“No estamos pidiendo indultos”: esposa de Andrés Felipe Arias

Catalina Serrano insiste en que el caso de Arias, condenado a 17 años de prisión por irregularidades en Agro Ingreso Seguro, debería tener una segunda instancia.

Catalina Serrano junto a su esposo, Andrés Felipe Arias, durante el juicio de él ante la Corte Suprema. / El Espectador
Catalina Serrano junto a su esposo, Andrés Felipe Arias, durante el juicio de él ante la Corte Suprema. / El Espectador

Catalina Serrano, esposa de Andrés Felipe Arias, ha vivido con él todo desde que arrancó la investigación en contra del exministro de Agricultura por las irregularidades de Agro Ingreso Seguro. Ella aceptó, igual que su esposo, responder un cuestionario elaborado por El Espectador. Las respuestas se publican como se recibieron vía correo electrónico desde Estados Unidos, donde ella y Arias esperan que las autoridades de ese país definan si él será extraditado o seguirá allí hasta que se resuelva su solicitud de asilo. Él también respondió preguntas enviadas por este diario (lea la entrevista con Andrés Felipe Arias).

¿Qué se vino a su mente cuando volvieron a capturar a su esposo?
 
Para mí, antes del 24 de agosto de 2016, lo peor que había vivido en la vida ya había quedado atrás… pero no. Lo que siempre se nos dijo que no podía pasar, pasó, y nos pasó a nosotros.

 

¿En qué va la solicitud de asilo de ustedes?

Ese es un tema de carácter confidencial.

¿Cómo era la rutina de su familia hasta que su esposo fue capturado?

Siempre hemos creído en la “familia” de acuerdo con el diseño original de Dios. Y fue en este país donde por dos años logramos por fin vivir según ese modelo. Andrés, siempre disciplinado, organizado y trabajador. Yo, dedicada a la casa, a mis hijos y a mi esposo. Acá logramos fortalecernos mucho como familia, tuvimos la oportunidad de construir aquello que nunca pudimos en nuestro país. Juanpe y Elo supieron lo que era tener a papá cerca, tener su ejemplo, su compañía, sus abrazos, sus sabios consejos, su amor incondicional.

Usted ha dicho que en Estados Unidos viven de la solidaridad. ¿Qué quiere decir eso?

Gracias a Dios, la solidaridad ha estado siempre presente en nuestra familia desde que empezamos a vivir esta pesadilla, pero no significa que de eso solamente hayamos vivido. Nuestro estatus en Estados Unidos es legal y por dos años consecutivos, tanto él (Andrés F. Arias) como yo hemos tenido nuestro permiso de trabajo. Andrés es un hombre con unas capacidades excepcionales, disciplinado, comprometido y muy responsable; cualidades que en nuestro país no fueron reconocidas y que acá pudo poner al servicio de personas que creen en él.

¿Qué harán ustedes si Andrés Felipe Arias es extraditado?

Algo que nunca hemos perdido es la confianza en que esto tarde o temprano salga bien. La verdad siempre sale a la luz y estamos en un país que respeta y defiende la justicia.

¿Alguna vez ha deseado que su esposo no hubiera sido tan leal con el expresidente Uribe?

De los valores que más admiro en mi esposo: la lealtad.

¿Se sienten correspondidos por Uribe?

Estoy convencida que nuestro dolor es el mismo dolor del presidente Uribe. Él sabe, como lo sabemos nosotros, que esta lucha es la lucha que revivirá la justicia en Colombia.

El uribismo ha denunciado que el presidente Santos presionó la captura de Andrés Felipe Arias. ¿Piensa igual?

De lo que estoy convencida es de que para que en Colombia se pueda hacer una paz sólida y duradera, se requiere el compromiso de todos los colombianos. Pero es evidente que mientras se firma la paz con quienes tanto daño le han hecho al país, se hace la guerra con quienes sirvieron honorablemente a Colombia. Si no hay paz política, nunca habrá una paz sostenible. Yo le digo al presidente Santos: ¿si a quienes fueron sus compañeros de gobierno, a quienes trabajaron sin descanso para debilitar a las Farc junto con usted, a quienes le ayudaron a llegar a la Presidencia en 2010, ahora se les persigue por el mundo, se les enjuicia y se les encarcela por razones que usted sabe son falsas, como puede haber paz y reconciliación en Colombia?

¿Cree que el gobierno Santos está usando el caso de su esposo para presionar al uribismo?

Temo que a mi esposo quieran convertirlo en un símbolo de la Jurisdicción Especial de Paz, donde le sea ofrecido un indulto para así buscar que el uribismo se sume a este acuerdo. A mi esposo no sólo le acabaron su carrera pública, sino también la posibilidad de tener una vida normal, condenándolo por un delito que no cometió. Mis hijos merecen ver a su papá libre, porque es inocente, no porque le perdonen delitos que nunca cometió. No estamos pidiendo indultos; sólo pedimos el derecho a una segunda instancia frente a un juez imparcial.

Hay quienes sostienen que a su esposo debieron condenarlo por omisión solamente. ¿Qué piensa de eso?

Gracias a Dios son cada vez más quienes, interesados en el caso, han hecho análisis profundos desde el punto de vista jurídico y académico, reconociendo la injusta condena.

¿Qué piensa sobre las condenas que han recibido quienes se apropiaron ilegalmente de los recursos de AIS?

Pienso que en Colombia se debe recuperar la honorabilidad de la justicia. Yo me pregunto si guarda proporción la condena impuesta a mi esposo frente a la sanción impuesta a quienes abusaron de los recursos públicos. Sigo sin entender, al igual que tantos colombianos que me escriben diariamente, cómo es que a Andrés, sólo por ser quien es y sin haberse apropiado de un solo peso, lo condenan a más de 17 años de cárcel por unos convenios idénticos a los que todos los ministros de Agricultura firmaron.

¿Han tenido contacto con otros uribistas en busca de asilo, como Luis Alfonso Hoyos?

Somos muchas las familias que estamos viviendo esta persecución. Esta difícil situación nos ha unido aún más a todos.

¿Un mensaje para sus hijos?

Para mi Juanpe y mi Elo, nunca olviden que la fe en Dios no nos quitará los momentos difíciles, pero sí nos dará la fuerza para enfrentarlos.

¿Por qué escogieron huir en vez de acatar la sentencia de la Corte Suprema?

Nosotros salimos de Colombia para recurrir a una de las instituciones más antiguas del derecho internacional: el asilo ante la persecución política. Nunca hemos huido; lo que hemos buscado es la protección de nuestros derechos ante la comunidad internacional, porque en Colombia fueron violados injustamente.

Hago estas reflexiones: a mi esposo lo condenan por la celebración de “contratos” sin el lleno de requisitos.

-Primero: mi esposo no celebró “contratos” sino convenios, dos cosas muy diferentes a la luz de la ley, lo que muestra para empezar una aplicación indebida del Código Penal.

-Segundo: entre 1993 y febrero de 2005, cuando Andrés se posesionó como ministro, se habían celebrado 132 convenios de manera idéntica y sin licitación pública con el IICA, brazo agrícola de la OEA. El único investigado y condenado ha sido Andrés Felipe Arias.

-Tercero: a Andrés, como a muchos de sus compañeros, se le negó el derecho a la segunda instancia, reconocido incluso en el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos. Incluso la Corte Constitucional ha dicho que tiene que crearse una segunda instancia

-Cuarto: se le condena por peculado por “apropiación” en favor de terceros (terceros que reconocieron no conocer a mi esposo). La apropiación es efectuar con un bien actos de dueño, sin serlo, reflejando la intención de no devolverlo e ingresándolo como bien al patrimonio de quien se lo apropia. Entonces, ¿cómo puede haber un delito por apropiación cuando estas condiciones no se cumplieron? Era imposible y de ahí la injusticia. Porque en el juicio se demostró que los recursos que recibieron los beneficiarios que hicieron la trampa al programa, efectivamente se invirtieron en el campo. Los recursos no entraban a una cuenta personal de los beneficiarios, sino a un encargo fiduciario que iba desembolsando los recursos en la medida que el proyecto se iba ejecutando. Los terceros reconocieron la falta y devolvieron toda la plata y a Andrés se le absolvió de cualquier anomalía en su patrimonio. Entonces, ¿dónde está la “apropiación”?

-Quinto: yo me pregunto, si esto le pasara a quien ahora está leyendo esta entrevista, ¿vería como una opción pasar 17 años de cárcel siendo inocente, separado de sus hijos y su familia, por darle gusto a una justicia politizada?

¿Seguirá junto a su esposo pase lo que pase?

Un pacto de amor, compromiso y lealtad hicimos con Dios Andrés y yo. Estaré con él hasta que la muerte nos separe.