Las millonarias mordidas en los contratos del Ejército

Revista Semana reveló unas grabaciones entre altos oficiales de las Fuerzas Armadas, algunos procesados y condenados por falsos positivos, en los que se habla de amañar procesos licitatorios y apropiarse del 50% del dinero público. El comandante de las Fuerzas militares salpicado.

Un nuevo escándalo rodea las Fuerzas Militares y no es de talla menor. Se trata de una presunta red de corrupción al interior del Ejército que habría amañado contratos y licitaciones para favorecer a tenientes y coroneles del Ejército, algunos procesados por falsos positivos.

Y es que uno de los protagonistas de esta nueva polémica es el coronel Robinson González, recordado por el episodio de unos supuestos sobornos en el Consejo Superior de la Judicatura para que su caso lo devolvieran a la Justicia Penal Militar. Esta situación terminó costándole la cabeza al exmagistrado Henry Villarraga, señalado de ser el enlace del coronel.

Este escándalo revelado por la Revista Semana deja al descubierto una serie de grabaciones en las que, al parecer, los oficiales hablan de cómo cuadrar las mordidas hasta de un 50% de millonarios contratos. Semana manifestó que en su poder tiene horas de grabaciones que evidenciarían la red de corrupción del Ejército, que según Semana, involucraría al actual comandante de las Fuerzas Militares, general Leonardo Barrero.

Según la revista, estas conversaciones se habrían desarrollado entre 2012 y 2013. En esa época, el general Barrera era el comandante del Comando Conjunto de Occidente, y según le dijo a Semana, sus conversaciones con el coronel González era porque había sido subalterno suyo y que él creía que un recluso lo podía llamar porque imaginaba que tenía permiso. Agregó que nada tuvo que ver con los hechos de corrupción y que si González utilizó su nombre para favorecerse en procesos licitatorios y contratos, era un abuso.

Sin embargo, en las grabaciones en poder de Semana se deja ver una fuerte amistad entre el coronel y el actual comandante de la Fuerzas Militares. En una de las conversaciones de noviembre de 2012, el general Barrera le dice que “hagan una mafia para denunciar fiscales y toda esa güevonada”. Asimismo, en otra llamada desde el Centro de Reclusión Militar (CRM) del batallón de Policía Militar PM 13 González agradece a Barrero por un regalo que le envió, dejando en evidencia la estrecha relación que existe entre ambos.

En las llamadas de González, que al parecer son ilegales ya que está preso y las hace desde el interior del CMR, quedan en evidencia una decena de generales, que pueden tener o no que ver con el asunto y, de paso, sus nombres pudieron haber sido utilizados para sacar provecho y presionar a otros uniformados para que les dieran los contratos a los implicados en este asunto.

Según reveló Semana, el polémico coronel González, procesado por las muerte de dos campesinos que fueron presentados como guerrilleros en Caldas, era el encargado del engranaje de la red de corrupción. Era el que se encargaba de contactar a diferentes oficiales del Ejército –hasta generales– para cuadrar los contratos y las mordidas. Asimismo, al revista habló de una serie de pagos que les habrían hecho a algunos subalternos que también están siendo procesados por falsos positivos para mantener su silencio. Agregó al revista que la presunta red de corrupción al interior de las Fuerzas militares habría llegado hasta el Ministerio de Defensa de Ecuador y Venezuela.

Semana ya había revelado entre 2011 y 2013 una serie de beneficios que habrían estado recibiendo oficiales y militares condenados y procesados por falsos positivos al interior de los centros de reclusión. ‘Tolemaida Resort’ y la PM13 eran algunos de los ejemplos. A pesar de que las investigaciones por estas irregularidades aún no prenden motores, estas conversaciones en poder de la revista dejarían en evidencia que esta situación está más latente que nunca.

Y es que las llamadas realizadas por el coronel González de Río, quien se ufana de ser familiar del polémico general Rito Alejo del Río –quien al parecer también haría parte de la red de corrupción– se hicieron, tanto desde el interior de prisión, como desde el exterior. En estas se hace mención a los contratos para la reparación de helicópteros; la manutención de por los menos 10 centros de guarnición militar; gasolina para los vehículos militares que temían en cuentas personales; y compra de tiquetes aéreos para los abogados de los procesados por falsos positivos.

Temas relacionados