“No hay herramientas para obligar a renunciar al magistrado Malo”: presidente de la Corte Suprema

El presidente y vicepresidente de la corporación, Rigoberto Echeverri y José Luis Barceló, respectivamente, se refirieron al difícil momento que atraviesa la justicia por los casos de corrupción, en particular, el que salpica a su compañero: el magistrado Gustavo Malo.

El presidente y vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, Rigoberto Echeverri y José Luis Barceló, respectivamente. /Foto: Cristian Garavito-El Espectador

En momentos en los que la Rama Judicial enfrenta uno de sus peores momentos en materia de favorabilidad y credibilidad, por cuenta de hechos de corrupción y clientelismo que han alcanzado organismos como la Corte Suprema de Justicia, este lunes el presidente y vicepresidente de esa corporación –Rigoberto Echeverri y José Luis Barceló, respectivamente– decidieron referirse públicamente a los líos que han puesto en entredicho a ese alto tribunal y que, de paso, hoy tienen en su peor crisis a la justicia. De tal calado es el asunto, que ya el Gobierno Nacional anunció que trabaja en un mecanismo para darle un revolcón al sistema y recuperar su credibilidad: al parecer, un referendo o un acto legislativo. (Lea: Gobierno estaría ideando referendo en 2018 para reformar la justicia)

Y es que con la captura del exdirector Anticorrupción de la Fiscalía Luis Gustavo Moreno, se puso al descubierto una presunta red que habría permeado de clientelismo político y jurídico a la Corte Suprema de Justicia. Los cuestionamientos iniciales se centraron en los exmagistrados Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte, y ahora alcanzan al magistrado Gustavo Enrique Malo, acusado de haber hecho parte de un grupo de juristas y abogados que, a cambio de millonarios pagos, habrían intervenido en decisiones judiciales dentro de la Corte.

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En diálogo con la emisora W Radio, tanto el presidente como el vicepresidente de la corporación admitieron “la gravedad de la situación”, así como la “pena y la vergüenza” que sienten ante el país; sin embargo, reivindicaron el papel que ha cumplido la Corte en materia de justicia y destacaron que solo las investigaciones, a fondo y con celeridad, permitirán restablecer el buen nombre de la institución.

“La situación que estamos pasando no es normal. Es extraordinaria. Somos conscientes de la gravedad de (los hechos) que están minando la credibilidad de la Corte y tenemos la misión de salir al frente, cumplir con las investigaciones y que se cumpla con la misión de guardar la institucionalidad. Las acciones inmediatas que se están adelantando son acelerar las investigaciones para establecer los responsables y sancionarlos conforme a la ley”, manifestó el magistrado Rigoberto Echeverri.

A su turno, el vicepresidente de la Corte, Luis Barceló, manifestó que, a pesar de la situación tan vergonzosa, no se puede perder la legitimidad del alto tribunal: “Yo no duermo tranquilo en lo que cada día estamos averiguando. (Pero) No se puede echar a la basura, de la noche a la mañana, la trayectoria de una institución que ha sido pilar de la democracia en Colombia en los últimos ciento y pico de años. Vamos a salir bien librados de esto”, declaró.

Ambos funcionarios se refirieron también al caso del magistrado Malo quien, la semana pasada, con todo y que la Sala Plena de la Corte le pidió que "se hiciera a un lado" de la magistratura mientras se resuelven todas las investigaciones en su contra, manifestó que se mantendría en su cargo. A las acusaciones por supuestos hechos de corrupción –por las que Malo ya tiene una indagación preliminar abierta en la Comisión de Acusación– se sumaron cuestionamientos sobre su hija, Yara Malo, a quien le imputarán el próximo 30 de octubre el cargo de extorsión agravada porque, supuestamente, le exigió a una fiscal a la que ayudó a nombrar el 20% de su salario.

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Ante la gravedad de los hechos, ¿tiene la Corte Suprema de Justicia los dientes para hacer que el magistrado Malo dé un paso al costado? En opinión del presidente del organismo, no. “(La semana pasada) insistimos en la solicitud al magistrado Malo para que hiciera un paso al costado, no solo por el beneficio de la Corte, sino de él mismo para que asuma su defensa (…) pero, no hay herramientas jurídicas para obligarlo. El doctor Malo se encuentra en una situación personal muy estresante, por decir lo menos. Él apenas está visualizando cómo va a enfrentar la situación”.

“No hay mecanismos. La Constitución y la Ley no prevén eso. La Corte no es juez de sus magistrados, ni penal ni disciplinariamente. Para eso hay otras instancias, como la Comisión de Acusación. No contamos con un mecanismo interno que, en situaciones de esta naturaleza, nos permita tomar determinaciones como la de hacer, en derecho, que el magistrado quede suspendido, por ejemplo”, dijo la W el magistrado Barceló.

Teniendo en cuenta que la práctica de exigir dinero a cambio de influir en decisiones judiciales habría estado patrocinada —al parecer— por dos expresidentes del tribunal: José Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte, el magistrado Barceló aseguró que la Sala de Casación Penal dispuso de una Sala de Instrucción, que se encargará de “abocar el conocimiento de la investigación de estos asuntos. Hemos trabajado de manera intensa, con la colaboración de la Fiscalía”, manifestó al revelar que también se abrieron, de manera separada, cuatro procesos más para indagar en la trama de corrupción, en la que figuran además senadores y excongresistas.

“Ya se dispuso abrir de manera separada cuatro procesos más: el de Hernán Andrade, Álvaro Ashton, Musa Besaile y Luis Alfredo Ramos, quienes están involucrados en esta historia. Además, dentro de estas actuaciones, ordenamos oír en testimonio a la exmagistrada María del Rosario González, en la medida en que fue ponente en el asunto de Andrade. Y también se oirá en declaración al doctor Luis Guillermo Salazar, actualmente magistrado. Queremos escucharlos porque conocieron de ese asunto como ponentes”, precisó el vicepresidente de la Corte.

Tanto Echeverri como Barceló declararon que no darán su brazo a torcer en las investigaciones dentro del alto tribunal y percibieron la situación como una oportunidad para que la misma institución salga favorecida.