“No quiero que esto le pase a alguien más”: fotógrafa denuncia violencia sexual

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En diálogo con El Espectador, la joven fotógrafa de bodas Diana Quirós se refirió al episodio de violencia sexual que vivió el pasado 27 de febrero, cuando un compañero de trabajo, cuenta ella, la drogó con polvo de ángel y así abusarla.

La madrugada del pasado 27 de febrero Diana Quirós, reconocida artista gráfica en Medellín, quisiera sacarla de su álbum de recuerdos. En la tarde de este viernes, ante una cámara de video, la mujer de 30 años relató cómo en un apartamento de Bogotá, el también fotógrafo Daniel Alexander Buitrago, al parecer la engañó para drogarla con polvo de ángel y, según su denuncia, abusar de ella en medio de su indefensión.

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“Estábamos tomando cerveza y de un momento a otro no recuerdo nada más. Tengo un lapsus entre las 11:30 de la noche y las 2:00 de la mañana. Cuando desperté -suspira-, él me estaba ahorcando. Como pude cogí mis cosas y salí corriendo del apartamento. Un taxista me auxilió y me llevó a un hotel, allí llamé a la Policía. No se imaginan lo que son esos exámenes para verificar si hubo o no abuso sexual. Me hicieron varios exámenes, entre ellos uno de toxicología, el cual salió positivo para fenciclidina o polvo de ángel”.

Ese es el episodio que Diana Quirós relató en redes sociales, el cual está sustentado en un informe pericial de Medicina Legal, solicitado por la Fiscalía 107 local de Bogotá. La fotógrafa recibió una droga cuya ingesta no fue consentida y, ahora, tras interponer una denuncia por violencia sexual, Diana Quirós asegura que no va a detenerse hasta ver a su colega pagar por lo que le hizo. Asimismo, prometió encargarse de que “no le pase a nadie más”.

“Yo no me voy a detener, hasta que yo no lo vea a él pagando (a Daniel Alexander Buitrago). No me voy a detener hasta que saber que él no le va a hacer esto a alguien más. Es que él trabaja con niñas, trabaja con quinceañeras, yo no puedo permitir que esté por ahí con una niña y que los papás estén por ahí confiados porque es muy buena persona y muy creyente de Dios. No puedo permitir que la dejen sola, y que él venga y haga esto y que la niña ni siquiera se acuerde”, dijo en entrevista con El Espectador.

De acuerdo con Diana Quirós, todo comenzó hace un par de semanas, cuando el fotógrafo Buitrago, quien también trabaja con bodas y en fiestas de 15 años, la llamó para cubrir un matrimonio en Villa de Leyva, cuyos protagonistas quisieron retratar con drones, video y la perspectiva artística de una mujer como ella. Buitrago la convenció para asistir al evento, pues desde hace tres años se hablaban y habían desarrollado una amistad tras compartir decenas de ideas y puntos de vista.

Diana Quirós tenía la mirada artística precisa para cubrir el evento, pues en su página web los elogios le sobran, tras seis años de carrera profesional. “Captura los momentos más hermosos, hace su trabajo con pasión, amor y se entrega en un 1000 %. Tiene una luz y una energía arrolladora, ¡la elegiría una y otra vez!”, registró uno de sus clientes. “Es capturar el momento. Yo amo y siento que me caso cada ocho días. Con las parejas que tengo siento que cada boda es propia”, dice en entrevista.

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Para llegar a Villa de Leyva, antes del matrimonio, Diana Quirós y Daniel Alexander Buitrago pactaron hospedarse la noche anterior en el apartamento de la “hermana del fotógrafo”, en Bogotá. Sin embargo, cuando la denunciante llegó al edificio se dio cuenta que no había ninguna hermana, sino más bien un hombre que, apenas llegaron ellos, hizo sus maletas y se fue. Ahí, cuenta Diana Quirós, Buitrago habría aprovechado un momento para drogarla con polvo de ángel y abusarla sexualmente.

La fotógrafa confiaba plenamente el Buitrago, pues ya habían trabajado juntos en una boda en Medellín y, además, el denunciado goza de cierto prestigio en Bogotá. Sin embargo, según las palabras de la artista, se encontró con el negativo de esa persona: “es del tipo que todo el día escribe mensajes positivos, que Dios te bendiga, que no sé qué. Incluso tatuajes en las manos sobre eso y se la pasa diciendo ‘Dios es Amor’. Ridículo”. El Espectador intentó insistentemente durante la tarde comunicarse con el fotógrafo, pero no obtuvo respuesta.

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Uno de los episodios que quedaron marcados en la mente de Diana Quirós fue la atención posterior en la clínica, donde, relata, las médicas se compadecieron por el caso que denuncia. Incluso, las profesionales le habrían dicho que, ante el manojo de casos de violencia sexual que atienden, no era frecuente escuchar a una persona con tal valor para afrontar la situación: “me dijeron que admiraban mi resiliencia. Es que yo tengo dos bebés, yo solo estoy pensando en mis dos hijos, yo gracias a Dios puedo volver a mi casa”, asegura la fotógrafa de bodas.

Fue precisamente en una clínica de Medellín, hace unos años, que Diana Quirós se enamoró de la fotografía de bodas por primera vez. Durante sus primeros años, había apuntado su lente hacía la categoría de producto, sin embargo, cuando uno de sus hijos estaba delicado de salud, conoció en un centro médico a un fotógrafo especializado en matrimonios. El hombre le enseñó otro encuadre de la profesión y, desde entonces, los instantes que para ella son “decisivos”, y dignos de enmarcar, quedan plasmados en los álbumes de quienes la contratan.

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