“No debí meterme con el general Vargas”: Alexandra Moreno Piraquive

La exsenadora cree firmemente que ella fue víctima de seguimientos ilegales desde la Policía.

El pasado lunes, la exsenadora Alexandra Moreno Piraquive le envió una carta al presidente Juan Manuel Santos en la que le advertía que tenía miedo por las más recientes revelaciones que hizo un informante anónimo a Vicky Dávila, en las que se decía que ella y su partido MIRA fueron víctimas de una campaña de desprestigio que se adelantó desde la Dirección de Inteligencia de la Policía. Al parecer, todo surgió porque la excongresista Moreno Piraquive se negó a aprobar el ascenso a general del entonces coronel Jorge Luis Vargas, quien desde 2009 es director de la Dipol.

En entrevista con este diario, la exsenadora Alexandra Moreno Piraquive recalcó que cree que los supuestos seguimientos de los que fue víctima fueron en venganza por su oposición a los ascensos en la Policía y que desde hace varios años sintió que era perseguida por hombres en moto.

¿Sospechaba que la estaban siguiendo?

Lo ratifiqué porque tiempo atrás, en el primer gobierno del presidente Uribe, yo estaba en la lista de las chuzadas. Luego, siempre estuve en la Comisión Segunda del Congreso e hice debates acerca de los ascensos. Con mayor razón uno está más prevenido y sabe que le hacen seguimientos. Y con lo último que sucedió, entendemos que el escándalo que nos hicieron fue a raíz de lo que dice el informante y es precisamente que por una venganza del general (Luis) Vargas nos hicieron esa persecución el año anterior.

En la carta que le envía al presidente usted afirma que todo comenzó cuando se negó al ascenso el general (r) Mauricio Santoyo…

Desde esa época se escuchaba en el Congreso, en los corredores, que habían seguimientos a todos los congresistas que nos negamos a aprobar el 100% de lo que quería la Fuerza Pública y yo era la única en esa comisión que siempre hacía debates, observaciones y me negaba esos ascensos. Uno presume que le están haciendo seguimientos. Y de hecho de todos los congresistas siempre lo presumen. Para nosotros es evidente que esto está sucediendo, pero a raíz del escándalo y de la opresión que se le hizo al Movimiento Mira, con mayor razón pensamos que la información que tienen no es cualquier cosa, que las interceptaciones tienen que ser desde un alto nivel de la inteligencia de la Policía y eso se comprueba con ese testimonio del informante.

En 2012 le llegó un anónimo en el que se decía que el general Vargas estaba manipulando el proceso de ascensos. ¿Cómo obtuvo ese anónimo?

Siempre en los procesos de ascensos a todos los congresistas nos llega información, mucha de ella de manera anónima. A la gente le da miedo hablar. Se nos hizo la advertencia de que no nos metamos con él (general Vargas). Nos llegaron esos comentarios y seguí con mi labor desprevenidamente. Siempre me causó mucha sorpresa la reverencia absoluta que todos mis colegas les presentaban a los militares, especialmente a la Policía. En la comisión nunca se ha negado ningún ascenso. Inclusive, cuando yo comienzo a hacer los debates hay cierta extrañeza porque no era lo usual. Hoy entiendo que no era reverencia lo que les tenían a ellos sino miedo, porque nadie quiere que le suceda lo que a mí me pasó posteriormente.

¿Qué información tenía del general Vargas para oponerse a su ascenso?

Llegó información que indicaba que básicamente estaba manipulando los ascensos, que estaba descabezando personas y que solo dejaba ascender a los de su línea, los que le colaboraban. El anónimo pedía acabar con las roscas que hay en la Fuerza Pública y con las preferencias que hay para que los que asciendan sean únicamente los amigos cercanos del general de turno.

¿Qué información pudo confirmar?

Que fue cierta la advertencia que me hicieron: “No se meta con esa persona, usted es muy arriesgada, usted no sabe con quién se está metiendo”. Eso ya lo viví y definitivamente no debí meterme con el general Vargas, porque sufrí la venganza que nos hizo y que tuvo grandes efectos negativos. A nivel nacional me tildaron como una persona incorrecta y yo, por el contrario, los años que le dediqué al país lo hice con debates transparentes y de buena fe.

¿Qué le advirtieron del general Vargas y por qué le tenían tanto miedo o respeto?

Pues el poder está en la información. Y ellos tienen acceso a la información privada y privilegiada, y con la información, por supuesto, le tapan la boca a cualquier congresista. Eso es realmente cierto.

¿Se arrepiente de haberse opuesto a los ascensos?

Cuando pienso en mi intimidad, tal vez. Pero creo que en todos mis debates expuse cosas muy importantes y hoy veo el fruto de mi trabajo, pues se ha modificado –y espero que se siga modificando– la forma de hacer los ascensos. Espero que algún día, así como se ascienden a los generales, también se les quite el ascenso cuando se encuentren culpables por nexos con el narcotráfico, porque es una vergüenza para el país. De tal manera que toda esa labor, ese sacrificio que pude dar por el país, está dando resultados, puede dar resultados y creo que seguirán cambiando muchas cosas por ese trabajo que alguna vez hice.

¿Cree que hay más policías detrás de la persecución de la que usted pudo haber sido víctima?

Seguramente. Nadie hace esas cosas solo. Lo más normal es que se haga en conjunto, no en solitario.

¿Cuánto poder puede tener el general Vargas?

Mientras esté ahí en la Dirección de Inteligencia, tiene mucho poder. Así como él, creo que hay muchas personas que llegan a esos cargos y se creen dioses, pero se equivocan porque la vida es justa y a todos les llega la hora.

¿Es necesaria una purga en la Policía?

Yo creo que sí, pero nadie se atreve a hacerlo por temor.

¿En su momento denunció o tuvo pruebas de que la estaban persiguiendo?

Pues las denuncias que uno hace al igual que otros congresistas, en las plenarias o en las comisiones. Son denuncias que se le hacen directamente al presidente para que tome cartas en el asunto. Sabemos que solamente un presidente que tenga los pantalones bien puestos lo haría. Pero pues tal vez el país no ha conocido aún a una persona así.

¿Qué dijo en esas plenarias?

Hablamos de la forma de hacer los ascensos, que fueran más transparentes, más igualitarios y que todos tuvieran derechos. Que no se diera porque eres mi amigo o porque tienes amigos. Todos tienen cualidades humanas, cualidades profesionales y que eso es lo que debería observarse. El ascenso debería ser de puertas abiertas porque a la Comisión Segunda solo llegan los que obligatoriamente tienen que ser ascendidos. Es un acto notarial lo que hace la Comisión Segunda del Senado. Ese trámite y esa metodología es la que siempre impulsé para que fuera cambiada.

¿Sintió que la seguían?

Sí, por supuesto. Cuando te siguen, uno aprende a tener otra visión, a autoprotegerse. Y cuando uno tiene personal de escoltas, ellos se dan cuenta. Siempre fue muy evidente, y no solamente después de esos debates, sino muchos años atrás, los seguimientos motorizados.

¿Qué le decían sus escoltas?

Siempre tienen un reglamento y siguen ciertos movimientos y nos advierten. Cambiar rutinas, direcciones, cambiar de carro. Ya se vuelve habitual para uno ese otro ritmo.

¿Cómo fue vivir esos años?

Fue difícil acostumbrarse, porque uno pierde privacidad, y eso es algo que hay que sacrificar en la vida pública. El primer sacrificio es ese: olvidarse de tener privacidad. De tal manera que uno se mentaliza de que tiene que estar mirando para todas partes, sospechar de todo el mundo, revisar los sitios antes de entrar. Eso se vuelve costumbre.

¿Qué pensaron cuando salió el video de su mamá, María Luisa Piraquive?

Pensé en todo el mundo, menos en una venganza a raíz del debate que le hicimos a Vargas. Creo que en mi inocencia nunca lo pensé. Pensé que era un asunto netamente familiar, pero ese problema terminó sirviendo de herramienta a un mal funcionario para afectar mi trabajo público, a pesar de no tener relación. Mi trabajo público no tiene nada que ver con la vida personal de mi familia. Yo no puedo responder por mi familia, solo lo hago por el trabajo que hice en la Comisión Segunda, en Colombia y en el exterior. Siento que fue injusto que me juzgaran por la vida de otras personas de las cuales no tengo el manejo.

¿Cree que la Policía estuvo detrás de ese escándalo?

Pues eso es lo que aparece en esas investigaciones, que fue una venganza contra mí por el debate que le hice a Vargas.

Pero, ¿cree que la Policía tuvo algo que ver?

Yo sí creo, porque ellos manejan todo tipo de información, tienen carpetas de cada uno de los congresistas, y no nos digamos mentiras: ellos saben los movimientos de cada uno de los congresistas.

¿Cómo cree que se fraguó este escándalo?

No sé esos detalles. Realmente lo que se es por lo que aparece en medios de comunicación, que ellos empiezan a filtrar todo lo tienen ahí guardado. Lo que no sé desde cuando lo tengan guardado. Pero eso igual no importa: tenían una información y la sacaron en el momento que ellos consideraron que nos podían hacer más daño.

¿Cree que usted sigue siendo hoy en día un objetivo de ellos?

Yo creo que sí. Eso es algo que ellos tienen, su lista de los que toca ponerles ojo.

El caso de ustedes empezó como un escándalo de discriminación y terminó en un proceso de lavados de activos. ¿Cómo se explica esta transformación?

No, esas investigaciones están cerradas. Tengo mis antecedentes cerrados. Es más: a mí nunca me abrieron ninguna investigación y las que abrieron ya las cerraron. O sea: no pasó nada.

Y su mamá, María Luisa Piraquive...

Ella tiene todas las investigaciones cerradas también. De hecho, esos documentos los tenemos y el que los quiera ver ahí están, son públicos y todo está bastante claro.

¿Tiene miedo?

Uno sabe que la justicia en Colombia realmente es mínima y de todas las investigaciones, de todo lo que ha vivido Colombia, no ha pasado nada. Nada concluye, la impunidad es lo que reina. Toca cuidarse uno mismo, porque es poco lo que se espera del sistema judicial.

 

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2015-12-15T22:08:34-05:00

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2015-12-16T10:18:56-05:00

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Redacción Judicial

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