"No se observa el arrepentimiento"

Un juez negó este martes la solicitud de archivar el proceso contra el exasesor del expresidente Álvaro Uribe, José Obdulio Gaviria, por el delito de calumnia.

José Obdulio Gaviria. / Archivo
José Obdulio Gaviria. / Archivo

El caso que adelanta la Fiscalía por el delito de calumnia agravada contra quien fuera asesor del expresidente Álvaro Uribe, Jose Obdulio Gaviria, seguirá en pie. La jueza 27 de conocimiento no aceptó la solicitud de archivo del proceso que pedía la defensa de Gaviria, ya que no encontró “arrepentimiento” en los escritos en los que supuestamente se pedía perdón a los sindicatos de la ciudad de Cali Sintraemcali, Sintraunicol y Sintrateléfonos. El exasesor presidencial los acusó en una columna de opinión de apoyar a las Farc y sus formas de violencia para tomarse el poder.

El 27 de julio de 2007, Gaviria escribió la columna de opinión “Todo pecado empieza siendo pensamiento” en el diario El Colombiano de Medellín, basándose en acusaciones que previamente había realizado contra los tres sindicatos el exvicepresidente, Francisco Santos, durante una entrevista con el noticiero CM&. Santos señaló a los sindicalistas caleños de “hacer apología al terrorismo” por, supuestamente, asistir a un seminario en Quito (Ecuador), organizado por el Movimiento Popular Democrático, adscrito al Partido Comunista Marxista-Leninista de Ecuador.

Las organizaciones aseguraron que recibieron amenazas después de que las declaraciones se hicieran públicas y por eso entablaron denuncias penales contra Gaviria y contra Santos por el delito de calumnia. Sintraemcali, Sintraunicol y Sintrateléfonos aseguraron que sí participaron en el seminario pero que rechazaban las prácticas de las organizaciones terroristas. El exvicepresidente, después de conciliar con los sindicalistas, se retractó públicamente en febrero de 2012, afirmando que la información que había obtenido sobre el evento en Ecuador “no fue corroborad(a), lo que lamentablemente condujo a la inexactitud de sus afirmaciones".

Por su parte, el exasesor presidencial escribió dos columnas en las cuales intentó reversar sus señalamientos. Sin embargo, para la jueza que adelanta su caso, las columnas publicadas en El Tiempo el 27 diciembre de 2011 y en El Colombiano el 24 de marzo de 2013. En la primera se lee, después de un largo recuento del episodio que lo tenía en aprietos, que sus “afirmaciones genéricas contra el terrorismo” no aplicaban a las tres organizaciones sindicales en cuestión y les ofreció excusas. En la de El Colombiano hizo algo similar: “Si mis afirmaciones en la columna se basaron en esas falsas informaciones recogidas por el doctor Francisco Santos, necesariamente son, también, falsas (…) yo, de manera sincera, ofrezco, igualmente, las debidas explicaciones y excusas a dichos sindicatos”.

La jueza, sin embargo, resaltó que estas columnas “no estuvieron al nivel de los graves señalamientos; no cumplieron los requisitos exigidos por la ley para este tipo de caso; no se observa el arrepentimiento; y con palabras intentó adornar el escrito”. Así lo expresó la funcionaria judicial en la audiencia llevada a cabo este martes 2 de abril.

La defensa del exasesor ha sostenido que Gaviria ya hizo todo lo que estaba en sus manos para “restablecer el daño moral” y advirtió que cuando éste admitió que hizo afirmaciones falsas estaba “aceptando la inexistencia del hecho. Es decir, que Sintraemcali, Sintraunicol y Sintrateléfonos no pertenecían “a la cofradía universal del terrorismo”, como lo aseveró Gaviria en su columna de 2007.

Durante la administración Uribe fueron varias las voces de protesta en contra de los señalamientos que el entonces presidente y miembros de su gabinete hicieron contra periodistas y defensores de derechos humanos, a quienes catalogaban como “auxiliadores del terrorismo”. Hace unas semanas, trascendió que la Corte Constitucional le ordenó al exmandatario retractarse de las acusaciones que durante su gobierno hizo en contra de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó después de que en ésta se hubiera cometido una masacre de ocho personas, tres de ellos niños, en 2005.

Hasta la fecha, el exjefe de Estado no ha acatado la orden del alto tribunal. Por su parte, José Obdulio Gaviria, su permanente escudero, continuará en este proceso de calumnia hasta que la justicia concluya que él ya presentó una retractación que equipara el daño causado.

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