencia intrafamiliar, un debate difícil de conciliar).

¿Cuándo nacen en Estados Unidos los tribunales especializados en violencia intrafamiliar y por qué?


Nacieron en 1996 a raíz de una ley que aprobó el Congreso, la cual sancionaba la violencia contra las mujeres. En el marco de esa ley se dio financiación a las distintas jurisdicciones para crear estas cortes especializadas. Hubo muchos motivos por los cuales surgió esta ley pero, principalmente, fue por el conocido caso penal de O.J. Simpson (un exjugador de fútbol americano que fue acusado de haber asesinado a su exesposa, aunque luego fue absuelto) . Este suceso, que acaparó todos los medios de comunicación, fue la gota que derramó el vaso. Sin embargo, los defensores de los derechos de las mujeres llevaban años planeando y solicitando una ley que blindara a las ciudadanas norteamericanas de la violencia doméstica y en general.

En Colombia existen jueces de familia, pero no tribunales especializados en violencia doméstica ¿Qué tanto le sirve a un país la existencia de estos juzgados particulares?

Son útiles porque aumentan la efectividad de la respuesta a la comunidad por parte del sistema penal. Hay muchas situaciones relacionadas con este tipo de violencia que no se intuyen, tanto por parte de la sociedad como de los jueces que no están especializados en esos temas. Los hechos son visibles, pero las señales son imperceptibles. Si no hay una formación idónea por parte del juez, éste puede caer en decisiones demasiado severas o indulgentes. Lo ideal es que el togado tenga una visión muy precisa para identificar lo que no salta a la vista en los casos de violencia doméstica.

Desde la Rama Judicial, ¿qué otras herramientas se le puede brindar a las víctimas, aparte de incentivarlas a denunciar?

El sistema puede tomar varias herramientas jurídicas o de protección. En muchas ocasiones la corte es el primer contacto que tienen las víctimas con la institucionalidad. Nosotros, en primera instancia, podemos remitirlas ante un defensor y diseñarles planes de seguridad para abandonar su domicilio, que es el lugar donde se produce la violencia. Esto es lo mínimo que la corte le puede brindar. Además, (el Estado) debe responder por sus necesidades económicas y si a su cargo hay hijos u otros familiares, también. Todo esto necesita recursos que a veces se hacen difícil de adquirir por parte de los tribunales especializados

¿Qué lo motivó a especializarse como juez en asuntos de violencia intrafamiliar?

Este tipo de violencia no fue algo con lo que yo creciera. Siempre tuve una familia feliz y tampoco en la escuela tuve compañeros que sufrieran de maltratos en su casa. Todo lo que viví me hizo actuar de forma activa sobre este tema. Me explico: al momento de hacerme fiscal, pude constatar que la violencia doméstica se hacía presente en muchas partes y de manera silenciosa. Por ejemplo, si llevaba un caso de robo, de alguna forma, la violencia intrafamiliar aparecía. Cuando vas a una cárcel y entrevistas a los presos, el 80% de ellos aseguran que en sus familias la violencia doméstica la sufrió algún familiar o ellos mismos. Esto quiere decir que la violencia intrafamiliar es un delito central: a partir de éste se pueden cometer otros delitos. Cuando se crece en un ambiente en el cual hay violencia doméstica, los niños legitiman esas conductas. Es claro que en lugares donde existe un conflicto armado interno la situación se recrudece. La historia muestra que en lugares donde no hay cumplimiento de las leyes y un gobierno débil hay más violencia intrafamiliar.

Las cifras oficiales de 2014 en Colombia muestran que de los 75.900 casos de violencia intrafamiliar que se reportaron, en el 54% la víctima era una mujer.

No me sorprenden esos números. Además creo que las cifras son bajas, porque este tipo de violencia no se suele denunciar. A las víctimas les da vergüenza y miedo. Además, creen que el sistema penal no les ayudará. Desde mi tribunal en Dallas lanzamos una campaña animando a las víctimas para que denuncien. También le advertimos al alcalde que se preparara, ya que se iba a aumentar el registro de casos de violencia intrafamiliar. Para el caso colombiano creería que a pesar de que los índices oficiales de violencia doméstica son altos, los casos son aún más de los denunciados. Nadie quiere ver que estas cifras aumenten, pero para este asunto, es algo positivo.

¿Es acertado afirmar que la criminalización de este tipo de violencia genera una ruptura en el núcleo familiar?

Es importante que exista la criminalización para darle autoridad al sistema penal de intervenir en estos casos. Pero meter presos a los victimarios como única medida no es la solución. Son pocos los casos en los que he trabajado en el que la víctima solo quiera que el victimario esté tras las rejas. Incluso, así la relación conyugal no continúe, la víctima pide que al violento se le brinde ayuda para resocializarlo, sobre todo si en medio de la pareja hay hijos. La víctima querrá seguir con su núcleo familiar mientras se le garantice protección y mecanismos para que su compañero sentimental pueda tener una ayuda y que no vuelva a incurrir en actitudes violentas.

¿Qué consecuencias puede acarrearle ser de ascendencia latina para usted que preside un tribunal especializado en casos de violencia doméstica en una ciudad como Texas?

Claramente la población latina me acoge mejor y esto es importante para mi trabajo porque dentro de dicha comunidad la violencia intrafamiliar poco se denuncia y se legitima algunas veces. El número de indocumentados que hay dentro de los latinos hace más difícil la situación. Otros sectores de la población, de entrada, le restan valor a las decisiones que tomo en el juzgado solo por el hecho de tener raíces latinas.