Está recluido en la cárcel de Picaleña (Ibagué)

“Mi intención es colaborar con la justicia”: Hacker Andrés Sepúlveda

El Espectador se comunicó con el hombre que fue condenado por infiltrar comunicaciones del proceso de paz en 2014. Aseguró que quiere colaborar con la Fiscalía y que la dirección del Inpec lo ha dificultado.

Andrés Sepulveda fue condenado a 10 años de prisión. / Cristian Garavito - El Espectador

Andrés Sepúlveda, más conocido como el hacker Sepúlveda, empezará la próxima semana con una huelga de hambre y un gesto de desespero: se coserá la boca, asegura. El hombre que infiltró las comunicaciones del proceso de paz trabajando para la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga en 2014, y que fue condenado a 10 años de prisión, ya había liderado una huelga similar entre mayo y junio, exigiendo prontitud en las citas médicas y continuidad en el servicio de agua. Esta vez, dice, protestará porque ya dos veces le han negado el chance de acogerse a la Jurisdicción Especial para la Paz.

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El Espectador se comunicó con Sepúlveda, quien reveló nuevos motivos por los que vuelve a recurrir a esta práctica.

¿Por qué va iniciar la huelga de hambre?

Son varios hechos por los que protesto. No me han dejado colaborar con la justicia. Yo tengo varias solicitudes de la Fiscalía en Bogotá y en las que estoy involucrado, como las de infiltración al proceso de paz, otra que implica a la gente de la fachada militar de inteligencia Andrómeda y otra en la que están miembros de la Policía. La Fiscalía me está preparando como testigo para esos casos. Este año por lo menos me han trasladado 20 veces de la cárcel de Picaleña (Ibagué) a La Picota (Bogotá) y dificultan ese proceso.

¿Qué explicaciones le han dado?

No las dan, son totalmente arbitrarios. No entiendo por qué tengo que estar en Picaleña si esa cárcel es para personas con un perfil criminal alto, con riesgo de fuga y que pagan penas altas. (El 5 de agosto) cumplo una tercera parte de mi condena y mi riesgo de fuga pasa a ser mediano. Además, el Inpec siempre ha catalogado mi comportamiento como ejemplar.

(El Espectador contactó al Inpec. La entidad indicó que los traslados de Sepúlveda tenían el estricto propósito de cumplir con diligencias judiciales)

¿Hay más motivos para hacer la huelga?

Otras razones por las que iniciaré la huelga de hambre son las difíciles condiciones en las que estoy recluido y que me han negado el ingreso a la JEP, cuando mi caso sí está relacionado con el conflicto. Me condenan por infiltrar las conversaciones de las Farc durante el proceso de paz. No sé qué pueda estar más relacionado con el conflicto.

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La última entrevista que dio a un medio fue en mayo de este año y se comprometió a dar información nueva a la Fiscalía. ¿Ya lo hizo?

Cada vez que voy hacerlo surgen estos súbitos traslados. Siento que el Inpec o alguien con influencia ahí no quiere que hable. También hay periodistas extranjeros que llevan seis meses buscando entrevista conmigo, pero el Inpec embolata todo para que no me den acceso a los medios de comunicación.

¿A quién le interesaría que usted no hable?

No me atrevo a dar nombres, pero las personas a las que no les interesa que hable tienen influencia en la dirección del Inpec, porque ellos son los que hacen esos traslados inexplicables. El problema es que me gané muchos enemigos y cada día veo más oscura y difícil de descifrar la situación. Actualmente me encuentro en la celda de castigo número 33, del patio 9B y del bloque 5 en Picaleña. No entiendo qué pasa, por qué me tienen aquí, si ellos mismos dicen que me he comportado bien.

Cada vez que habla ante los medios, usted dice que posteriormente sufre represalias por hacerlo. ¿Por qué sigue declarando?

Yo sé que por esta entrevista me la van a cobrar de alguna manera. Tampoco quiero que la gente diga “pobre el hacker”. El lugar en el que estoy es una mierda, sí, pero lo que quiero es aportar para que se esclarezcan los procesos judiciales y ya. Poder reconstruir mi vida. La vez que hablé con la revista Bloomberg, en marzo pasado, me trasladaron. Y así con todas las veces que hablé con medios de comunicación. Con estas declaraciones, las amenazas de muerte pueden reaparecer como en el pasado.

¿Por qué le rehúye al tema cuando le piden que hable sobre J.J. Rendón o Germán Chica?

No me gusta hablar de eso. La política ahora me aburre. No quiero saber de nada que tenga que ver con ese mundo.

¿Cómo ha sido su relación con la actual Fiscalía?

Ellos quieren que colabore, nuestra relación ha sido estrictamente la que hay entre alguien que quiere cooperar con la Fiscalía y un funcionario judicial. Sin ningún tipo de presión. Ellos son los que más han pullado para que me dejen en La Picota.

Ya ha dicho que Luis Alfonso Hoyos (asesor espiritual de la campaña de Zuluaga) está “capando cárcel”. En su concepto, ¿quién más debería estar pagando?

Por la campaña de Zuluaga en 2014, del Centro Democrático sólo me atrevo a dar el nombre de Hoyos. Los demás nombres no se pueden revelar porque hacen parte de las investigaciones que adelanta la Fiscalía. Hacen parte de la investigación.

Usted aseguró que estaba trabajando en un software de seguridad contra el terrorismo y que ya tenía a una gran empresa interesada. ¿Ya está listo?

Desde que estoy en Picaleña no tengo acceso a un computador, sólo a documentos relacionados con tecnología que mi esposa me ayuda a conseguir. Ha sido difícil avanzar así.