Murió "Popeye", sicario de Pablo Escobar

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Jhon Jairo Velásquez Vásquez estaba hospitalizado desde finales del año pasado por un cáncer gástrico. Tenía una medida de aseguramiento desde mayo de 2019 por su participación en el crimen del director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza.

El confeso narcoterrorista y sicario del cartel de Medellín Jhon Jairo Velásquez, conocido como Popeye, falleció este jueves como consecuencia de un cáncer de estómago que lo tenía hospitalizado en el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá desde finales del año pasado. Con 54 años, Velásquez estaba preso en la cárcel La Tramacúa, de la capital del César, por un caso de extorsión y tenía una medida de aseguramiento por su posible participación en el magnicidio del director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza, ocurrido en diciembre de 1986.

Para la Fiscalía había pruebas de que Popeye, junto con Gustavo Adolfo Gutiérrez Arrubla, alias Maxwell, “tuvieron conocimiento y habrían incidido en la planeación del atentado” en contra del periodista. “Sobre alias Popeye hay indicios que darían cuenta de su participación en una reunión en la que los cabecillas del Cartel de Medellín, entre ellos Pablo Escobar, concertaron atentar contra Guillermo Cano Isaza por sus publicaciones contra la organización narcotraficante y definieron la forma y quiénes ejecutarían el crimen”.

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Según una fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, Popeye sería coautor del delito de homicidio agravado. La decisión de dictarle medida de aseguramiento se dio luego de analizar la indagatoria que rindió el 28 de noviembre de 2018 alias Popeye. En esa ocasión, a pesar de lo que había dicho en distintas ocasiones, se declaró inocente y dijo que no tenía conocimiento del atentado en contra del director de El Espectador. Según dijo Velázquez en esa ocasión, el asesinato fue encomendado por Pablo Escobar a alias Negro Pabón luego de que este diario publicara una nota titulada “Se les aguó la fiesta a los mafiosos”

Cuando en esa diligencia la Fiscalía preguntó a Popeye por una declaración dada por él a la revista Semana años atrás, según la cual dijo que el asesinato de Guillermo Cano fue una vuelta muy sencilla. Popeye respondió que no recordaba ese comentario. Lo cierto es que sí lo hizo, pero no fue a la revista Semana sino a un fiscal sin rostro en Bogotá el 2 de mayo de 1994. El Espectador conserva esa declaración, y en ella Popeye en efecto comentó: “La vuelta es muy sencilla, para matar a don Guillermo Cano no se necesitaba nada; salía todos los días a la misma hora del diario El Espectador, andaba en un carro Subaru que no era blindado, andaba sin escoltas y siempre manejaba su carro”.

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Alias Popeye aseguró ante la justicia que ingresó al cartel de Medellín en 1986, luego de un paso por la Escuela de Cadetes de la Armada y por la Escuela de Policía General Santander, a través de un contacto con una reina de belleza. Dijo que tuvo su primera misión con el secuestro del entonces candidato a la Alcaldía de Bogotá, Andrés Pastrana, en enero de 1988, y con el asesinato del procurador Carlos Mauro Hoyos esa misma semana.  Incluso, Popeye aseguró haber aseinado a más de 3.000 personas en las décadas de 1980 y 1990 y dejó una estela de sangre en las familias del procurador Carlos Mauro Hoyos, la periodista Diana Turbay, el ministro de Justicia Rodrigo Lara, el candidato presidencial por el partido liberal Luis Carlos Galán, el coronel Valdemar Franklin Quintero, entre miles de víctimas más.

En el caso de Luis Carlos Galán, por ejemplo, la justicia condenó al excongresista Alberto Santofimio Botero, con ayuda del testimonio de Popeye. Velásquez dijo que Botero comandó clandestinamente “la parte política” del grupo Los Extraditables, promovido por Escobar junto con otros narcotraficantes como Gonzalo Rodríguez Gacha (el Mexicano). Popeye contó también que contra Galán se fraguaron sin éxito otros planes para asesinarlo, como uno que se planeó para cometerse en la Universidad de Medellín.

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Luego de algunos intentos que fracasaron, Escobar, Rodríguez Gacha y otros “extraditables” se reunieron en una finca y allí fue, aseguró Popeye, cuando se definió el destino violento que correría Galán en Soacha (Cundinamarca) el 18 de agosto de 1989. Su hijo, el exsenador liberal y hoy concejal de Bogotá, Carlos Fernando Galán, se refirió a la muerte del sicario en su cuenta de Twitter: "Alias ‘Popeye’ confesó haberles entregado el arma a los sicarios que asesinaron a mi padre. Lo perdoné. No me alegra la muerte de ningún ser humano. Espero que al enfrentar la muerte se haya arrepentido de todos sus crímenes".

— Carlos F. Galán (@CarlosFGalan) February 6, 2020 Velásquez Vásquez fue capturado en 1991, acusado de ser el autor de más de 300 homicidios ordenados por Pablo Escobar, pagó 23 años de prisión y, en agosto del 2014, quedó en libertad condicional. Su recaptura, cuatro años después, se dio por una supuesta extorsión a través de organización conocida como “La Oficina”. "Fue notificado de la orden de captura que tenía por el delito de concierto para delinquir y un concurso de extorsiones ya que se pudo establecer que al parecer tenía unas oficinas de cobro en las cuales se dedicaba a realizarle diferentes cobros a la comunidad”, afirmó en mayo de 2018 Claudia Carrasquilla, entonces directora nacional contra el Crimen Organizado de la Fiscalía.

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Días antes de su captura por este caso, Popeye realizó violentos comentarios a través de su cuenta de Twitter. “Germán así es millones. Pero al Combate podemos ir 100.000 y el resto de la familia del No. apoyarán con dinero, guardando en sus casas los combatientes, ayudando con Armas, medicinas… los colectivos Petristas los combatiremos con Todo. Con todo es con todo. Malditos”, fue el controvertido mensaje del exmiembro del cartel de Medellín. Por esa razón, su cuenta fue denunciada.  En 2017, Velászquez Vásquez fue encontrado en una fiesta con el líder de la Oficina de Envigado alias Tom, cuando este último fue capturado por las autoridades.

En ese momento se puso en tela de juicio la rehabilitación del sicario y se sospechó de su posible regreso al mundo del crimen. Frente a estos señalamientos, Popeye respondió "No es delito ir a una fiesta".  Para la Fiscalía, en ese momento, la presencia de Popeye en el lugar, "demuestra un incumplimiento a los presupuestos procesales para dicho beneficio”. En 2018, el sicario se presentó ante la Fiscalía para saber si tenía algún proceso en su contra por las amenazas que salieron desde su cuenta de Twitter contra personas de la izquierda o contra el candidato presidencial Gustavo Petro. Aunque el ente investigador señaló que en ese momento no tenía ningún proceso por esos hechos, sí tenía una orden de captura pendiente pues a Popeye dos familias lo habían denunciado por extorsión.

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